En el corazón de la Ribeira Sacra, una pequeña aldea abandonada durante décadas volvió a la vida gracias a un proyecto que entendió el vino como herramienta para recuperar paisaje, historia y cultura. Finca Míllara no es solo una bodega, sino la reconstrucción paciente de un territorio donde la viticultura siempre fue parte esencial del entorno. Al frente de la parte técnica se encuentra Iván Olmedo, enólogo y director técnico, quien explica cómo ese origen sigue marcando el estilo de sus vinos.

Desde bancales de piedra levantados a mano junto al río Miño hasta la recuperación de variedades casi olvidadas, el proyecto se ha consolidado como una de las interpretaciones más coherentes y respetuosas del potencial de la Ribeira Sacra.
Una aldea que resucita gracias al vino
Finca Míllara nace a finales de los años noventa como un proyecto singular dentro de la Ribeira Sacra. “En 1999 se dieron los primeros pasos comprando las fincas y las ruinas de la aldea de A Míllara, en el ayuntamiento de Pantón”, explica Iván Olmedo. La intervención fue mucho más allá de la viña: se reconstruyeron casas, muros y caminos siguiendo criterios estrictos de arquitectura tradicional, utilizando únicamente piedra y madera.
El resultado es un enclave único, una aldea recuperada tras décadas de abandono, rodeada de viñedos históricos. “El motor del proyecto siempre ha sido poner en valor el patrimonio natural y cultural de la zona a través del vino”, señala Olmedo. Una filosofía que conecta paisaje, memoria y viticultura.
Una fascinación convertida en proyecto vitivinícola
El origen de la bodega no responde a una planificación empresarial clásica. “Todo comenzó tras una visita turística. Los propietarios quedaron fascinados por el potencial de los viñedos de A Míllara”, recuerda el enólogo. Aquella impresión inicial se transformó en una apuesta firme por recuperar viñas centenarias y elaborar vinos que respetasen la identidad de la Ribeira Sacra.

Esa fascinación sigue presente hoy. “El amor por el paisaje y el respeto por los vinos de la zona siguen moviendo el proyecto, que no deja de evolucionar, pero siempre con un ojo puesto en la tradición y el origen”, afirma.
Un viñedo único junto al Miño
El corazón de Finca Míllara se concentra prácticamente en una sola finca. Se trata de un viñedo de casi 11 hectáreas situado a orillas del río Miño, plantado en bancales con muros de piedra construidos a mano para salvar las fuertes pendientes. “Es un viñedo orientado al sur, sobre suelos de esquisto muy poco profundos y con escasa materia orgánica”, detalla Olmedo.
Estas condiciones extremas permiten una maduración óptima de las variedades tradicionales de la zona: mencía, brancellao, merenzao, caíño y sousón, entre otras. “Aquí obtenemos uvas tintas de gran calidad, con una expresión muy fiel del terroir”, añade.
La expresión del terroir en la copa
Los vinos de Finca Míllara son, según su director técnico, “una expresión directa de la Ribeira Sacra y, en concreto, de este singular enclave bañado por el Miño”. El suelo de esquisto, la climatología y una viticultura precisa dan lugar a vinos frescos, aromáticos y complejos, con estructura y una notable capacidad de guarda.
“Buscamos vinos que tengan tensión, frescura y profundidad, pero sin perder bebilidad”, explica Olmedo. El equilibrio entre tradición y precisión técnica define el estilo de la casa.

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Tradición heroica y reinterpretación del pasado
La tradición en Finca Míllara no es un concepto teórico. “Gran parte de los trabajos se siguen realizando a mano, como hace siglos”, señala el enólogo. La orografía de la Ribeira Sacra obliga a una viticultura heroica que marca cada decisión en el viñedo.

En cuanto a innovación, Olmedo aclara que muchas de las mejoras no miran al futuro, sino al pasado. “La recuperación de variedades casi abandonadas, la búsqueda de parcelas singulares, una menor intervención en bodega y un enfoque sostenible han sido claves”, afirma. Todo ello, subraya, “siempre con control y rigor técnico”.
El vino para entender la Ribeira Sacra
Para quien se acerca por primera vez a la bodega, Iván Olmedo recomienda empezar por Lagariza. “La Ribeira Sacra fue tradicionalmente una zona de vinos jóvenes, frescos y ligeros. Lagariza refleja perfectamente ese perfil aromático y esa ligereza que hizo famosa a la denominación”, explica.
Sin embargo, la evolución de la zona ha permitido también elaborar grandes vinos de guarda. “Con la selección de viñedos singulares y una viticultura más precisa, hoy la Ribeira Sacra ofrece vinos con enorme potencial”, añade.
Finca Míllara, la interpretación más profunda
En esa línea se sitúa Finca Míllara, elaborado con una selección de la mejor mencía del viñedo. “Fermenta en tinos de madera y se cría durante 12 meses en barrica”, detalla Olmedo. Para él, es “un vino que demuestra el potencial de la mencía cuando la viticultura y la enología trabajan alineadas con el mismo objetivo”.
Maridajes que respetan la acidez atlántica
La acidez natural y la ligereza de los tintos gallegos los hacen aliados naturales de la cocina tradicional. “Cocido, lacón con grelos, empanadas o pulpo á feira funcionan especialmente bien”, señala el enólogo. El aceite de oliva y el pimentón encuentran equilibrio en la frescura del vino.
Para una armonía más elaborada, Olmedo propone un magret de pato con salsa de ciruela para el Finca Míllara. “La acidez y el tanino elegante equilibran la grasa, mientras que la carne potencia los aromas de fruta roja madura, flores silvestres, especias y tostados”, explica. Recomienda servirlo ligeramente fresco, en torno a los 14 ºC.
Reconocimientos recientes que consolidan el proyecto
En los últimos 24 meses, los vinos de la bodega han reforzado su prestigio con reconocimientos destacados. Cuesta de los Olivos Godello ha obtenido 92 puntos en la Guía Peñín 2025 y 90 puntos en el informe de Tim Atkin sobre Ribeira Sacra, además de un tercer premio en la cata oficial de la denominación.
Por su parte, Finca Míllara ha logrado Medalla de Oro en la cata de vinos de la Ribeira Sacra 2025 y en VINESPAÑA 2025, además de 91 puntos en la Guía Peñín y en el informe de Tim Atkin, y una medalla de bronce en Decanter 2025.
El camino hasta la copa
Los vinos de Finca Míllara se distribuyen tanto en el mercado nacional como internacional a través de distribuidores especializados. Además, pueden adquirirse en su tienda online, donde también se ofrecen otros productos gourmet como vermut, aceite de oliva virgen extra ecológico y conservas de pescado y marisco.
Una forma directa de acercarse a un proyecto que ha demostrado que recuperar un lugar también puede ser la mejor manera de construir grandes vinos.





