Hay empresas que no solo elaboran un producto, sino que encarnan un paisaje, una cultura y una forma de entender el tiempo. PASAMAR pertenece a esa categoría. Su historia comienza en 1898, en Sueca, en pleno corazón del coto arrocero de la Ribera Baixa, y desde entonces ha mantenido una relación inseparable con el cultivo y la transformación del arroz en una de las zonas más emblemáticas para este producto en España.
Lo que hoy representa PASAMAR no se explica solo por la longevidad de la marca, sino por la continuidad de un modelo familiar que ha sabido atravesar cuatro generaciones sin perder el vínculo con el origen. A lo largo de más de 125 años, la empresa ha pasado del molino tradicional y la comercialización a granel a una estructura moderna, capaz de responder a las exigencias actuales sin renunciar al conocimiento acumulado durante décadas.

César Arnandis Puchades, administrador de PASAMAR, resume así ese recorrido: PASAMAR tiene su origen en 1898 en Sueca, en pleno corazón del coto arrocero de la Ribera Baixa. La frase sitúa el punto de partida, pero también dice mucho sobre la identidad actual de la compañía. Porque en PASAMAR el territorio no es una referencia ornamental, sino el eje real sobre el que se sostiene toda la filosofía del proyecto.
Una historia familiar ligada al cultivo y al molino
La trayectoria de PASAMAR arranca en una época en la que el arroz se trabajaba desde una proximidad casi total al campo y a los ritmos del territorio. En sus primeros años, la actividad estaba vinculada al molino tradicional y a la comercialización del arroz a granel, una práctica habitual entonces, pero también una forma de relación muy directa con el producto.

Con el paso del tiempo, cuatro generaciones han ido desarrollando el proyecto, combinando la experiencia heredada con la evolución tecnológica del sector. Lejos de quedarse anclada en una imagen de pasado, la empresa ha sabido incorporar mejoras en los procesos de selección, molienda y envasado, adaptándose a las nuevas necesidades del mercado sin alterar la esencia de su trabajo.
César Arnandis lo explica con una idea clara: la empresa mantiene hoy ese vínculo con su historia y con el territorio donde nace el producto, pero con una estructura moderna que le permite seguir ofreciendo arroces de alta calidad culinaria. Esa combinación entre continuidad e innovación es, probablemente, una de las claves de su fortaleza.
Tres pilares que explican la filosofía de PASAMAR
Desde el principio, PASAMAR ha apoyado su proyecto en una manera muy concreta de entender el arroz y su elaboración. César Arnandis subraya que la compañía se ha basado siempre en tres pilares fundamentales: la proximidad al cultivo, el respeto por el entorno arrocero y la búsqueda constante de la calidad del producto.
La proximidad al cultivo no es solo una cuestión operativa. Supone trabajar con una relación directa con agricultores arroceros de cercanía y apostar por variedades autóctonas cultivadas en el entorno del Parque Natural de l’Albufera. Esa conexión con el territorio permite mantener un mayor control sobre el origen de la materia prima y conservar una relación estrecha con quienes la cultivan.

A estos pilares se suma lo que la empresa denomina el Toque Pasamar, una expresión que resume una forma de trabajar en la que conviven más de 125 años de experiencia con tecnología de vanguardia. La intención es clara: conseguir un arroz que conserve sus cualidades culinarias y que ofrezca siempre un resultado fiable en cocina.
Elaborar donde nace el producto
Uno de los rasgos más coherentes del modelo de PASAMAR es que sus productos se elaboran en la Ribera Baixa, en el mismo entorno donde se cultiva el arroz que ha marcado la historia de la empresa durante generaciones. En un momento en el que muchos procesos alimentarios se han alejado del origen, esta continuidad geográfica tiene un valor diferencial evidente.

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Para César Arnandis, el origen es un elemento central en la forma de trabajar de PASAMAR. Estar en la misma zona donde se cultiva el arroz permite un conocimiento mucho más cercano de la materia prima y facilita una relación directa con los agricultores. Pero, además, ayuda a preservar una forma de trabajar basada en el respeto por el producto y en la experiencia acumulada alrededor del cultivo.
En PASAMAR, esa cercanía no se plantea como un argumento de imagen, sino como una ventaja real para entender mejor el arroz y acompañarlo con más precisión desde el campo hasta su destino final.
Agricultor y molinero: una doble condición poco común
Si hay un rasgo que diferencia claramente a PASAMAR dentro de su sector, César Arnandis lo tiene muy claro: su doble condición de agricultor y molinero. Esa característica permite a la empresa seguir el producto desde el campo hasta la transformación final, con un nivel de conocimiento muy profundo sobre el arroz en todas sus fases.
La ventaja de esa visión integral es evidente. Permite un mayor control sobre la materia prima y sobre las distintas etapas de elaboración, algo esencial cuando se busca mantener la regularidad y el comportamiento culinario del grano. La experiencia acumulada durante más de un siglo en la selección y molienda refuerza además esa capacidad de asegurar un producto homogéneo y fiable.
Arnandis insiste en que a todo ello se suma una forma de trabajar que combina tradición y tecnología, un equilibrio que forma parte del ADN de la empresa desde sus orígenes. En el caso de PASAMAR, ese binomio no es una fórmula vacía: es una práctica concreta que se traduce en control, consistencia y conocimiento del producto.
Un catálogo con marcas reconocibles y derivados con nuevas aplicaciones
Dentro del catálogo actual de PASAMAR destacan especialmente sus arroces de consumo tradicional. Referencias como Embajador y Supremo ocupan un lugar central en la cocina cotidiana y en numerosas recetas donde el arroz sigue siendo el eje de la elaboración.
Pero la empresa no se ha limitado a este núcleo clásico. También trabaja con derivados como la Harina de Arroz Rex y la Sémola de Arroz Rex, productos que amplían las posibilidades culinarias del arroz y que encuentran una aplicación especialmente interesante en la elaboración de recetas sin gluten.
Lo interesante es que esta ampliación del catálogo no rompe con la lógica de la casa. Más bien la prolonga. PASAMAR lleva el arroz a otros usos y otros contextos sin perder de vista el conocimiento técnico y gastronómico que ha construido durante generaciones.
Un proceso de selección pensado para la cocina
El proceso de elaboración en PASAMAR comienza con la selección del arroz procedente del entorno arrocero donde la empresa desarrolla su actividad. Después de la recolección, el grano pasa por diversas fases de limpieza, molienda y selección, siempre bajo controles de calidad rigurosos.
Lo que está en juego en esas etapas no es solo la apariencia del producto, sino algo más importante: preservar las características que determinan su comportamiento en la cocina. César Arnandis pone el foco en cuestiones como la integridad durante la cocción o la capacidad para absorber sabores, dos aspectos esenciales en la calidad culinaria del arroz.

La empresa combina aquí la experiencia acumulada durante décadas con tecnología que permite optimizar la selección y el control del producto final. Esa combinación de saber hacer e innovación es la que sostiene la fiabilidad del grano y su regularidad en cada elaboración.
La calidad empieza en la materia prima
Para PASAMAR, la materia prima no es un punto más dentro del proceso productivo, sino uno de los grandes centros de su filosofía. César Arnandis recuerda que el arroz es un producto cuyo comportamiento en cocina depende en gran medida de su origen, su variedad y el cuidado aplicado durante todas las fases de elaboración.
Por eso la empresa presta una atención especial a la selección del grano y al control exhaustivo de todo el proceso productivo. El objetivo es asegurar un arroz homogéneo, con buenas propiedades culinarias y capaz de ofrecer siempre un resultado óptimo.
Esa atención al detalle, explica Arnandis, es una de las razones por las que el arroz de PASAMAR ha mantenido su reconocimiento generación tras generación. En el fondo, lo que reivindica la compañía es algo muy concreto: que la calidad del arroz no puede improvisarse. Debe construirse desde el origen.
Embajador, una referencia que resume la filosofía de la casa
Si César Arnandis tuviera que destacar una referencia especialmente representativa de PASAMAR, esa sería Embajador. Y no es difícil entender por qué. Se trata de un arroz redondo y sin mezclas, en el que todos los granos son iguales y de la misma procedencia, algo decisivo para garantizar una cocción uniforme.
Esa uniformidad hace que cada grano absorba el sabor por igual y permite obtener una textura suave y tierna, con el arroz entero y suelto al final de la cocción. Además, es una referencia especialmente versátil, capaz de integrarse bien en distintos tipos de elaboraciones y de combinar con una amplia variedad de ingredientes.
Arnandis recuerda también su interés desde el punto de vista nutricional. El arroz aporta energía gracias a su contenido en hidratos de carbono complejos, especialmente almidón, de absorción gradual. Pero más allá de esa dimensión, Embajador funciona sobre todo como síntesis de lo que PASAMAR busca en un producto: regularidad, sabor, nobleza culinaria y respeto por el grano.

Evolución reciente con nuevos formatos y venta directa
En los últimos años, PASAMAR ha seguido evolucionando para adaptarse a nuevas demandas de mercado, aunque siempre manteniendo su identidad ligada al cultivo y la elaboración del arroz. César Arnandis explica que la empresa ha reforzado su catálogo, ha desarrollado nuevos formatos de comercialización y ha ampliado sus canales de venta.
Entre esos avances destaca también la incorporación de la tienda online, una herramienta que permite acercar los productos directamente al consumidor y que muestra la voluntad de la compañía de adaptarse a nuevas formas de relación comercial sin renunciar a su esencia.
Al mismo tiempo, PASAMAR ha continuado apostando por la mejora de sus procesos y por ese equilibrio entre experiencia tradicional y tecnología que ha marcado su evolución en las últimas décadas. La modernización, en su caso, no se plantea como ruptura, sino como continuidad bien entendida.
Mirar al futuro sin perder el vínculo con el arroz
De cara al futuro, César Arnandis Puchades deja clara la dirección de la empresa: seguir trabajando para poner en valor la cultura gastronómica asociada al arroz y continuar ofreciendo productos capaces de responder a las expectativas del consumidor actual.

Los objetivos pasan por mejorar todavía más los procesos productivos, consolidar la presencia de la marca en el mercado y acercar sus productos a nuevos públicos. Pero todo ello manteniendo intacta la filosofía que ha guiado a PASAMAR durante más de 125 años: combinar conocimiento, experiencia y tecnología para ofrecer arroces de alta calidad.
Ese planteamiento define bastante bien lo que hoy representa la empresa. Una casa histórica que no vive del pasado, sino que lo transforma en criterio. Una firma que sigue trabajando en el mismo entorno donde nace el arroz y que ha sabido convertir su vínculo con el territorio, el cultivo y la cocina en un argumento plenamente contemporáneo.







