Cuando catamos y valoramos un vino, seguimos un proceso consistente para que nuestras recomendaciones sean comparables entre sí y útiles para el lector, no una simple opinión suelta.
Protocolo de cata
Cata a ciegas cuando es posible
Siempre que el formato del artículo lo permite, catamos sin conocer el precio o sin ver la etiqueta, para minimizar el sesgo hacia marcas o precios concretos.
Criterios objetivos
Valoramos fase visual, aromática y gustativa (intensidad, complejidad, equilibrio, persistencia) y la relación calidad-precio, siguiendo siempre la misma estructura de análisis.
Contexto del vino
Documentamos denominación de origen, variedad, añada, crianza y bodega, contrastando estos datos con la ficha técnica oficial cuando está disponible.
Origen de las muestras
Sin compromiso de puntuación
Catamos tanto vinos comprados por nuestra cuenta como muestras enviadas por bodegas o distribuidores. Recibir una muestra no implica ningún compromiso de puntuación positiva ni de publicación.
Transparencia de origen
Cuando el vino proviene de una muestra de prensa, lo indicamos en el propio artículo, tal y como recoge nuestra Política Editorial.
Quién cata
Las catas están firmadas siempre por una persona concreta de nuestro equipo editorial, cuyo perfil, formación y trayectoria puedes consultar en su página de autor.
Límites del método
La cata de vino tiene, inevitablemente, un componente sensorial y subjetivo. Por eso explicamos siempre nuestros criterios de forma transparente en lugar de reducir la valoración a una única cifra sin contexto, y animamos al lector a contrastar nuestras notas de cata con su propio paladar.
