En el corazón de la Ribeira Sacra, una pequeña aldea abandonada durante décadas volvió a la vida gracias a un proyecto que entendió el vino como herramienta para recuperar paisaje, historia y cultura. Finca Míllara no es solo una bodega, sino la reconstrucción paciente de un territorio donde la viticultura siempre fue parte esencial del entorno. Al frente de la parte técnica se encuentra Iván Olmedo, enólogo y director técnico, quien explica cómo ese origen sigue marcando el estilo de sus vinos. Desde bancales de piedra levantados a mano junto al río Miño hasta la recuperación de variedades casi olvidadas, el proyecto se ha consolidado como una de las interpretaciones más coherentes y respetuosas del potencial de la Ribeira Sacra. Una aldea que resucita gracias al vino Finca Míllara nace a finales de los años noventa como un proyecto singular dentro de la Ribeira Sacra. “En 1999 se dieron los