Un tarro de cristal sobrio, una etiqueta cuidada al milímetro y una cuidada selección de frutos secos trufados o bombones artesanales en su interior. Lo que a simple vista parece un fino detalle de bienvenida es, en realidad, un potente canal de comunicación de marca. Bajo esta premisa opera desde Barcelona la firma Bcnsweet, una compañía que tras más de quince años de trayectoria ha demostrado que el mercado corporativo y hostelero demandaba una alternativa diferencial al merchandising genérico y efímero. A los mandos de la empresa se encuentra su fundador y director general, Gerard González Torras, quien puso en marcha el proyecto en la capital catalana con una meta clara y definida: «Convertir las golosinas, el chocolate y los frutos secos en un regalo gastronómico con identidad propia, muy vinculado a la ciudad y al mundo hotelero y corporativo». El planteamiento original fue tan conciso como ambicioso. Desde el