En 1992, en Laguardia, en plena Rioja Alavesa, la familia San Pedro compraba sus primeras 100 barricas de roble y ponía nombre a un proyecto que hoy firma algunos de los tintos más personales de la DOCa Rioja. Nacía Bodegas Vallobera, cuarta generación de vitivinicultores y una idea fija: elaborar vinos distintos a lo que se venía haciendo en el pueblo, parcelando y diferenciando cada viñedo bajo el amparo del Consejo Regulador de la DOCa Rioja.

Más de tres décadas después, aquellas 100 barricas se han convertido en unas 2.000, un equipo de 13 personas en bodega y un viñedo que mira de frente a la Sierra de Cantabria. Al frente está Javier San Pedro Rández, que ha hecho de la fruta, la frescura y el control absoluto de cada parcela la seña de identidad de Vallobera, con una finca por encima de todas: La Unueva, su viñedo más alto.
“Con este estilo te vas a morir de hambre”
Bodegas Vallobera nació con una intención clara: «hacer vinos diferentes a lo que se venía haciendo en Laguardia». Esa voluntad de romper el molde se concretó en la primera vendimia que Javier elaboró completamente solo, desde el viñedo hasta la copa. El resultado fue un vino con más estructura, más potencia aromática y una expresión más redonda que la que había en casa.

La reacción de su padre marcó un antes y un después. Al probarlo, le lanzó una frase que Javier no ha olvidado: «Hijo, con este estilo te auguro que te vas a morir de hambre, pero siendo tu padre, si eso es lo que quieres, tendrás mi respaldo». Aquella mezcla de advertencia y apoyo definió el camino: Vallobera seguiría su propio estilo, aunque se saliera del guion tradicional.
De 100 a 2.000 barricas sin renunciar a la idea original
Hoy, la bodega dispone de unas 2.000 barricas y ha consolidado un discurso propio en Rioja Alavesa. La clave ha sido mantener intacto el propósito fundacional: diferenciar cada viñedo y cada parcela, trabajar con un control absoluto sobre el campo y dejar que la altitud y el origen marquen el carácter de los vinos.
Cuarta generación de vitivinicultores, la familia San Pedro ha pasado de vender vino a granel y coupages tradicionales a firmar tintos de finca y vinos parcelarios que buscan fruta limpia, frescura y un perfil contemporáneo sin perder la esencia riojana.
Finca La Unueva: 680 metros de fruta y frescura
El corazón del proyecto se llama Finca La Unueva. Es el viñedo más alto de la bodega, situado a 680 metros de altitud, una altura significativa en Rioja Alavesa. La frescura de las noches, la amplitud térmica y la maduración más lenta de la uva hacen de esta finca un enclave estratégico para los vinos de nueva generación.

La Unueva está dividida en tres subparcelas que dan origen a otros tantos vinos parcelarios: Finca, Caudalia y Terran. Cada una aporta matices distintos, pero todas comparten un hilo conductor: la fruta y la frescura que aporta la altura.
Cómo se nota la altura en la copa
En los vinos de La Unueva, la altura se traduce en acidez más viva, paso de boca ágil y una fruta más nítida. Los tintos mantienen buena estructura, pero sin pesadez, algo que encaja con la filosofía de la bodega: vinos expresivos, aromáticamente intensos, pero fáciles de beber.
La combinación de suelos, altitud y trabajo parcelario permite que Finca, Caudalia y Terran jueguen en registros diferentes, pero siempre con la misma premisa de fondo: hacer hablar a cada rincón del viñedo, sin uniformar el paisaje en un único perfil de Rioja clásica.

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Máximo respeto al viñedo y control parcela a parcela
En Vallobera, el discurso siempre arranca en el campo. La bodega presume de un «máximo respeto al viñedo con una agricultura sostenible y control absoluto de cada parcela». Eso implica vigilar rendimientos, adaptar las labores a cada suelo y tomar decisiones en función del potencial de cada viña, no de una receta estándar.
Detrás de la gestión diaria hay una estructura muy definida: el propio Javier San Pedro supervisa directamente el viñedo junto a dos técnicos de campo, que ejecutan las labores coordinando los equipos necesarios para cada fase del ciclo anual. Desde la poda hasta la vendimia, la finca se trabaja con una visión milimétrica.
Del viñedo a la bodega: un equipo de 13 personas
En bodega, el equipo está formado por 13 personas de confianza, distribuidas en distintos departamentos. Es un tamaño que permite combinar la flexibilidad de una bodega familiar con la organización necesaria para manejar 2.000 barricas y múltiples referencias.

Ese engranaje humano es fundamental para mantener la coherencia del estilo: vinos limpios, bien definidos, con fruta protagonista y crianzas que acompañan sin tapar. La discusión de hace años entre padre e hijo hoy se refleja en un equilibrio: Vallobera se ha ganado un espacio propio sin dar la espalda a la tradición riojana.
Crianza: el caballo de batalla de Vallobera
Si hay una referencia que la bodega señala como su vino bandera, es el Crianza. Lo definen como su «caballo de batalla»: un tinto donde la fruta y la frescura son las grandes protagonistas. El objetivo es que funcione tanto para disfrutar de una copa suelta como para acompañar una comida de principio a fin.

La crianza en barrica aporta complejidad, pero siempre como marco, no como centro del discurso. El vino busca un equilibrio entre la tipicidad de Rioja Alavesa y la frescura que entregan las parcelas trabajadas a conciencia. Es el tipo de tinto que puede aparecer en barra, en mesa informal o en una comida más larga sin desentonar.
Un crianza pensado para la mesa de hoy
Esa versatilidad se nota en la práctica: el crianza de Vallobera está concebido para funcionar igual de bien con un tapeo de barra que acompañando carnes, platos de cuchara o incluso algunos postres con fruta y chocolate. La clave está en la combinación de estructura moderada, tanino domado y fruta madura que aguanta el tipo frente a platos con carácter.
En un momento en que el consumidor busca tintos bebibles pero con personalidad, la bodega ha convertido este crianza en su carta de presentación para quienes quieren conocer Vallobera sin entrar aún en el universo de los vinos de parcela.
| Vino | Origen | Rasgo principal |
|---|---|---|
| Crianza Vallobera | Selección de parcelas en Laguardia | Fruta, frescura y versatilidad en mesa |
| Finca | Subparcela de La Unueva | Altitud y expresión de fruta roja |
| Caudalia | Subparcela de La Unueva | Frescura marcada por los 680 m |
| Terran | Subparcela de La Unueva | Mayor estructura dentro del viñedo más alto |
De Laguardia a casa en 48 horas
Para el lector que quiera probar hoy los vinos de Bodegas Vallobera, la bodega lo pone fácil. El camino más corto pasa por su tienda online, integrada en la web oficial. Desde allí, los pedidos salen directamente de Laguardia y, según indican, llegan «en un máximo de 48 horas» en perfectas condiciones a cualquier punto de destino.

La tienda permite acceder tanto al crianza —su vino más versátil y reconocible— como a las referencias de Finca La Unueva, Caudalia o Terran, para quienes quieran profundizar en el lado más parcelario del proyecto. Entre una discusión familiar que cambió un estilo de vino, una finca a 680 metros y una bodega que controla cada cepa al milímetro, Vallobera demuestra que en Rioja Alavesa aún hay muchas historias nuevas por contar… y por beber.







