En 1987, cuando la D.O. Rías Baixas aún no estaba constituida, nacía en Vilagarcía de Arousa una bodega con una idea muy concreta: demostrar hasta dónde podía llegar el albariño del Valle del Salnés. Era el germen de Mar de Frades, un proyecto que hoy sigue mirando al Atlántico y que se ha convertido en uno de los nombres imprescindibles de los blancos gallegos, bajo el paraguas del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas.
La elección del nombre marcó desde el principio su identidad. Mar de Frades es, antes que nada, una pequeña playa en la margen izquierda de la desembocadura del Umia, en Cambados. De allí llegan el azul que tiñe sus botellas, la obsesión por el paisaje marítimo y la huella salina que hoy reconocemos en sus vinos. Al frente de la parte técnica está Paula Fandiño, enóloga y directora técnica, que ha sabido traducir ese origen atlántico en un estilo fresco, auténtico y sofisticado, que ha llevado al albariño de la casa a un nuevo nivel.
El Atlántico como origen y como marca
La historia de la bodega se entiende mejor si se empieza por el nombre. «La anécdota está en nuestro nombre, Mar de Frades, una playa en la margen izquierda de la desembocadura del río Umia en Cambados», explica Paula. Elegirlo significó anclar el proyecto a un lugar concreto: la costa gallega, el viento del noroeste, la sal en el aire.
Ese gesto inicial ha condicionado todo lo demás. El azul intenso de las botellas, la presencia constante del mar en la comunicación y, sobre todo, el objetivo enológico de «comercializar vinos cualitativos, donde el carácter atlántico del origen y la variedad estén muy presentes». Las notas salinas que aparecen en los vinos son, de algún modo, la traducción en copa de ese paisaje.
Antes que la denominación, la idea
Cuando Mar de Frades se fundó en 1987, la D.O. Rías Baixas aún no estaba oficialmente constituida. La bodega nació, por tanto, con una idea clara pero sin el marco regulador que hoy conocemos. Su propósito era poner en valor una variedad autóctona del Salnés, el albariño, y difundir su potencial.
Décadas después, esa premisa sigue intacta. La casa continúa elaborando blancos que buscan reflejar el origen atlántico, con un albariño que se mueve entre la frescura, la mineralidad y una cierta sensación salina que se ha convertido en seña de identidad.
Finca Valiñas: un balcón sobre tres rías
Si hay una viña que condensa la filosofía de Mar de Frades, esa es Finca Valiñas. Se trata de un viñedo en pleno núcleo del Salnés, en la ladera del monte Valiñas, plantado en 1975 sobre roca granítica. Está conducido con el sistema tradicional de emparrado, que permite airear los racimos y protegerlos de la humedad.

Desde allí, todas las cepas miran a la ría de Arousa. El viñedo se integra en un paisaje de pinos, robles y eucaliptos, y desde su punto más alto, recuerda Paula, «se divisan las tres rías bajas: Arousa, Vigo y Pontevedra». No es solo una postal: el viñedo trabaja en diálogo constante con la brisa marina y el clima atlántico.
Single vineyard para un momento de calma
Todo ese contexto se traduce en el vino de parcela Finca Valiñas, un single vineyard criado sobre lías que la bodega define como un blanco para disfrutar de un momento de calma. La crianza sobre lías aporta volumen, textura y capacidad de guarda, mientras que el origen granítico y la proximidad al mar imprimen una acidez viva y matices salinos.
Este año 2025 tiene un significado especial: se cumplen 50 años de la plantación del viñedo. «Con el mimo que requiere, hemos vinificado esta añada de Finca Valiñas para que el vino tenga una larga guarda y vida», explica la directora técnica. Es una de las apuestas de la casa para demostrar que el albariño también puede envejecer con elegancia.

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Entre tradición azul e innovación en bodega
La tradición de Mar de Frades no se limita al viñedo; también vive en el packaging. La icónica botella azul no es un simple gesto estético, sino una parte fundamental de la marca. En la etiqueta frontal se utiliza tinta termocrómica en forma de galeón, que solo aparece cuando el vino está a la temperatura adecuada de consumo.
En los últimos años, la innovación más visible para el consumidor ha sido la personalización de esa botella azul con el nombre de la bodega, reforzando su reconocibilidad en lineal y en restaurante. Es un ejemplo de cómo la casa ha sabido trabajar la forma sin perder de vista el fondo: en el interior, sigue habiendo albariño del Salnés, elaborado con la misma variedad que dio origen a la bodega.
Crianza sobre lías y maceración de burbas
En el plano estrictamente enológico, Paula mantiene una línea clara: «La tradición que conservamos es elaborar un vino cien por cien con la uva que nos dio origen, el albariño». Sobre esa base se ha construido un estilo que ella misma define como «fresco, auténtico y sofisticado».
Las innovaciones recientes van orientadas a reforzar longevidad y boca. Una de las decisiones de las que Paula se muestra más orgullosa es la de intensificar el proceso de crianza sobre lías en acero inoxidable, lo que favorece la longevidad y el frescor de los vinos. Otra ha sido mejorar la maceración de burbas en el proceso de vinificación, antes de la fermentación de los mostos, para aportar volumen y estructura.
Mar de Frades Albariño 2024: la puerta de entrada
Para quien se acerque por primera vez a la casa, la recomendación es clara: Mar de Frades Albariño 2024. «Es el vino que elaboramos desde los años 80, el que muestra nuestro expertise y tiene un largo recorrido, el vino que protagoniza nuestra vida», resume Paula. Es, además, el que mejor refleja la identidad atlántica de la bodega.
Se trata de un albariño que busca equilibrio entre fruta blanca, cítricos, notas de hueso y esa salinidad característica de la marca. En boca, se presenta con frescura, tensión y un final largo que invita a repetir. Es también el vino con el que la bodega se siente «sofisticada y libre», palabras de la propia enóloga.
Premios que apuntalan un estilo
La añada 2024 no ha pasado desapercibida. Ha obtenido 92 puntos en la Guía Peñín 2026 y 93 puntos en la Guía de Vinos Gourmets 2026, donde además fue distinguido como Mejor Vino Blanco Joven del año. A ello se suma una medalla de plata en los Decanter World Wine Awards 2025.
Estos reconocimientos han reforzado la percepción de Mar de Frades Albariño como uno de los grandes blancos jóvenes del panorama español: un vino que combina frescura inmediata y una estructura capaz de evolucionar bien en botella durante varios años.
Ediciones limitadas y fincas que miran más allá del Salnés
Entre las ediciones especiales destaca Mar de Frades Albariño 2024 Edición Limitada YnésSuelves. En este caso, la diseñadora de moda aporta su visión al packaging, interpretando la mítica botella azul con un estilo de inspiración masculina y su emblema, la rosa.
Es una edición pensada para quienes ya conocen el vino y quieren disfrutarlo en un formato más coleccionista, donde diseño y contenido van de la mano. La etiqueta firmada por YnésSuelves convierte cada botella en un objeto reconocible y de tirada limitada.
Finca Lobeira, Finca Monteveiga y los vinos de parcela
Más allá de Finca Valiñas, la bodega ha consolidado una línea de vinos de parcela que exploran otros territorios dentro y fuera del Salnés. Finca Lobeira 2019 ha sido reconocido como vino descubrimiento por Tim Atkin en su reporte de Rías Baixas, un espaldarazo importante para estos proyectos más específicos.
Por su parte, Finca Monteveiga, que refleja la tipicidad de la Ribera do Ulla, ha sido elegido Best in Show en los Decanter World Awards. Dos ejemplos de cómo Mar de Frades ha sabido expandir su mirada sin perder el foco en el albariño y en el carácter atlántico de sus vinos.
| Vino | Origen | Reconocimiento reciente |
|---|---|---|
| Mar de Frades Albariño 2024 | Valle del Salnés | Mejor blanco joven Guía Gourmets 2026, Plata Decanter 2025 |
| Finca Lobeira 2019 | Rías Baixas | Vino descubrimiento según Tim Atkin |
| Finca Monteveiga | Ribera do Ulla | Best in Show en Decanter World Awards |
Personas, maridajes y compra inmediata
Detrás de los vinos hay dos nombres que se repiten. En el viñedo, Aritz Espinosa Añorga, director de viticultura, ha impulsado cambios clave: la gestión de la recogida de la uva en cajas y la mejora de la logística del transporte en frío. Gracias a ello, se ha mejorado la integridad física de la uva —evitando roturas—, se preservan mejor los aromas primarios, se reduce el uso de energía y se favorecen las condiciones óptimas antes de la vinificación.
En bodega, la responsabilidad recae en Paula Fandiño. Además de las decisiones técnicas ya mencionadas, su trabajo ha trascendido fronteras: ha sido elegida entre las diez enólogas más influyentes de España por la revista The Drink Business, un reconocimiento que pone rostro femenino a una de las casas más sólidas del albariño gallego.
Un maridaje cotidiano con sabor a conserva
Paula tiene muy claro cuál es su maridaje cotidiano para sorprender con el vino emblema de la bodega. «Algo cotidiano con lo que yo sorprendo es una lata de zamburiñas Real Conservera Española, enfriada en agua con hielo diez minutos antes de abrirla, y la marido con una botella fría (6 ºC) de Mar de Frades Albariño 2024», admite.
La clave está en servir el vino muy frío —en torno a 6 ºC— y dejar que, una vez en la copa, alcance su temperatura perfecta. La frescura del albariño, su salinidad y su acidez vibrante se funden con la intensidad de la conserva, creando un maridaje sencillo pero brillante, fácil de reproducir en casa.
Tiendas de proximidad y compra online
Para disfrutar hoy de los vinos de Mar de Frades, el camino más rápido pasa por la tienda especializada de proximidad. Comprar en comercio local permite enfriar la botella y descorcharla ese mismo día, con la garantía de una conservación adecuada.
La web de la bodega es el otro gran canal. En ella se pueden encontrar todas las referencias —desde el albariño joven hasta los vinos de finca y las ediciones limitadas—, con la garantía de un embalaje específico en winepack que protege el vino durante el transporte. Entre una playa que dio nombre a una botella azul, un viñedo que ve tres rías y un albariño elegido mejor blanco joven, Mar de Frades confirma que el Atlántico también se bebe en copa.







