La Vieja Bodega: el restaurante de La Rioja Alta que nació en una bodega del siglo XVII

Jorge Haro Larrea

Jorge Haro Larrea

Publicado: 04/12/2025 • 13:30
Actualizado: 26/02/2026 • 13:35

En uno de los municipios con más tradición enogastronómica de La Rioja Alta, señalado por la web oficial de turismo de La Rioja, hay un restaurante que se ha convertido en parada habitual para quienes encadenan visitas a bodegas y comidas entre viñedos.

Instalado en una antigua casa de piedra del siglo XVII, su comedor conserva bóvedas, muros gruesos y un horno de leña siempre encendido, mientras en la planta baja se esconde una bodega de culto con cientos de etiquetas que explican por qué muchos desvían el viaje solo para sentarse a su mesa.

El clásico de La Rioja Alta que rescató una vieja bodega

Ese restaurante es La Vieja Bodega, un asador de cocina riojana situado en Casalarreina que lleva más de tres décadas llenando mesas en pleno corazón de La Rioja Alta. Abrió sus puertas en 1994, cuando su propietario, Ángel Pérez Aguilar, decidió transformar una antigua bodega del siglo XVII en un espacio pensado para comer bien, beber mejor y entender el paisaje de viñedos que rodea el pueblo.

La dirección, en la avenida principal del municipio, lo convierte en parada natural para quienes se mueven entre Haro, Santo Domingo de la Calzada y las bodegas históricas de la zona. Desde el exterior, el edificio de piedra apenas deja intuir lo que ocurre dentro: varios comedores abovedados, salas más íntimas, una zona ajardinada y una bodega subterránea donde se alinean centenares de botellas que resumen la historia reciente del vino de Rioja.

Un edificio del siglo XVII renacido tras un incendio

La personalidad de La Vieja Bodega está marcada por el propio inmueble. Durante siglos fue bodega de elaboración y guarda, hasta que cayó en desuso. Cuando el proyecto gastronómico ya estaba consolidado, un incendio en 2001 obligó a reconstruir prácticamente todo el edificio. Aquella crisis sirvió para replantear los espacios, respetar lo que pudo salvarse y sumar nuevos salones y una bodega más amplia, hoy clave en la experiencia del restaurante.

El resultado es un interior de muros de piedra vistos, arcos y pasillos que recuerdan el pasado vinícola del lugar. Hay comedores pensados para parejas, salones amplios para celebraciones y rincones donde la iluminación cálida y las barricas marcan el ambiente. Esa mezcla de historia y reforma reciente explica que se haya convertido en uno de los restaurantes de referencia en Casalarreina y en toda La Rioja Alta, recomendado por guías como MICHELIN y Repsol.

Cocina riojana actualizada y asados en horno de leña

La carta de La Vieja Bodega combina cocina riojana clásica con toques actuales. Entre los entrantes fríos aparecen preparaciones que viajan por toda la región: un cremoso de queso de Cameros con anchoas de Santoña y uvas, ensaladas con centollo y tartar de aguacate o una terrina de foie elaborada en casa, acompañada de frutos secos y panes tostados. Son platos que ponen el foco en el producto y en proveedores de proximidad.

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En los entrantes calientes, el restaurante se mueve entre la cocina de mercado y los guiños más contemporáneos. Destacan los Caprichos del Toloño, pequeños bocados elaborados con pasta brick rellena de verduras y langostino, el arroz meloso con hongos y queso de la zona o un huevo a baja temperatura servido sobre crema de patata trufada, boletus y papada confitada. A ellos se suman platos de huerta muy ligados a la temporada, desde espárragos y alcachofas hasta setas o berza, muchas veces procedentes de productores cercanos e incluso de huerto propio en los meses cálidos.

Los asados que justifican la visita

La seña de identidad de La Vieja Bodega son sus asados en horno de leña. En torno a ese horno giran buena parte de las reservas y de la reputación del restaurante. El cochinillo asado y el cordero lechal para dos personas son los grandes protagonistas: piezas seleccionadas, horneadas lentamente hasta conseguir piel crujiente y carne muy jugosa, servidas en fuentes de barro al centro de la mesa.

Junto a ellos aparecen otras carnes de cocción larga que refuerzan el carácter de asador: rabo desmigado con crema de foie y setas, carrilleras braseadas o manitas deshuesadas que se presentan con salsas muy reducidas. En la parte de la brasa se trabajan solomillos y chuletas de vaca gallega, además de las tradicionales chuletillas de cordero acompañadas de patatas fritas caseras y pimientos asados, un trío muy riojano que suele repetirse de mesa en mesa.

También pescados y platos de cuchara

Aunque la carne tenga un peso evidente, la carta no olvida el mar ni los guisos. Suelen aparecer propuestas de pescado como merluza asada con piperrada, cocochas al pil pil o tacos de bacalao servidos sobre hummus de garbanzo negro y guiso de sus callos. Son platos pensados para quien busca alternativas más ligeras sin renunciar a la cocina de fondo.

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En temporada, la casa refuerza la oferta con platos de cuchara muy ligados a la tradición riojana: pochas estofadas con verduras, caparrones, menestra con rebozados finos o un pisto riojano que puede presentarse con láminas de bacalao y salsa de choriceros. La carta se completa con postres de corte clásico, como tartaletas de chocolate templado, cremas chantilly o propuestas con fruta de temporada.

Platos imprescindibles en La Vieja Bodega

  • Para empezar: cremoso de queso de Cameros, Caprichos del Toloño, terrina de foie casera.
  • Carnes y asados: cochinillo al horno de leña, cordero lechal, carrillera braseada, rabo desmigado.
  • Pescados: merluza con piperrada, cocochas al pil pil, bacalao con hummus y guiso de callos.
  • Cuchara y huerta: pochas, menestra de verduras, pisto riojano.

Una bodega de culto con alrededor de 400 referencias

Rioja clásica y nueva generación en una sola carta

El otro pilar del restaurante es su bodega, dirigida por el sumiller Iván Cantera. Según el propio Ayuntamiento de Casalarreina, La Vieja Bodega trabaja con alrededor de 400 referencias de vino, una cifra que varía porque la carta se concibe como un listado vivo en el que entran y salen etiquetas según añadas y disponibilidad. La base son los grandes nombres de Rioja: bodegas históricas como López de Heredia, La Rioja Alta, CVNE, Muga, Marqués de Murrieta o Remelluri.

Junto a esa columna vertebral, la carta incorpora proyectos de nueva generación que están redefiniendo el estilo de la región, con elaboradores como Artuke, José Gil, Cuentaviñas, Jade Gross o Oxer Bastegieta, entre otros. De esta manera, un mismo servicio permite comparar estilos clásicos, crianzas largos en barrica o vinos más jugosos y directos, tanto en tintos como en blancos y rosados.

Selección nacional, internacional y vinos por copa

Aunque Rioja sea el eje, la bodega se abre también a otras zonas. Hay blancos gallegos de nivel, godellos atlánticos, txakolis de alta gama y una selección de champagnes trabajada con criterios de productor, además de tintos que van desde Ribera del Duero hasta zonas como Priorat u otras denominaciones emergentes. El objetivo es que el comensal pueda encontrar algo afinado a sus gustos, desde clásicos reconocibles hasta etiquetas menos conocidas para quien quiera descubrir cosas nuevas.

Un detalle muy valorado es la oferta de vinos por copa. En ella aparecen referencias que en otros restaurantes solo se sirven por botella, lo que facilita probar estilos distintos a lo largo de la comida: un blanco con los entrantes, un tinto riojano con los asados y quizá un espumoso para el postre. Esa filosofía resume bien la idea de la casa: que la visita sea también una experiencia vinícola completa.

Tipo de vinoQué se puede encontrar
Rioja clásicaCrianzas y reservas de bodegas históricas, tintos y blancos de larga trayectoria.
Nueva generación de RiojaPequeños proyectos, parcelas concretas, vinos de mínima intervención y más frescura.
Resto de EspañaBlancos atlánticos, godellos, tintos de zonas como Ribera del Duero o Priorat.
InternacionalesChampagnes seleccionados y otras referencias puntuales de fuera de España.
Por copaSelección rotatoria de vinos de nivel servidos al detalle, ideales para probar estilos.

Restaurante, punto de encuentro y espacio cultural

Actividades, premios y vida en el pueblo

La Vieja Bodega funciona también como uno de los motores sociales de Casalarreina. En sus salas se organizan exposiciones de artistas, presentaciones de libros, pequeños conciertos y catas comentadas que conectan el restaurante con el tejido cultural y con el patrimonio del municipio. Esa implicación con el entorno llevó a que en 2025 el proyecto recibiera el Premio Kilómetro Cero Haciendo Comunidad, un reconocimiento a su manera de entender la restauración como servicio al territorio.

A lo largo del año, el restaurante participa en jornadas gastronómicas, actividades ligadas a las vendimias y propuestas que cruzan cocina, vino y cultura local. Para el visitante que llega por primera vez a La Rioja Alta, puede funcionar como puerta de entrada al pueblo y al entorno; para el público local, se ha convertido en lugar natural para celebraciones familiares, reuniones de empresa o eventos especiales.

Para quién es La Vieja Bodega

La combinación de asador, bodega potente y espacios amplios hace que La Vieja Bodega sea una opción versátil. Suele atraer a enoturistas que pasan el día visitando bodegas y buscan una comida reposada, a parejas que quieren una cena en un entorno con encanto y a grupos que necesitan salones capaces de acoger eventos de cierto tamaño, desde comuniones hasta bodas, gracias a sus jardines y zonas habilitadas para banquetes.

Quien llega centrado en la gastronomía encontrará cocina riojana muy reconocible, bien ejecutada y con margen para platos más creativos. Quien prioriza el vino tiene a su disposición una de las cartas más amplias de la zona, con asesoramiento profesional para moverse entre referencias clásicas y proyectos menos conocidos. Y quien busca un lugar que represente la identidad de La Rioja Alta, tanto en el plato como en la copa, se encuentra con un restaurante que ha sabido mantener el nivel durante más de treinta años.

  • Ubicación: en Casalarreina, en pleno eje enoturístico de La Rioja Alta.
  • Fortalezas: asados en horno de leña, cocina riojana de producto y bodega muy cuidada.
  • Ambiente: edificio histórico del siglo XVII rehabilitado, con comedores abovedados y espacios para celebraciones.
  • Perfil de público: enoturistas, familias, parejas y grupos que buscan una experiencia completa de vino y gastronomía.

Por todo ello, La Vieja Bodega se mantiene como uno de los grandes clásicos de La Rioja Alta: un asador al que se vuelve tanto por sus asados al horno de leña como por una bodega que refleja, copa a copa, el momento que vive hoy el vino de Rioja.