Hay momentos en la vida de una bodega en los que mirar hacia atrás solo sirve para coger carrerilla. (Sí, nosotras también alucinamos cuando descubrimos giros tan valientes).
Lo que acaba de pasar en la denominación de origen valenciana no es un simple lavado de cara. Es un terremoto enológico en toda regla que va a revolucionar las sobremesas de este otoño.

Y lo mejor de todo es que nuestro paladar va a salir ganando (de verdad).
La gran revolución que nadie vio venir en Los Isidros
La histórica bodega Clos Cor Ví acaba de dar un puñetazo encima de la mesa con un cambio radical que promete agitar el mercado nacional. (Y sí, el ahorro en buscar joyas ocultas se acaba aquí, porque esto ya es vox populi).
Bajo la batuta de Luis Corbí, propietario y alma mater del proyecto, la casa valenciana inicia una etapa completamente nueva. Una apuesta sin red que busca exprimir al máximo el terruño del Parque Natural de las Hoces del Cabriel en Requena.

¿El secreto del éxito? Una profunda reflexión tras más de 20 años elaborando vino y una alianza estratégica que ya está dando mucho que hablar en el sector.
Ficha este nombre porque va a dar mucho que hablar en las cartas de los restaurantes más exclusivos: Javier Revert. El prestigioso enólogo se incorpora como asesor para elevar estos caldos a otra dimensión.
Atención: No estamos ante una ruptura caprichosa, sino ante una evolución natural donde el suelo, el microclima y el viñedo viejo mandan sobre cualquier atajo comercial.
Cuatro nuevos vinos que rompen los esquemas
El resultado de esta unión son cuatro referencias imprescindibles que nacen con identidad propia y un carácter vibrante. (Nosotras ya estamos haciendo hueco en el botellero).
Por un lado, los blancos El Ramblar y Loma de las Carrascas dentro de la D.O. Valencia. El primero combina las variedades Verdil, Viognier y Riesling procedentes de Moixent, con una elegante crianza de 9 meses.

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El segundo es una auténtica pieza de coleccionista: un monovarietal 100% Verdil de la parcela más alta, con una producción limitada de apenas 2.000 botellas criadas en tinajas y barricas.
Por otro lado, los tintos ceden todo el protagonismo a la reina indiscutible de la zona: la uva Bobal de la D.O. Utiel-Requena.
Pago de los Álamos mezcla Bobal y Garnacha con un toque de Macabeo, mientras que La Viña de los Rosales se corona como un 100% Bobal de parcelas seleccionadas con 9 meses en barrica francesa y una tirada ultralimitada de 1.500 botellas.
El próximo 3 de octubre se celebrará la fiesta Fin de Vendimia en Requena. Y la gran pregunta es: ¿vas a quedarte sin probar la nueva era del vino valenciano?





