Portugal vuelve a mirar a las ánforas de vino como aliadas de la enología contemporánea. Una empresa con sede en Coimbra presenta un nuevo recipiente de fermentación y guarda que combina la estética clásica con las exigencias técnicas de las bodegas modernas, en línea con las recomendaciones de organismos como la Organización Internacional de la Viña y el Vino sobre calidad y precisión en el proceso de elaboración.

El proyecto recupera la silueta de las ánforas griegas y romanas para crear una pieza de diseño pensada tanto para salas de crianza como para espacios de enoturismo. Detrás de su forma aparentemente sencilla se esconde una solución técnica que la propia compañía considera un punto de inflexión para la fermentación y el almacenamiento de vinos de alta gama.
Una ánfora contemporánea nacida en Coimbra
Coimbra, 3 de diciembre de 2025. Ese es el marco elegido por WiseShape, empresa portuguesa especializada en depósitos de vino, para presentar WiseAmphora, la que la compañía describe como la primera ánfora de vino del mundo concebida con hormigón de alto rendimiento.
WiseShape convierte la tradición en innovación
El nuevo recipiente, de 500 litros de capacidad y 1,59 metros de altura, se plantea como un depósito de fermentación y almacenamiento para vinos de alta calidad.
La fundadora y directora ejecutiva de WiseShape, Tatiana Sá Marques, explica que la inspiración llegó tras el éxito de las cubas de vino innovadoras desarrolladas por la empresa. A partir de esa experiencia surgió la idea de recuperar la fermentación y el almacenamiento utilizados en la Antigüedad y traducirlos a una formulación plenamente contemporánea, manteniendo el vínculo visual con las ánforas clásicas.
La compañía subraya también la dimensión estética del proyecto. WiseAmphora se presenta como un objeto de diseño que busca honrar la larga tradición de Portugal en la producción de vino y su reconocida arquitectura contemporánea, ofreciendo a las bodegas una pieza capaz de dialogar con la sala de barricas y con los espacios abiertos al público.
Del Mediterráneo antiguo a las bodegas del siglo XXI
Las ánforas son uno de los sistemas más antiguos de almacenamiento de vino y agua documentados por la arqueología. Los primeros ejemplares localizados se remontan a entre 6000 y 4800 a. C., lo que sitúa este tipo de recipientes en el origen mismo de la cultura mediterránea del vino y del comercio marítimo.
Hasta hoy, la mayoría de las ánforas y recipientes similares utilizados en bodega se fabrican en barro o cerámica. Es el caso de los qvevri, grandes vasijas enterradas asociadas a la tradición georgiana, o de las tinajas empleadas en distintos países para elaborar vinos con técnicas ancestrales que han recuperado protagonismo en la última década.
WiseShape sostiene que, hasta ahora, ningún productor había combinado las formas originales y esenciales de las ánforas griegas y romanas con un hormigón de alto rendimiento formulado específicamente para uso enológico. Los pocos ejemplos existentes introducían modificaciones formales notables y no adoptaban la filosofía de núcleo único de hormigón que caracteriza a WiseAmphora.
Hormigón de alto rendimiento al servicio del vino
El uso de hormigón en depósitos de vino no es nuevo, pero la apuesta de WiseShape va un paso más allá al recurrir a un hormigón de alto rendimiento, un material de elevada densidad y gran estabilidad mecánica, habitual en proyectos de arquitectura y obra civil avanzados.

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Un material poco habitual en la enología
En este caso, la formulación se ha adaptado para responder a las necesidades específicas de la fermentación y la crianza sobre lías.
Según la empresa, la combinación entre la forma grecorromana y este tipo de hormigón favorece una gran inercia térmica y una superficie interior continua, sin elementos que interrumpan el flujo del vino. El objetivo es ofrecer a los enólogos una herramienta capaz de preservar la pureza aromática, controlar la temperatura de forma estable y permitir un contacto constante del vino con sus lías finas.
Equilibrio entre pureza formal y técnica
El desarrollo de WiseAmphora se centró en un reto principal: mantener intactas las líneas clásicas de la ánfora antigua al tiempo que se incorporaban todas las soluciones técnicas que exige un depósito moderno. Válvulas, bocas de registro, salidas de muestras y otros elementos funcionales debían integrarse sin alterar la silueta reconocible del recipiente.
La empresa explica que el diseño final reduce al máximo la presencia de accesorios visibles o piezas añadidas que puedan distorsionar la forma original. El resultado es una ánfora de líneas limpias en la que la tecnología queda parcialmente oculta, sin renunciar a la ergonomía necesaria para la operación diaria en bodega.
El proceso de investigación y desarrollo se prolongó durante más de tres años desde el primer boceto hasta el prototipo operativo. Durante este periodo se ajustaron el perfil de la pieza, el tipo de hormigón, los espesores y el sistema de moldeo para garantizar tanto la estabilidad del recipiente como su compatibilidad con los procesos enológicos más exigentes.
Ficha básica de la WiseAmphora
- Capacidad aproximada de 500 litros, orientada a microvinificaciones y partidas de alta gama.
- Altura de 1,59 metros, que facilita el trabajo en bodega y la integración en salas de crianza.
- Peso cercano a 1000 kilogramos, consecuencia de la densidad del hormigón de alto rendimiento empleado.
- Cuerpo de núcleo único y continuo, sin uniones visibles ni elementos estructurales añadidos.
- Asas ocultas integradas en la estructura para facilitar el transporte y el movimiento en condiciones controladas.
- Posibilidad de soporte metálico específico que permite la rotación de la ánfora en 360 grados.
Aplicaciones en bodegas y enoturismo
La WiseAmphora ha sido concebida como un depósito plenamente operativo para bodegas que buscan diferenciar sus vinos y su imagen sin renunciar a la precisión técnica.
Uso práctico en espacios de trabajo
Su tamaño intermedio la hace adecuada para vinificar pequeñas parcelas, microvinificaciones experimentales o series limitadas destinadas a segmentos de precio alto.
El soporte metálico opcional, diseñado para permitir el giro completo de la ánfora, facilita operaciones como el movimiento de lías, la homogenización del líquido o la limpieza del interior. Esta solución, según WiseShape, permite integrar el recipiente en distintos flujos de trabajo sin necesidad de maquinaria adicional compleja.
Un objeto de diseño para comunicar marca
Más allá de su función como depósito, la compañía presenta WiseAmphora como un elemento de diseño capaz de convertirse en pieza central de salas de cata, recorridos de visita y espacios de enoturismo. Su perfil grecorromano, reinterpretado con un material propio de la arquitectura contemporánea, genera un contraste que puede reforzar el relato de marca de las bodegas que apuestan por la innovación.
La presencia de ánforas en zonas visibles al público permite explicar de forma visual la conexión entre las técnicas ancestrales y las nuevas tecnologías enológicas. En este contexto, la WiseAmphora actúa como puente entre la memoria del vino antiguo y las tendencias actuales en diseño de espacios vinícolas.
Tecnología propia y próximos pasos
Para obtener las formas finales de WiseAmphora, WiseShape ha desarrollado una tecnología propia de moldeo que asegura que cada pieza encaje con precisión en el molde previamente esculpido. Este sistema busca minimizar tensiones internas en el hormigón, reducir imperfecciones y garantizar una superficie interna homogénea.
La empresa anticipa que la nueva ánfora se dirigirá principalmente a bodegas que ya trabajan con depósitos de hormigón o que quieren diversificar su parque de recipientes incorporando soluciones diferenciadoras. El lanzamiento de WiseAmphora refuerza la tendencia global a experimentar con formatos y materiales alternativos para obtener perfiles de vino más definidos y propuestas enoturísticas de alto impacto visual.
Con esta pieza, WiseShape se sitúa en la intersección entre enología, diseño industrial y arquitectura, recuperando un icono del mundo antiguo para adaptarlo a las necesidades técnicas y comunicativas de las bodegas del siglo XXI.





