En la subzona de O Rosal, allí donde el Miño se abre camino hacia el océano, Vía Atlántica es la apuesta de Méndez-Rojo Familia Bodeguera en la D.O. Rías Baixas. Desde una bodega histórica rehabilitada, el proyecto mira al Atlántico para definir un estilo de blancos que hablan de brisa salina, suelos graníticos y viñedo muy próximo al mar, bajo el amparo del Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas.
«Desde el inicio, nuestro propósito es muy claro: expresar con honestidad el territorio atlántico», resume Anselmo Rodríguez, responsable de Adegas e Viñedos Vía Atlántica.

Su manera de explicarlo es sencilla y precisa: frescura, mineralidad, salinidad, un profundo respeto por el viñedo y una elegancia natural que sea fiel a O Rosal. El resto lo ponen las viñas de San Miguel de Tabagón y una antigua casa en la que todo empezó alrededor de una mesa del salón.
De La Val a Vía Atlántica: una decisión tomada en el salón
El punto de partida de Vía Atlántica está ligado a un nombre muy conocido en O Rosal: la antigua bodega La Val. Méndez-Rojo adquiere la propiedad, la rehabilita y la integra en una visión nueva, centrada en vinos blancos atlánticos con identidad propia. «El proyecto nace tras la adquisición y rehabilitación de la histórica bodega La Val, integrándola en una visión centrada en vinos blancos atlánticos», recuerda Anselmo.

La idea no era empezar desde cero, sino sumar experiencia. La casa, los viñedos y la memoria de la zona se incorporan a una forma de trabajar que ya venía marcada por otros proyectos del grupo, adaptada aquí al paisaje único de O Rosal.
Un apretón de manos a pocos metros del Atlántico
La anécdota fundacional tiene algo de escena de película. «La bodega nació literalmente en una mesa del salón de la antigua casa de La Val», cuenta Anselmo. Fue allí donde, en una reunión espontánea y con un apretón de manos, se cerró la incorporación de la familia Méndez-Rojo a Rías Baixas.
«Esa decisión rápida, humana y muy de confianza marcó el espíritu de Vía Atlántica», explica. Hoy se reconoce en tres líneas de trabajo: respeto absoluto al carácter atlántico tradicional, modernización cuidadosa de los procesos y una búsqueda constante de equilibrio entre la memoria del lugar y la técnica actual.
San Miguel de Tabagón: viñas con vistas únicas
El corazón de Vía Atlántica se encuentra en los viñedos de San Miguel de Tabagón, un enclave privilegiado sobre suelos graníticos arenosos, a baja altitud y muy próximo al Atlántico. «Su origen se remonta a la fundación misma de la D.O. Rías Baixas», apunta Anselmo, subrayando el peso histórico del lugar.

Desde esas viñas se contempla la desembocadura del Miño en el Atlántico, una imagen que define a la perfección el concepto de vino atlántico. «Es un privilegio que ninguna otra bodega comparte», comenta con orgullo. La proximidad al mar, los vientos y la luz condicionan el ciclo de la vid y la maduración de la uva.
Lo que se ve desde la viña, se bebe en la copa
En el cristal, ese paisaje se traduce en un perfil muy reconocible. Los blancos de Vía Atlántica muestran aromas intensos de fruta blanca y cítricos, una mineralidad marcada por el granito y una acidez fresca y tensa. «Buscamos un perfil vibrante, profundo y salino, muy propio de O Rosal», resume Anselmo.

Te puede interesar
El Macabeo blanco de Mainetes que agotan coleccionistas: producción limitada y fermentado en barrica
La salinidad y la tensión en boca funcionan como recordatorio permanente de dónde vienen esas uvas: de un viñedo que mira al Miño, siente el Atlántico y se asienta sobre arenas graníticas que marcan el carácter del albariño.
Tradición de viñedo y bodega antigua, innovación en blancos de precisión
En la parte más tradicional, la bodega mantiene un protocolo claro. «La tradición pasa por el cuidado meticuloso del viñedo y la vendimia manual selectiva», explica Anselmo. El trabajo empieza mucho antes de cortar la uva: manejo del follaje, control de rendimientos y seguimiento parcelario.

Otro pilar es el respeto al perfil histórico de los blancos de O Rosal: atlánticos, aromáticos sin excesos, con buena acidez y capacidad de evolución. La antigua bodega, ya rehabilitada, sigue siendo un espacio de vinificación clave, donde se combinan depósitos modernos con la arquitectura original.
Fermentaciones controladas y el salto de Mar del Norte
La innovación se ha concretado en los últimos años en torno a un nombre propio: Mar del Norte. «La modernización técnica asociada al lanzamiento de Mar del Norte nos ha permitido trabajar con fermentaciones muy controladas y una gestión precisa de temperaturas y tiempos», detalla Anselmo.
En paralelo, el equipo se prepara para el lanzamiento de Cien Rosas, un vino llamado a marcar un nuevo referente dentro de O Rosal. «Será un proyecto que combine selección parcelaria, vinificación diferenciada y una proyección de calidad superior para la subzona», avanza, dejando claro que Vía Atlántica no se conforma con un solo estilo de albariño.
Mar del Norte, la puerta de entrada a Vía Atlántica
Para quien quiera empezar con la bodega, la recomendación es clara: Mar del Norte Albariño. «Es la puerta de entrada ideal», afirma Anselmo. El vino procede de uvas seleccionadas manualmente y fermenta a baja temperatura para conservar toda la expresión aromática.

Tras la fermentación, realiza una crianza sobre lías y un afinamiento en depósito y en botella. El resultado es un perfil fresco, elegante y claramente atlántico: color amarillo pajizo con reflejos verdosos, aromas a fruta de hueso, cítricos y notas exóticas de lichí, y una boca amplia, vibrante y con un final salino y persistente.
93 puntos y un lugar propio entre los albariños
La solvencia de Mar del Norte no se apoya solo en el relato. «Su solvencia está avalada por reconocimientos como los 93 puntos en el certamen International Wine & Spirits Awards», recuerda Anselmo. A ello se suman oros y altas puntuaciones en guías especializadas, que lo han situado rápidamente entre los nombres a seguir dentro de la subzona.
Su versión sobre lías, Mar del Norte sobre lías añada 2024, se ha convertido en el vino insignia de la casa y en una referencia que marca el listón de precisión aromática, textura y salinidad que Vía Atlántica quiere para sus blancos.
Cien Rosas y el futuro de O Rosal
Cuando se pregunta qué vino especial comprar ahora, la respuesta de Anselmo llega sin dudar: Cien Rosas. «Se trata de un lanzamiento especial que reflejará el potencial más elegante y profundo de O Rosal», explica.

Será una edición que combine viñedo singular, selección estricta y una vinificación diseñada para mostrar la expresión más fina del albariño en la zona. Aún antes de su salida, el proyecto ya funciona como declaración de intenciones: apostar por vinos de parcela y lectura más compleja del paisaje.
Maridajes cotidianos y temperatura de servicio
Mientras llega Cien Rosas, el vino llamado a sorprender en la mesa cotidiana es Mar del Norte sobre lías 2024. Sus maridajes preferidos son mariscos como mejillones, almejas y vieiras, pescados blancos a la plancha u horno (lubina, dorada), sushi, sashimi y cocina asiática ligera y ensaladas frescas con cítricos.
La bodega recomienda servirlo entre 8 y 10 °C para acentuar frescura, aromas y mineralidad. Esa temperatura permite que se exprese todo el carácter salino de O Rosal sin perder detalle aromático.
Equipo, premios y cómo llegar a la copa del lector
Vía Atlántica se sostiene sobre un equipo corto y bien definido. Juan Luis Méndez Rojo marca la dirección y la visión estratégica del grupo. Paula Carballada, Directora Técnica, es la responsable del estilo y de la precisión enológica que comparten los proyectos de Méndez-Rojo.

En el terreno del día a día, Anselmo Rodríguez coordina el viñedo y las operaciones. «Una decisión reciente que demuestra nuestro criterio es la apuesta conjunta por el desarrollo del proyecto Cien Rosas», comenta. Esa apuesta implica selección parcelaria, vinificación diferenciada y una proyección de calidad superior para O Rosal.
Un palmarés que va más allá de un solo vino
En los últimos 24 meses, el prestigio de Vía Atlántica y del grupo se ha reforzado con un amplio palmarés. Entre los blancos de la casa destacan:
- Abilleira 2023: 90 puntos en Guía Gourmets.
- Carta Marina 2023: 90 puntos en Guía Catavinos y 90 en Guía Vivir el Vino.
- Dona Luci 2023: 92 puntos en 70 Millions de Dégustateurs, 90 puntos en Vivir el Vino, Oro en La Semana Vitivinícola, 90 puntos en Guía Catavinos y Oro en Vinespaña.
- Terramundi 2023: Oro en Catavinum World Wine, 90 puntos en Catavinos, 90 en Vivir el Vino y 90 puntos y Oro en International Wine Awards.
- Mar del Norte 2023: Oro en Guía Paadín, Oro en CINVE, Oro en Catavinum World Wine, 93 puntos y Oro en IWA, 90 puntos en Guía Peñín, 92 en Guía Verema, 92 en Vivir el Vino, 91 en Guía Catavinos y 91+ en Wine Up.
«Son datos que nos dicen que vamos en la dirección correcta: vinos muy ligados al Atlántico, pero cada vez más afinados en textura y profundidad», resume Anselmo.
Cómo comprar Vía Atlántica hoy
Quien quiera acercarse a estos blancos atlánticos tiene varios caminos a su disposición. La bodega presenta su proyecto y su gama en la web www.vatlantica.es, donde se puede profundizar en cada vino.
El acceso directo a la copa pasa por:
- Venta a través de los distribuidores del Grupo Méndez-Rojo.
- Disponibilidad en tiendas especializadas, vinotecas y restauración.
- Packs y envíos mediante los canales habituales del grupo, con compra online en www.mendezrojo.com.
Entre la antigua casa de La Val, los viñedos de San Miguel de Tabagón y un albariño sobre lías que roza los 93 puntos, Vía Atlántica se consolida como una de las voces más precisas del nuevo O Rosal atlántico: un lugar donde la salinidad, el granito y la brisa del norte se beben en cada copa.





