La cultura del vino en España está siempre en evolución, fusionando tradición y modernidad. Recentemente, la Bodega Alanís ha dejado una huella significativa en el corazón de Ribeiro al presentar sus nuevos vinos en un evento que unió el arte y la gastronomía en una experiencia mágica. Este acontecimiento, parte del ciclo “CatArte”, tuvo lugar el 29 de noviembre de 2024 en el Centro Cultural Marcos Valcárcel y reunió a amantes del vino en una jornada llena de aroma y sabor.
Un encuentro de tradición y modernidad
Durante la velada, el enólogo Antonio Muñoz mostró orgullosamente tres de sus creaciones: Gran Alanís, AmaVida Treixadura y la exclusiva Gran Alanís Castes. La combinación de estos vinos con una selección de pinchos no solo realzó las características de cada etiqueta, sino que también ofreció a los asistentes la oportunidad de disfrutar de una experiencia sensorial completa. La música en vivo del grupo En Mala Hora contribuyó a crear una atmósfera en la que la gastronomía y el arte se entrelazaron a la perfección, haciendo de la cata una ocasión inolvidable.
La Bodega Alanís, que lleva desde 1910 elaborando vinos de alta calidad, destacan en el uso de variedades autóctonas como la Treixadura y el Godello. Su enfoque en la selección de uvas y un proceso de vinificación que mezcla lo tradicional con técnicas innovadoras los posiciona como un referente en la región. A lo largo de más de un siglo, han perfeccionado su arte, lo que se traduce en vinos que no solo son disfrutables, sino que cuentan una historia.
La recaudación del evento fue destinada a la Asociación AIXIÑA de Ourense, que trabaja para la inclusión laboral de personas con discapacidad. Con cada entrada vendida, los asistentes contribuyeron a un proyecto noble que potencia la diversidad y la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral. Se espera que en enero de 2025 se entregue un cheque con lo recaudado, continuando el compromiso social de eventos como este.
El ciclo «CatArte» no es solo una celebración del vino, sino una plataforma que educa y sensibiliza sobre temas sociales importantes. A lo largo de tres jornadas, se celebraron catas en un ambiente íntimo, con un aforo limitado a cien personas, y provocaron un interés notable en la comunidad, reflejando la vitalidad de la cultura vinícola en Galicia. Las entradas se agotaron rápidamente, subrayando la demanda de este tipo de iniciativas que combinan placer y responsabilidad social. La proyección de eventos como este promete seguir creciendo, llevando el vino gallego a un público cada vez más amplio.

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