El club exclusivo de Hondarribia que reúne a la alta cultura y la gastronomía en los viñedos de Jaizkibel

Publicado: 26/05/2026 • 15:21
Actualizado: 26/05/2026 • 15:21
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Algo se está cocinando en los viñedos de Hondarribia y no tiene que ver solo con vino. Hay lugares que se visitan y lugares que se experimentan con los cinco sentidos.

Seguro que has oído hablar del txakoli, ese blanco vibrante con aguja que define el norte. Pero lo que está pasando en las faldas del monte Jaizkibel va mucho más allá de una simple botella de vino local.

Inigo Lavado
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La culpa de todo la tiene una cita que se ha convertido en el secreto peor guardado del País Vasco. Un evento anual que paraliza el sector y del que todo el mundo habla hoy en los mentideros gastronómicos de Donostia e Irun.

El club donde todo el mundo quiere entrar

Hablamos del exclusivo Club Hiruzta, una iniciativa que nació en el año 2013. ¿El objetivo original? Sencillo pero ambicioso: blindar la identidad vasca uniendo los mejores talentos de la tierra.

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Ayer mismo, la conocida Bodega Hiruzta volvió a desplegar su alfombra verde entre cepas. El objetivo real de este año nos ha dejado con la boca abierta a los que amamos el enoturismo de verdad.

No se trata de vender botellas, se trata de acumular prestigio internacional (y vaya si lo están consiguiendo, queridas). Ayer se sumaron nuevos miembros que elevan el listón a niveles estratosféricos.

La verdadera magia del txakoli moderno no está en la barra de un bar, sino en su capacidad para dialogar con la alta cultura internacional sin perder la raíz.

La gran sorpresa de la jornada tuvo nombre propio y un calzado muy diferente al de los viticultores tradicionales. La elegida para entrar en este selecto círculo ha roto todos los esquemas del sector vinícola.

De la Ópera de Londres a las cepas de Gipuzkoa

La gran protagonista ha sido Itziar Mendizabal. Sí, la mismísima bailarina internacional y maestra de ballet que ha brillado durante años en The Royal Ballet de Londres.

Vinoteca Mendibil
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Ver a una de las figuras más importantes de la danza mundial pisando el suelo de Gipuzkoa para defender el vino local es un espectáculo único. *(Nosotras también nos emocionamos al verlo).*

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La sensibilidad de Mendizabal ahora se fusiona con el paisaje de Euskadi. Su misión técnica a partir de ahora es clara: exportar la cultura del txakoli por los escenarios de todo el mundo.

Este movimiento saca al vino vasco de su zona de confort gastronómica. Lo eleva directamente a la categoría de obra de arte líquida, algo que nuestro bolsillo y nuestro orgullo foodie agradecen.

Los guardianes del sabor local

Pero la danza no se bebe sola, necesita un buen maridaje que sostenga la experiencia. El club también ha querido blindar el paladar premiando a los auténticos referentes comerciales y culinarios de la comarca.

Por eso, el segundo gran reconocimiento ha ido directo a la Vinoteca Mendibil, un auténtico templo de peregrinación para los amantes de las etiquetas exclusivas en la ciudad de Irun.

Y como no hay buena reunión en el norte sin una mesa compartida, los fogones tuvieron su espacio de gloria. Los hermanos Iñigo Lavado y Julen Lavado fueron los encargados de poner el sello de la excelencia hostelera.

Su restaurante es un ejemplo de manual de cómo tratar el producto local sin caer en los tópicos de siempre. Su incorporación al club asegura que el nivel culinario de la bodega siga jugando en la Champions League.

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El ritual que cierra el círculo

Tras los focos y los aplausos pertinentes en mitad de la naturaleza, llegó el momento que todos esperaban. Las copas empezaron a llenarse con las últimas añadas de la casa.

Itziar Mendizabal
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El evento terminó como terminan las cosas sagradas en esta tierra: con un hamaiketako tradicional de esos que hacen historia. Un almuerzo donde el producto de kilómetro cero dictó la sentencia final.

Los txakolis de Bodega Hiruzta demostraron por qué la Denominación de Origen Txakoli de Getaria está viviendo su época dorada. Son vinos frescos, con una acidez perfecta y una personalidad brutal.

Si estás planeando tu próxima escapada gastronómica, apunta este nombre porque las visitas a sus viñedos vuelan en cuanto llega el buen tiempo.

La conexión entre el paisaje, la gastronomía gallega o vasca y la danza internacional demuestra que el vino ya no es solo una bebida. Es el nuevo motor cultural del norte.

¿Quién dijo que el txakoli era solo para el aperitivo? Las reglas del juego están cambiando a una velocidad de vértigo y tú no deberías quedarte fuera de la tendencia.

Al final, la vida es demasiado corta para beber vino aburrido y perderse los mejores planes del norte, ¿verdad?

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