Un concurso de vinos en Barcelona ha puesto el foco en un tinto elaborado en Lleida. En su primera edición, este certamen ha roto con los formatos tradicionales: aquí no mandan los sumilleres ni los críticos, sino los propios consumidores, en línea con la filosofía del Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) de acercar el vino al público final.
Durante varias sesiones de cata a ciegas, más de un centenar de aficionados ha ido rellenando fichas de puntuación para elegir, sin ver etiquetas ni precios, los vinos que mejor conectan con su paladar. Entre las 200 referencias presentadas, un vino de las comarcas leridanas ha logrado situarse en lo más alto del ranking de este nuevo test urbano.
Barcelona Wine Test Urban, el experimento que cambia el jurado
El Barcelona Wine Test Urban 2025 se presenta como el primer concurso de vinos en el que las medallas se otorgan exclusivamente a partir de las puntuaciones de consumidores no profesionales. Más de 150 catadores aficionados han probado 200 vinos a ciegas para trazar una radiografía del gusto real del mercado, sin la influencia de marcas, etiquetas ni prescriptores técnicos.
El formato es sencillo, pero radical: los participantes reciben las copas numeradas, sin ningún dato sobre el vino que están valorando. Cada muestra se califica siguiendo una ficha estandarizada, y las medias resultantes determinan qué vinos obtienen Gran Oro, Oro u otras distinciones. De este ejercicio nace un palmarés que combina proyectos de proximidad, bodegas históricas y etiquetas emergentes.
Barcelona se coloca así como escaparate de una nueva manera de entender los concursos: se premia lo que gusta a quien compra y abre la botella en casa o en un restaurante, no solo lo que destaca en la mesa de un comité de expertos. Para las bodegas, estos resultados se convierten en una herramienta de marketing y de escucha activa del consumidor.
Doble lectura: primero los consumidores, después los expertos
La organización del certamen ha previsto una segunda fase clave para el sector. Los mismos 200 vinos catados por el público serán valorados de nuevo el 27 de enero por un jurado profesional compuesto por distribuidores, importadores y responsables de compra. El objetivo es comparar hasta qué punto coinciden los gustos del mercado y los criterios de los especialistas.
Si ambas listas de ganadores se solapan, las bodegas podrán interpretar que han encontrado un equilibrio entre calidad técnica y atractivo comercial. Si divergen, el Barcelona Wine Test Urban servirá para identificar estilos que entusiasman al consumidor, pero pasan desapercibidos en los circuitos más clásicos del vino.
Saó Abrivat 2022, Gran Oro y mejor vino catalán para los consumidores
En este contexto de cata ciudadana, el vino que ha escalado hasta la primera posición es Saó Abrivat 2022, un tinto de la bodega Mas Blanch i Jové, situada en La Pobla de Cérvoles (Lleida). Los consumidores lo han elegido como el mejor vino catalán de 2025 dentro del concurso y, además, ha obtenido la Medalla Gran Oro al lograr la puntuación más alta de todo el Barcelona Wine Test Urban.
Saó Abrivat pertenece a la Denominación de Origen Costers del Segre, una de las regiones vitivinícolas más singulares de Cataluña. Se trata de un vino tinto ecológico elaborado con una mezcla de variedades como tempranillo, garnacha y cabernet sauvignon, afinado en barricas de roble francés y americano durante alrededor de un año, lo que le aporta estructura y complejidad sin perder frescura.
El resultado es un perfil de vino de fruta roja madura, notas de especias dulces y un paso de boca suave pero largo, cálido y envolvente. Esa combinación de intensidad, equilibrio y facilidad de consumo ayuda a explicar por qué ha sobresalido en una cata multitudinaria realizada por aficionados, que buscaban vinos disfrutables sin necesidad de grandes conocimientos técnicos.

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Una bodega de montaña que embotella paisaje
Mas Blanch i Jové trabaja con viticultura ecológica de montaña, con viñedos situados por encima de los 700 metros de altitud en la zona de Les Garrigues. Este entorno de baja pluviometría, alta insolación y noches frescas favorece maduraciones lentas y uvas concentradas, ideales para tintos de carácter, pero con buena acidez natural.
La bodega destaca también por su proyecto enoturístico y cultural, con iniciativas como la Vinya dels Artistes, un recorrido entre viñas y olivos salpicado de esculturas e instalaciones artísticas. Esa fusión de arte, paisaje y vino refuerza la identidad del proyecto y conecta con un consumidor que busca experiencias completas más allá de la copa.
El reconocimiento obtenido en Barcelona Wine Test Urban sitúa a Mas Blanch i Jové en el mapa emocional de muchos aficionados que, quizá, nunca habían oído hablar de la bodega ni de la DO Costers del Segre. Para un territorio periférico respecto a los grandes focos mediáticos del vino, este tipo de premios supone un escaparate difícil de conseguir por otras vías.
Los otros vinos que completan el cuadro de honor
Saó Abrivat 2022 no ha sido el único vino en alcanzar el máximo reconocimiento de la edición. El palmarés de Gran Oro, reservado a las puntuaciones más altas de los consumidores, se completa con cuatro etiquetas que aportan diversidad de estilos y orígenes, desde proyectos de proximidad hasta referencias de otras regiones españolas.
| Distinción | Vino | Bodega / Origen | Denominación u origen |
|---|---|---|---|
| Gran Oro | Saó Abrivat 2022 | Mas Blanch i Jové (La Pobla de Cérvoles, Lleida) | DO Costers del Segre |
| Gran Oro | Món Eixerit Tinto 2024 | Inversiones Ramsurt SL | Vino de España |
| Gran Oro | Vatan 2021 | Bodegas Ordóñez | Castilla y León |
| Gran Oro | VS Murua 2021 | Bodegas Murua | Rioja Alavesa |
| Gran Oro | Gregal d’Espiells 2024 | Juvé & Camps | Penedès |
La presencia simultánea de un tinto leridano, un blanco aromático del Penedès y vinos de regiones como Rioja Alavesa o Castilla y León dibuja un mapa de gustos en el que el consumidor premia tanto la identidad territorial como la accesibilidad en boca. No se trata solo de vinos complejos, sino de referencias que resultan amables y expresivas desde el primer sorbo.
Las medallas de Oro: diversidad de estilos y bodegas
Por debajo del Gran Oro, el concurso ha otorgado varias Medallas de Oro que confirman la variedad de propuestas apreciadas por el público. Entre ellas figuran etiquetas históricas como Sinols Garnatxa 1981, de la cooperativa Empordàlia, o vinos más recientes como Jean Leon 3055 Rosé 2024 y Lost Vines Red Blend 2024, de Família Torres, además de otros proyectos que combinan frescura, fruta y una relación calidad-precio competitiva.
Este podio ampliado revela que el consumidor no se queda únicamente con un estilo. Vinifica tanto rosados de corte mediterráneo como tintos más estructurados, o blancos aromáticos de perfil gastronómico. La lectura que se puede extraer es clara: el mercado está abierto a descubrir cosas nuevas siempre que sean coherentes, equilibradas y fáciles de disfrutar.
Costers del Segre, una DO que gana visibilidad
La elección de Saó Abrivat 2022 como mejor vino catalán para los consumidores supone un espaldarazo a la DO Costers del Segre, regulada por su propio consejo dentro del sistema de denominaciones de origen reconocidas por el Ministerio de Agricultura de España. Esta DO se describe como un mosaico de subzonas repartidas por la cuenca del río Segre, con viñedos de montaña, climas continentales y fuertes contrastes térmicos.
En la práctica, esto se traduce en vinos de acidez marcada, buena capacidad de guarda y una personalidad distinta a otras zonas catalanas más cercanas al mar. Que un tinto de Costers del Segre encabece un concurso decidido por consumidores consolida la idea de que las regiones menos mediáticas pueden competir de tú a tú con denominaciones mucho más conocidas.
Para quienes quieran profundizar en las características y normativa de esta denominación, el propio Ministerio recoge la información oficial de la Denominación de Origen Protegida Costers del Segre en su portal de calidad diferenciada, así como los datos del consejo regulador y su pliego de condiciones.
Del discurso técnico al lenguaje del consumidor
El Barcelona Wine Test Urban llega en un momento en que el sector del vino busca nuevas fórmulas para acercarse a públicos más jóvenes y menos expertos. Frente a las largas descripciones técnicas, el mensaje que envía este concurso es que, al final, lo determinante es si el vino emociona cuando se sirve en la copa.
Que un proyecto ecológico de montaña como Mas Blanch i Jové lidere la clasificación ofrece una pista sobre el tipo de relato que funciona: vinos con identidad de territorio, comprometidos con el paisaje y capaces de ofrecer una experiencia sensorial clara sin resultar difíciles de entender. La cata a ciegas refuerza esta idea al eliminar cualquier prejuicio sobre precio, marca o etiqueta.
En los próximos meses, la comparación entre el veredicto de los consumidores y el del jurado profesional dará una información valiosa a bodegas, distribuidores y prescriptores. Para Lleida, y en particular para la DO Costers del Segre, el éxito de Saó Abrivat 2022 ya ha conseguido algo difícil de cuantificar pero clave en el mercado actual: hacerse un sitio en la mente y en la memoria de quienes han descubierto el vino en esta cata multitudinaria.





