Andrea Coll, al frente de Vegamar: “Trabajamos con viñedo propio para reflejar la identidad del territorio”

Publicado: 01/12/2025 • 10:00
Actualizado: 17/06/2026 • 15:34
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Vegamar Bodegas es un proyecto de montaña asentado en Calles, en pleno Alto Turia, bajo el amparo de la Denominación de Origen Protegida Valencia. Desde 1999, la familia Coll ha apostado por un modelo poco habitual en el Mediterráneo: viñedo propio en altitud, suelos pobres y una búsqueda constante de frescura y precisión en cada vino.

Al frente está hoy Andrea Coll, directora de la bodega e hija del fundador, que mantiene vivo el sueño familiar de demostrar hasta dónde puede llegar este territorio de interior. En esta entrevista en formato reportaje desgrana cómo un pago de referencia, un equipo técnico consolidado y nuevos proyectos ligados al aceite y al enoturismo están redefiniendo la identidad de Vegamar, con un vino blanco de montaña y una edición limitada que se han convertido en su carta de presentación más exclusiva.

Un sueño familiar convertido en proyecto de territorio

La historia de Vegamar arranca en 1999 con Vicente Coll, padre de Andrea y fundador de la bodega. Su obsesión era clara: demostrar que las tierras altas del Turia podían dar vinos grandes, distintos a los habituales del litoral mediterráneo. Para ello eligió la Serranía valenciana, un paisaje de bancales, pinos y cortados de piedra donde la vid tiene que esforzarse para madurar.

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«La bodega nació del sueño personal de mi padre», recuerda Andrea. «Quería escuchar al campo, respetar los ciclos y trabajar con variedades que tuvieran sentido aquí, no imponer un modelo ajeno al territorio». Ese diálogo con el viñedo sigue marcando hoy cada decisión, desde la poda hasta la fecha de vendimia.

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Viñedo propio y altitud como señas de identidad

Vegamar trabaja exclusivamente con viñedo propio en altitud, en una franja que ronda los 600 metros sobre el nivel del mar. Esta elección condiciona el estilo de la casa: vinos con identidad mediterránea, pero con una acidez más tensa, graduaciones medidas y una frescura marcada por las noches frías del Alto Turia.

«Para nosotros la altitud no es un eslogan, es una herramienta de precisión», explica la directora. «Nos permite elaborar vinos más largos, más finos, que no se quedan solo en la fruta madura, sino que expresan el paisaje de montaña que nos rodea».

Pago 001, el corazón de Vegamar

El epicentro del proyecto se llama Pago 001. Es el viñedo más antiguo y simbólico de la bodega, el lugar donde «empezó todo». Situado entre el valle y el acantilado del Turia, a unos 600 metros de altitud y sobre suelos pobres y pedregosos, fue conocido inicialmente como La Muela y plantado en origen con Tempranillo.

Bodega Vegamar
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Con el tiempo, una parte clave del pago se replantó con Garnacha Tintorera, variedad autóctona que hoy define buena parte de la personalidad de Vegamar. De esas laderas, sometidas a fuertes oscilaciones térmicas, nacen los tintos de parcela que han situado a la bodega en el mapa de los vinos de montaña españoles.

Altos de la Muela, el tinto de referencia

De ese viñedo nace Altos de la Muela, un tinto elaborado con una selección minuciosa de las mejores parcelas del pago y criado en barricas nuevas de roble francés. Solo la uva que refleja el nivel de exigencia marcado por el equipo técnico entra en el coupage final.

Andrea lo define como «un vino que resume la filosofía de Vegamar: concentración sin pesadez, fruta de montaña, madera integrada y una frescura que invita a seguir bebiendo». No en vano se ha convertido en el vino emblema de la casa para quienes buscan un tinto de guarda con sello mediterráneo y perfil atlántico.

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Tradición, precisión y vendimia a la carta

Si hay una tradición que en Vegamar se respeta «a rajatabla», es la de vendimiar cuando la naturaleza lo dicta. Tener viñedo propio permite cosechar en el punto exacto de madurez, sin depender de calendarios fijos ni de la disponibilidad de proveedores externos.

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«La viña habla y nosotros actuamos», resume Andrea. Esa filosofía se traduce en visitas constantes a las parcelas, controles de maduración y decisiones que, a menudo, implican cosechar la misma variedad en varias pasadas. El objetivo es sencillo de enunciar y complejo de ejecutar: capturar la mejor expresión de cada pago cada añada.

Un equipo técnico con firma propia

Tras los vinos de Vegamar está el trabajo de los enólogos Mari Paz Quílez y Pablo Ossorio, dos nombres de referencia en la D.O. Valencia. Junto a ellos, Andrea coordina un equipo dedicado a que cada vino salga con el máximo nivel de exigencia, desde la vendimia hasta el embotellado.

En el campo, la figura clave es Vicente, jefe de viñedos, al frente de un equipo que cuida las parcelas «como jardines». Manejo razonado del agua, trabajo del suelo adaptado a cada zona y rendimientos controlados son pilares de una viticultura que busca equilibrio más que producción.

Vinos para empezar y joyas de colección

Cuando se le pregunta por el mejor punto de partida para descubrir la bodega, Andrea no duda: recomienda Huella de Merseguera. Se trata de un blanco seco elaborado con Merseguera, variedad autóctona prácticamente exclusiva de esta zona del Alto Turia.

Es un vino de perfil elegante y fresco, con un peso de boca moderado, notas cítricas y florales y un final claramente mineral. Más allá de su carácter de montaña, cuenta además con el respaldo de premios internacionales recientes, entre ellos un destacado reconocimiento en los Decanter World Wine Awards 2025, que lo sitúa entre los mersegueras mejor valorados del mundo.

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Altos de la Muela Edición Limitada, solo cuando la añada lo merece

En el extremo más exclusivo de la gama se encuentra Altos de la Muela Edición Limitada, una joya de la que solo se han embotellado 1.199 botellas numeradas. Procede de una selección todavía más estricta dentro del pago 001 y no se elabora todos los años: solo ve la luz cuando la añada alcanza un nivel excepcional.

«Es un vino pensado para quienes buscan guardar y seguir la evolución en botella», explica Andrea. Puede adquirirse en la web oficial de la bodega, en las propias instalaciones de Vegamar y en sus espacios físicos de Valencia, Madrid, Sabadell, Denia y Leioa, donde el cliente puede recibir asesoramiento directo.

Maridajes cotidianos para un tinto de alta gama

Aunque Altos de la Muela se sitúa en la gama alta, Andrea insiste en que su mejor versión se disfruta en la mesa, con platos de cocina cotidiana bien elaborados. Entre los maridajes recomendados destacan un arroz meloso de setas y conejo o una carrillera estofada a fuego lento, preparaciones que acompañan la estructura del vino sin tapar su complejidad aromática.

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La temperatura de servicio ideal se sitúa en torno a 15–16 ºC, suficiente para mostrar toda su profundidad sin perder frescura. Servido así, se convierte en una apuesta segura para sorprender a aficionados exigentes y coleccionistas.

Un palmarés que refuerza el prestigio

Los últimos 24 meses han supuesto un salto notable en el reconocimiento externo del trabajo de Vegamar. Sus vinos han sumado oros, platas y bronces en concursos nacionales e internacionales de referencia como CINVE, Decanter, BACO, VINESPAÑA o el Concours Mondial de Bruxelles.

VinoConcursoMedallaAño
Esencia VegamarCINVEOro2025
Esencia VegamarDecanterPlata2025
Vegamar Crianza – Vino de AutorDecanterPlata2025
Vegamar Blanco – Vino de AutorDecanterPlata2025
Vegamar Blanco – Vino de AutorBACOPlata2025
Oro de Alejandría VegamarDecanterBronce2025
Oro de Alejandría VegamarVINESPAÑAOro2025
Oro de Alejandría VegamarBACOOro2025
Oro de Alejandría VegamarCINVEPlata2025
Oro de Alejandría VegamarMundial de BruselasOro2025
Huella de GarnachaBACOOro2025
Huella de RoséMundial de BruselasOro2025
Huella de RoséVINESPAÑAPlata2025
Huella de RoséCINVEOro2025
Huella de SyrahCINVEOro2025
Huella de SyrahMundial de BruselasPlata2025
Huella de MersegueraDecanterOro2025
Huella de MersegueraMundial de BruselasPlata2025

Este palmarés reciente refuerza el posicionamiento de Vegamar como uno de los nombres a seguir en la D.O. Valencia, especialmente en el segmento de vinos de montaña elaborados con variedades autóctonas.

Del vino al aceite: una mirada amplia al territorio

La bodega se prepara para una nueva etapa con la puesta en marcha de dos aceites propios: Aceite Vegamar y Aceite Oilixir, elaborados a partir de aceitunas procedentes de olivos de la propia Serranía. El objetivo es claro: ampliar el proyecto sin salir del territorio y reforzar el vínculo entre paisaje, cultivo y producto final.

Vegamar se encuentra junto a una zona reconocida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, un entorno todavía poco conocido que la bodega quiere dar a conocer de forma responsable. Para ello está desarrollando experiencias y talleres que conectan a las personas con la naturaleza y la cultura local: actividades en torno al vino, el vermut y el aceite, pero también talleres ornitológicos y de cosmética natural.

Enoturismo consciente y acceso directo al consumidor

La puerta de entrada más directa a los vinos de Vegamar es su tienda online, con envíos rápidos y producto que sale directamente de bodega. A ello se suman packs gourmet que incluyen otros productos del territorio, la venta directa en las instalaciones de Calles y los espacios propios de Vegamar en distintas ciudades españolas.

«Queremos que el consumidor sienta que cada botella es un pedazo del Alto Turia», resume Andrea. Con un blanco de altitud llamado a convertirse en icono, un tinto de pago en edición limitada y un abanico creciente de proyectos ligados al aceite y al enoturismo sostenible, Vegamar Bodegas consolida así su papel como uno de los actores clave en la nueva escena de vinos de montaña de la Comunidad Valenciana.

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