Para entender qué hay detrás de Bodegas La Mateo hay que retroceder hasta las últimas décadas del siglo XIX y entrar en la vieja bodega de los abuelos, donde se elaboraban los vinos de las viñas familiares para venderlos, casi en silencio, a mayoristas del norte de España. Ese pasado humilde es hoy el cimiento de un proyecto asentado en Aldeanueva de Ebro, en el corazón de la Denominación de Origen Calificada Rioja, donde el viñedo manda y cada parcela tiene nombre y apellido.
El relevo definitivo llegó en el año 2000, cuando Mateo Ruiz Moreno se puso al frente de la explotación familiar y levantó una nueva bodega para, en sus palabras, “desarrollar todo el potencial de las parcelas de viñedo, creando los vinos que existen hoy en día”. Desde entonces, la casa se mueve entre la memoria de los abuelos y un enfoque técnico muy actual, con una viña que se ha convertido en el corazón emocional y en el laboratorio de terroir de la familia.
De los abuelos a la nueva bodega
Los orígenes de la bodega se remontan a aquellas décadas en las que el vino salía de Aldeanueva sin firma, rumbo a clientes que lo compraban a granel. “Con los testimonios visibles de la bodega antigua de los abuelos, donde se elaboraban los vinos de las viñas de la familia, estos vinos se vendían fundamentalmente a mayoristas del norte de España”, recuerda Mateo.

Esa etapa ayudó a construir un conocimiento muy fino del viñedo: qué parcelas maduraban mejor, qué suelos daban más estructura o qué orientaciones sufrían menos en años difíciles. A finales del siglo XX, la familia contaba con un patrimonio de viñas que pedía otra forma de expresión, más ligada a la botella y al nombre del viticultor.
Un proyecto guiado por el terruño
El punto de inflexión llega en el año 2000. Mateo Ruiz toma el testigo, moderniza instalaciones y redefine la hoja de ruta. “Desde el inicio, nuestro proyecto ha estado guiado por una visión clara: producir vinos que reflejen la riqueza de nuestro terruño, respetando la naturaleza y la tradición vitivinícola, pero siempre con un enfoque moderno que garantice calidad y consistencia en cada cosecha”, explica.

Su objetivo es que cada vino sea, en realidad, un relato de origen: “Cada botella busca transmitir la personalidad de nuestra región y la dedicación de quienes trabajamos en ella”. Para conseguirlo, la bodega decide apoyarse en una viña que pronto se convierte en epicentro de todas las decisiones.
El Salobral, la viña que lo cambia todo
El corazón del proyecto se llama El Salobral. No es solo una parcela; es la viña que mejor resume la filosofía de la casa. “El corazón de nuestra bodega es la viña El Salobral, un paraje que encarna nuestra filosofía de aventura y conocimiento”, subraya Mateo.
Se trata de una viña de Tempranillo de unos 50 años, asentada sobre suelos arcillo-calcáreos con estratos de caliza activa. Esa combinación de edad, estructura del suelo y manejo cuidadoso se traduce en uvas de gran concentración y frescura, capaces de sostener crianzas largas y de mostrar con claridad el carácter del lugar.
Cómo se reconoce El Salobral en la copa
“En la copa, El Salobral se traduce en la máxima expresión del terroir: vinos elegantes y equilibrados, con aromas profundos que reflejan la singularidad del suelo y la altitud, y una estructura que transmite la fuerza y personalidad de nuestra tierra”, explica el bodeguero.
Esa viña aporta la Tempranillo que vertebra varios de los vinos más representativos de la casa, empezando por la Colección de Familia La Mateo Vendimia y llegando hasta una edición de aniversario que solo se ha elaborado en una añada muy concreta. En todos ellos, El Salobral actúa como hilo conductor entre el viñedo y la botella.

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Entre tradición y nueva enología
El día a día en el campo combina gestos heredados con decisiones muy técnicas. “Hay muchas tradiciones que se mantienen desde hace muchas décadas, como la forma de poda, la vendimia manual, etc.”, resume Mateo. El trabajo sigue siendo muy manual: selección de brotes, control de rendimientos, seguimiento de maduración y recogida a mano, parcela a parcela.

Esta forma de trabajar permite decidir con precisión qué se destina a cada vino y en qué momento se vendimia. La filosofía es clara: la calidad se decide en la viña y la bodega solo tiene que acompañar ese trabajo sin maquillarlo.
Residuo cero y menos aminas biógenas
Junto a esa base tradicional, la bodega ha dado pasos importantes hacia un modelo más sostenible y saludable. “Estos últimos años hemos investigado y desarrollado modelos de producción de residuo cero, sistemas de gestión del viñedo más sostenibles y ecocompatibles”, detalla Mateo.
La innovación llega también a la fase de vinificación: “Hemos mejorado los procesos de elaboración para obtener vinos con bajos contenidos en aminas biógenas, que son responsables de procesos alergénicos”. El resultado buscado es doble: vinos más respetuosos con el entorno y, al mismo tiempo, más agradables para el consumidor, que puede disfrutar del vino con menos riesgo de reacciones indeseadas.
Vinos para empezar y un 25 aniversario de finca
Para quien se asoma por primera vez a la bodega, Mateo lo tiene claro: “Recomendamos empezar con nuestro vino insignia, Colección de Familia La Mateo Vendimia”. Se trata de un coupage de Tempranillo, Garnacha y Graciano, perteneciente a la familia de vinos más representativa de la casa.

La clave está en el origen de la Tempranillo: “La variedad Tempranillo proviene de nuestras mejores viñas de El Salobral, capturando con precisión el terroir y la personalidad de nuestra tierra”. El resultado, explica, es “un vino accesible y representativo de nuestra filosofía: equilibrio, elegancia y autenticidad en cada copa”. Es la puerta de entrada natural al universo de Bodegas La Mateo.
El Salobral 25 aniversario 2020, la añada señalada
En el capítulo de ediciones limitadas, el foco está en un solo vino. “En estos momentos tenemos un vino de la finca El Salobral, que es una edición 25 aniversario”, avanza Mateo. Se trata de un tinto elaborado íntegramente con uvas de esa parcela emblemática, criado en barricas durante 18 meses y afinado después con varios años de botella.

Es un reserva de la añada 2020, una cosecha que el propio bodeguero define como “una de nuestras mejores añadas en esa finca”. La combinación de viña vieja, suelo calcáreo y un año especialmente favorable se traduce en un vino de producción limitada y vocación de guarda, llamado a convertirse en referencia para quienes siguen la pista a los tintos de parcela de Rioja Oriental.
| Vino | Origen | Estilo | Rasgo principal |
|---|---|---|---|
| Colección de Familia La Mateo Vendimia | Parcelas seleccionadas, Tempranillo de El Salobral | Tinto coupage (Tempranillo, Garnacha, Graciano) | Equilibrio, elegancia y fidelidad al terroir |
| El Salobral 25 aniversario 2020 | Parcela El Salobral | Reserva, 18 meses en barrica | Edición limitada de una añada excepcional |
Maridajes cotidianos, persona clave y reconocimientos
El vino emblema de la casa, Colección de Familia La Mateo Vendimia, está pensado para convivir con la cocina de cada día. “Se convierte en una elección segura para sorprender en cualquier ocasión cuando se acompaña de platos cotidianos con carácter”, resume Mateo.
Entre sus maridajes favoritos cita las carnes a la brasa, los estofados de temporada y los quesos curados. La bodega recomienda servirlo entre 16 y 18 ºC, una franja de temperatura que “permite apreciar la riqueza aromática y la elegancia de cada varietal del coupage”, ofreciendo una experiencia completa en cada copa.
Mateo Ruiz, la mirada detrás del proyecto
La figura clave de Bodegas La Mateo es el propio Mateo Ruiz. “Combina su pasión por el vino con un profundo conocimiento del terruño y de las variedades que cultiva”, explican desde la bodega. Cada decisión, desde la selección de viñas hasta la supervisión de la vendimia y la crianza en barrica, pasa por sus manos.

Esa implicación se traduce en una gama coherente en estilo y calidad, reforzada por el interés de críticos internacionales: “En los últimos años, hemos recibido el reconocimiento por parte de prescriptores de vino internacionales y hemos salido publicados en sus guías de vinos”, señala Mateo, consciente de que la presencia constante en estas publicaciones ayuda a consolidar el prestigio de la casa.
Caminos para llegar a la copa y seguir la bodega
Para quienes quieran probar hoy los vinos de Bodegas La Mateo, el camino más corto pasa por la compra directa. “El camino más directo es a través de nuestra página web, www.bodegaslamateo.com, donde los lectores encontrarán todos nuestros vinos, así como las ofertas vigentes en cada momento”, explica el propio Mateo.
En la web oficial, accesible en https://www.bodegaslamateo.com/es/, se presenta el proyecto y las diferentes gamas. La compra se realiza a través de la tienda online de la bodega, disponible en https://www.bodegaslamateo.com/es/2-tienda, con envíos directos desde la bodega y la garantía de recibir las botellas en perfecto estado.

Redes sociales para seguir El Salobral día a día
Además del canal de venta online, la bodega mantiene una presencia activa en redes sociales, donde muestra el trabajo en viñedo, las vendimias y los nuevos lanzamientos:
- Instagram: @bodegasmateos
- LinkedIn: https://www.linkedin.com/company/bodegas-la-mateo/
- Facebook: Bodegas Mateos
Entre la memoria de la bodega de los abuelos, la viña de El Salobral y un reserva de 25 aniversario nacido de una añada clave, Bodegas La Mateo se consolida como uno de los nombres a seguir en la Rioja de parcelas: un proyecto donde tradición, sostenibilidad e innovación se encuentran en cada botella.





