Se ha acabado el debate en Madrid. Si buscas la croqueta de jamón perfecta, ya no tienes que recorrer todo el país; solo tienes que acercarte al barrio de Retiro. Madrid Fusión (sí, nosotras también estábamos conteniendo el aliento) ha dictado sentencia: la mejor de España se sirve en el restaurante Salino.
El responsable de esta hazaña es Alejandro Cano, un joven chef de solo 26 años que ha conseguido lo que muchos veteranos sueñan: poner de acuerdo a un jurado de estrellas Michelin con una receta que, según él, es «bastante simple». Pero no te dejes engañar, porque detrás de esa sencillez hay una técnica que roza la obsesión.
El secreto del «codo reventado» y la bechamel líquida
¿Qué hace que una croqueta pase de ser buena a ser la mejor de España? Alejandro lo tiene claro: volver a las raíces. Su propuesta se basa en la receta de las abuelas, esas que no escatiman en tiempo ni en cariño. Pero ojo, que tiene un giro moderno que la hace irresistible: una textura mucho más líquida y cremosa de lo habitual.
El chef confesaba entre risas tras recibir el galardón que tiene el «codo reventado» de tanto trabajar la masa. Y es que conseguir que una bechamel sea casi fluida pero que no se rompa al freír es pura ingeniería culinaria. Es ese equilibrio imposible lo que ha enamorado a paladares tan exigentes como los de Albert Adrià o Mario Sandoval.
Salino: El templo del picoteo al lado del Retiro
Si quieres probarla (y te avisamos que las mesas van a volar), tienes que ir a la calle Menorca. Salino es el tercer proyecto de los hermanos Aparicio, los mismos que nos conquistaron con los torreznos de La Raquetista y las bravas de Cachivache. Abierto desde 2018, este local se ha consolidado como un imprescindible para el picoteo de nivel.
Dato clave: La croqueta ganadora utiliza jamón de Sánchez Romero Carvajal, asegurando un sabor intenso y una calidad que juega en otra liga.
Lo mejor es que no necesitas un presupuesto de millonario para disfrutar de este manjar. Con un ticket medio de entre 30 y 50 euros, puedes darte un homenaje que incluya la mejor croqueta de España y sus famosos arroces melosos. Es una decisión inteligente para cualquier amante de la buena mesa que busque calidad sin postureos excesivos.
Un campeonato de récord: 80 recetas analizadas
Este año, la XXIV edición del congreso ha batido todos los récords con más de 80 candidaturas. Alejandro Cano ha tenido que batirse en duelo con finalistas de Asturias, Cantabria, Jaén y Guadalajara. El nivel era tan alto que el jurado ha tenido que hilar muy fino para elegir la pieza ganadora.
Además del honor de ser el número uno, el chef se lleva a casa un jamón de 9 kilos, un kit de corte profesional y un viaje de lujo a Jabugo. Pero seamos sinceras: el verdadero premio es la cola que va a tener en la puerta del restaurante a partir de mañana mismo.
¿Merece la pena el viaje?
Rotundamente, sí. Probar la mejor croqueta de España es una de esas experiencias que todo foodie debe tachar de su lista. Es la validación final de que la cocina tradicional, cuando se hace con respeto y técnica, sigue siendo la reina imbatible de nuestra gastronomía.

Te puede interesar
30 meses sin hacer ruido: el jamón ibérico que te obliga a cerrar los ojos al probarlo
Letra pequeña: Salino está en una zona de mucha demanda. Nuestra recomendación es que reserves ya si quieres catarlas antes de que el efecto «viral» haga imposible encontrar sitio.
Al final, lo que nos demuestra Alejandro es que para tocar el cielo no hace falta nitrógeno líquido, sino una buena sartén, paciencia y el mejor producto. ¿Te vienes a comprobar si realmente es tan cremosa como dicen?







