La industria vitivinícola española vivió una jornada histórica el pasado fin de semana. Dos de las denominaciones de origen más prestigiosas del país, celebraron su unión en un evento sin precedentes durante la celebración de Vinoble, Salón Internacional de los Vinos Nobles. Esta reunión se llevó a cabo en Jerez de la Frontera, un emplazamiento conocido mundialmente por su contribución a la historia y la cultura del vino.
La celebración de una tradición enriquecida por el moscatel de Alejandría
La conexión entre las dos regiones se establece a través del moscatel de Alejandría, la variedad blanca más reconocida de ambas, que ha conseguido dar forma a una cultura vitivinícola sólida y reconocida a nivel global. Durante el evento, los presidentes de los consejos reguladores de ambas denominaciones de origen, Jose Juan Reus y José María Losantos, pusieron en valor la rica historia, el paisaje incomparable y las particulares características de los vinos que se producen en estas comarcas.
Una cata de vino dirigida por el reconocido Master of Wine, Pedro Ballesteros, sirvió para demostrar la vitalidad y modernidad que han alcanzado estas denominaciones en las últimas décadas. En este análisis sensorial se incluyeron desde vinos secos hasta licorosos y espumosos, demostrando la variedad y versatilidad del moscatel mediterráneo.
El carácter acogedor y la gran personalidad de estos vinos, así como la diversidad de métodos de elaboración y estilos, lo convierten en un producto único. No solo en lo referente a los tradicionales vinos dulces que suelen asociarse a la moscatel, sino también con aquellos que buscan un perfil más contemporáneo y gastronómico.
Cabe destacar la evocación que se hizo a la cultura de la pasa durante el evento. Esta práctica ha jugado un rol fundamental en el surgimiento de una industria y una tradición compartida entre ambas demarcaciones.
El hermanamiento fue presenciado por el vicepresidente de la DOP Jerez, Ricardo Rebuelta. Un gesto de buena voluntad y apreciación mutua, la DOP Alicante obsequió a la DOP Málaga con una ilustración realizada por el premiado Miguel Calatayud. A su vez, la DOP Málaga correspondió el gesto con una figura conmemorativa de su vendimia.
Este hermanamiento supone un hito en la historia vitivinícola de España, reflejando el respeto y la admiración que ambas regiones sienten la una por la otra. Un recordatorio de que, aunque cada una tenga su propia personalidad y tradición, comparten una pasión común por la creación de vinos de la más alta calidad.

Te puede interesar







