El refugio medieval a 20 minutos de Barcelona que fascina a Àngel Llàcer: «Te hace sentir vivo»

Publicado: 14/08/2026 • 23:32
Actualizado: 14/08/2026 • 23:32
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El ritmo frenético de la gran ciudad termina por pasar factura a cualquiera. Vivir entre atascos, prisas y un asfalto abrasador se ha convertido en la alarmante rutina de miles de personas.

A veces, la salud mental exige un frenazo en seco. (Sí, nosotros también necesitamos apagar el teléfono de vez en cuando). La buena noticia es que el paraíso terrenal no siempre exige un billete de avión transoceánico.

Sant Cugat del Vallès - Wikipedia

El refugio secreto de las estrellas de la televisión

Existe un rincón privilegiado donde el tiempo parece haberse detenido por completo. Una pequeña localidad que se ha transformado en el escondite predilecto de rostros muy conocidos de la cultura española.

Este lugar mágico ha conseguido conquistar el corazón de uno de los directores y presentadores más queridos del panorama televisivo nacional. Un rincón que, según sus propias palabras, ofrece una reconexión inmediata con lo esencial.

Hablamos de Sant Cugat del Vallès, la impresionante joya medieval que se sitúa a tan solo 20 minutos de la capital barcelonesa. Un destino que se ha convertido en el secreto a voces mejor guardado de la zona.

«Te hace sentir vivo», confesaba entusiasmado el mismísimo Àngel Llàcer en una entrevista reciente, confirmando que este municipio es su auténtico bálsamo contra el estrés del plató.

Un viaje en el tiempo sin salir del área metropolitana

Cruzar los límites de esta localidad implica adentrarse en una atmósfera completamente diferente. Sus calles empedradas y sus plazas acogedoras invitan a pasear sin mirar el reloj, algo casi imposible en la gran urbe.

El gran estandarte de este municipio es su imponente Monasterio, considerado por los expertos como uno de los conjuntos monásticos más cruciales de toda Cataluña. Una joya arquitectónica que impone respeto a primera vista.

Su espectacular claustro románico, edificado minuciosamente entre los siglos XII y XIII, atrapa las miradas de miles de viajeros internacionales cada año. Perderse entre sus columnas es una experiencia casi mística.

A la sombra de estas piedras milenarias se despliega un casco histórico vibrante. Un entramado urbano donde conviven las cafeterías de autor con los comercios tradicionales de toda la vida.

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Oxígeno puro al lado del gran pulmón verde

La ubicación geográfica de este enclave es otro de sus grandes factores diferenciales. El municipio se asienta justo al lado de la imponente Sierra de Collserola, el principal espacio natural de la comarca.

Desde el mismo centro de la villa parten multitud de senderos señalizados que se adentran en frondosos bosques mediterráneos. Es el terreno de juego ideal para ciclistas, familias y senderistas de fin de semana.

Esta insólita combinación de patrimonio histórico y naturaleza salvaje explica perfectamente el bum inmobiliario de la zona. Es el lugar idóneo para desayunar frente a una torre medieval y caminar entre pinos diez minutos después.

La calidad de vida de sus habitantes se ha disparado gracias a esta desconexión garantizada. Un lujo diario que cada vez es más cotizado por los profesionales que trabajan directamente en Barcelona.

Cultura, gastronomía de nivel y el encanto modernista

Pero este rincón no vive únicamente de su pasado medieval. La actividad cultural de la localidad es incesante, albergando teatros, auditorios y festivales de primer nivel durante los doce meses del año.

Los amantes de la arquitectura también tienen una parada obligatoria en su célebre Celler Modernista. Un edificio industrial bellísimo que demuestra la riqueza vinícola histórica de la comarca del Vallès.

La propuesta gastronómica local tampoco se queda atrás en el ranking. Los restaurantes de cocina tradicional catalana se fusionan con nuevos conceptos culinarios vanguardistas que atraen a los paladares más exigentes.

Sentarse en una de sus terrazas soleadas a degustar un buen vino local es un placer obligatorio. Un planazo dominical que se ha convertido en una auténtica religión para los visitantes habituales.

Una escapada necesaria

El verano ya está aquí y la masificación turística de las playas metropolitanas empieza a resultar insoportable. Buscar alternativas de interior con sombra, historia y buenas comunicaciones es una decisión inteligente.

Las plazas hoteleras y las mesas en las terrazas más emblemáticas de la zona empiezan a escasear de cara a los próximos fines de semana. El turismo de proximidad está experimentando un crecimiento sin precedentes.

No dejes que te lo cuenten los demás ni te conformes con verlo a través de la pantalla. Si necesitas resetear tu mente y recuperar la energía perdida, ya sabes exactamente hacia dónde tienes que conducir tu coche.

Monasterio

¿Preparando ya la mochila para descubrir el escondite medieval favorito de los artistas?