En el significativo terroir de Sauternais, en la región de Burdeos en Francia, donde predominan los vinos blancos licorosos, el enólogo Olivier Bernard ha decidido desafiar las normas con el proyecto Clos des Lunes, centrado en la producción de un vino blanco seco de alta calidad. Esta ambiciosa tarea no es el primer logro de Bernard: es también el propietario y director de Domaine de Chevalier, un aclamado viñedo de Pessac-Léognan.
Del Domaine de Chevalier a Clos des Lunes
Clos des Lunes nació de la aspiración de Olivier Bernard. Mientras operaba Domaine de Chevalier, ampliamente reconocido por sus vinos tintos y aún más por sus vinos blancos secos, Bernard decidió tomar el expertise de producción de cuvées finos y frescos y aplicarlo en Sauternais. En 2011, adquirió Clos des Lunes, una propiedad ubicada a unos 40 km al sureste de Burdeos, que lo cautivó con su complejo terroir. La meta estaba bien delimitada: se trataba de «escribir otra historia, la de un gran vino blanco seco». Con certeza este desafío dicta una nueva dirección para los vinos de Burdeos, que combina innovación y respeto a las tradiciones.
El terroir, un mosaico de arcillas rojas y guijarros sobre un subsuelo calcáreo, proporciona un excelente drenaje y aporta frescura a las variedades de uva Sémillon (70%) y Sauvignon Blanc (30%) que se cultivan allí. El viñedo mima sus viñas, siendo trabajadas en la tradición ancestral y con gran respeto por el entorno, incluso ha iniciado un proceso de certificación ecológica. Respecto al proceso de vinificación, éste sigue los principios del Domaine de Chevalier: sencillez. Después de un prensado lento, cada cuba o barrica refleja las peculiaridades de la parcela que contiene, antes de la mezcla final.
Además de su deseo de redefinir el vino blanco de Burdeos, Clos des Lunes también ha introducido un vino tinto llamado Petite Lune. Con una mezcla de Merlot, Cabernet Franc y Cabernet Sauvignon, este vino es apreciado por su aroma de frutas confitadas y especias.
El Clos des Lunes es una aventura vitivinícola audaz en la región de Sauternais, que generalmente se asocia con vinos blancos dulces. Esta aventura es una prueba de la visión y la pasión de Olivier Bernard, y sin duda allana un nuevo camino para los vinos de Burdeos.

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