Pablo Ojeda, nutricionista: «El efecto rebote no es falta de voluntad, es un error de diseño en tu cerebro»

Alexander del Campo Olivera

Alexander del Campo Olivera

Publicado: 27/04/2026 • 08:00
Actualizado: 27/04/2026 • 16:10

Es la historia de nunca acabar. Te esfuerzas, pasas hambre, te machacas en el gimnasio y, por fin, la báscula te da una alegría. Pero, pocas semanas después, el peso vuelve y, a veces, con propina. ¿Te suena? (Tranquilo, a nosotros también nos ha pasado).

La mayoría de la gente se hunde en la culpa pensando que le falta fuerza de voluntad. Sin embargo, el nutricionista Pablo Ojeda ha decidido alzar la voz para desmontar este mito que castiga a miles de personas. La ciencia dice que el problema no eres tú, es cómo funciona tu cabeza.

El experto, que se ha convertido en una voz imprescindible en programas como ‘La Roca’, sabe muy bien de lo que habla. Él mismo llegó a pesar 140 kilos antes de transformar su vida, por lo que conoce el «infierno» de las dietas milagro desde dentro.

El fallo en el circuito del cerebro

Cuando nos sometemos a restricciones drásticas o ayunos sin control, nuestro cuerpo entra en modo pánico. Ojeda es claro: «El verdadero problema suele estar en los antojos, la ansiedad por la comida y el circuito del cerebro que se activa después de la dieta».

No es que seas «débil» ante un dulce. Es que tu cerebro, tras un periodo de escasez impuesta, activa mecanismos de supervivencia que te empujan a buscar alimentos altamente calóricos. Es una trampa biológica diseñada para empezar de cero una y otra vez.

Este patrón crea un bucle de frustración que, en los peores casos, termina en trastornos de la conducta alimentaria o una relación tóxica con el espejo. La disciplina no puede luchar eternamente contra la química cerebral.

DATO CLAVE: El efecto rebote no es un castigo por comer mal un día, es la respuesta de tu organismo ante una dieta que no es sostenible ni saludable a largo plazo.

Por qué las «dietas milagro» son el enemigo

En esta época del año, la urgencia por vernos bien nos hace caer en promesas vacías. Reducir drásticamente la ingesta de alimentos puede dar resultados visuales rápidos, pero es pan para hoy y hambre para mañana.

El nutricionista insiste en que perder peso debe ser un proceso para reforzar la salud y prevenir enfermedades, no una carrera de velocidad. Si la fórmula que usas no te permite mantener hábitos reales, está condenada al fracaso.

La clave no está en prohibir, sino en entender por qué aparecen esos antojos incontrolables. Ojeda apuesta por romper este patrón mediante la educación nutricional y el acompañamiento profesional para reprogramar esos impulsos automáticos.

La solución: salir del bucle

¿Cómo se rompe entonces esta cadena? El primer paso es dejar de culparse. Entender que tu cuerpo está intentando protegerte (aunque lo haga de forma ineficiente) cambia las reglas del juego. No necesitas más mano dura, necesitas mejores estrategias.

Cada cuerpo es un mundo y lo que le funciona a tu vecino puede ser veneno para tu metabolismo. Por eso, acudir a un plan personalizado es la única forma real de evitar que el peso vuelva una vez que lo has perdido.

Ojeda ahora dedica su esfuerzo a enseñar cómo «hackear» este sistema para que el resultado sea duradero. No se trata de comer menos, sino de comer con inteligencia y, sobre todo, gestionar la ansiedad que la comida genera en momentos de estrés.

Si alguna vez te has sentido derrotado por la báscula, recuerda las palabras del experto: no es falta de disciplina. Es un error de diseño en tu plan que tiene solución. ¿Vas a seguir castigándote o vas a empezar a escuchar a tu cerebro de otra manera?

Al final, estar a gusto contigo mismo es una maratón, no un sprint. Y hoy es el mejor día para empezar a correr con cabeza.