Pablo Ojeda, nutricionista: «Comer avena sola es como tomarte un bocadillo; el diablo está en los detalles»

Alexander del Campo Olivera

Alexander del Campo Olivera

Publicado: 25/04/2026 • 08:00
Actualizado: 24/04/2026 • 11:20

Seguro que tú también la tienes en la despensa. La avena se ha convertido en la reina absoluta de nuestros desayunos bajo la promesa de una vida más sana.

Pero cuidado, porque podrías estar cometiendo un error de manual sin saberlo. No todo lo que brilla es oro verde, y el nutricionista Pablo Ojeda acaba de soltar una bomba que cambia las reglas del juego.

La trampa del «súper cereal»

Durante su reciente intervención en ‘Las Mañanas Kiss’, Ojeda ha puesto el foco en una realidad incómoda. Resulta que comer avena por sí sola no es la panacea que nos han vendido.

El experto ha sido tajante con una comparación que nos ha dejado helados: consumir este cereal sin acompañamiento es, básicamente, «como tomarte un bocadillo».

La avena es fantástica por su fibra y saciedad, pero el diablo está en los detalles y en cómo la combinamos en nuestro bol diario.

El problema no es el grano en sí, sino la arquitectura nutricional de nuestra primera comida del día. Si no hay equilibrio, estamos metiendo una carga de hidratos que el cuerpo procesa de forma ineficiente.

Cuidado con lo que compras en el súper

Aquí viene la parte que más afecta a nuestro bolsillo y a nuestra salud. Muchas de las marcas que vemos en el estante del supermercado están «maquilladas».

Ojeda advierte que, para hacerla más comercial y sabrosa, la industria añade cantidades ingentes de azúcar. Es el truco de la palatabilidad: si sabe bien, compras más.

Los datos que maneja el nutricionista son escalofriantes. Mientras la OMS recomienda un máximo de 25 gramos de azúcar al día, en España estamos rozando los 100 gramos. (Sí, nosotros también nos hemos echado las manos a la cabeza).

Si tu avena de bote sabe demasiado bien nada más abrirla, probablemente estés consumiendo una «chuchería» disfrazada de superalimento.

La fórmula definitiva para el porridge perfecto

Entonces, ¿tenemos que dejar de comerla? Ni mucho menos. Pablo Ojeda se declara «muy fan», pero solo si se hace siguiendo la regla de los tres pilares.

Para que tu desayuno sea una verdadera herramienta de salud, debes añadir proteína y grasas saludables. No es lo mismo un bocadillo de chorizo que uno de chocolate, y con la avena pasa igual.

El nutricionista recomienda cocinar los copos con leche o bebida vegetal para buscar esa textura cremosa. Pero el secreto real está en los «toppings».

Añadir un puñado de frutos secos o un poco de yogur transforma ese «bocadillo» de hidratos en una bomba de saciedad prolongada que protegerá tu corazón y tus arterias.

El truco final para los que odian el sabor soso

Si la avena natural te resulta insípida, no desesperes. El propio Ojeda confiesa su truco personal: usar un poco de edulcorante o una pizca mínima de azúcar.

La clave es que tú tengas el control del dulce y no la fábrica. Al añadir nosotros ese toque, evitamos el exceso oculto que dispara los picos de insulina.

«Es mejor meterle tú un poquito de azúcar que comprar la que ya viene procesada con sabores artificiales», asegura el experto.

Mañana, cuando te prepares el desayuno, recuerda que tu bol de avena es un lienzo en blanco. No te limites al cereal o estarás comiendo pan con pan.

¿Has revisado ya la etiqueta de la caja que tienes en la cocina?