Pablo Ojeda, nutricionista: «Comer avena procesada es como meterle una onza de chocolate industrial a un bocadillo»

Alexander del Campo Olivera

Alexander del Campo Olivera

Publicado: 24/04/2026 • 11:08
Actualizado: 24/04/2026 • 11:35

Seguro que tú también la tienes en la despensa. La avena se ha convertido en la reina absoluta de nuestros desayunos por una promesa clara: es sana, sacia y ayuda a adelgazar.

Pero cuidado, porque lo que parece un hábito de vida saludable podría estar boicoteando tu salud sin que te des cuenta. El nutricionista Pablo Ojeda ha hecho saltar todas las alarmas sobre un producto que compramos con total confianza.

La trampa del pasillo de desayunos

El problema no es el cereal, sino lo que la industria hace con él para que nos guste más. Muchos consumidores eligen versiones de avena que, bajo una apariencia fitness, esconden una realidad mucho más amarga (o más bien, demasiado dulce).

Ojeda ha sido tajante en su reciente intervención en ‘Las Mañanas KISS’. Aunque se declara «muy fan» de este alimento por su alto contenido en fibra, lanza una advertencia que deberías grabar a fuego en tu próxima lista de la compra.

Resulta que muchas de las opciones que encontramos en el supermercado están diseñadas para atrapar nuestro paladar. Como la avena natural es algo insípida, las marcas añaden cantidades ingentes de azúcar para hacerla irresistible al consumidor medio.

Dato clave: La OMS recomienda no superar los 25 gramos de azúcar diarios, pero en España ya estamos triplicando esa cifra de forma alarmante.

El «efecto bocadillo»: la comparación definitiva

Para entender la magnitud del error que cometemos, Pablo Ojeda utiliza una metáfora visual infalible. Comer avena es, nutricionalmente hablando, equivalente a comerse un bocadillo por su aporte de energía y saciedad.

Sin embargo, el experto matiza que no es lo mismo disfrutar de un buen bocadillo de calidad que meterle una onza de chocolate industrial. Con la avena procesada ocurre exactamente lo mismo: el beneficio se diluye entre aditivos innecesarios.

El nutricionista insiste en que el éxito de este cereal radica en su forma más pura. Cuando compramos esas mezclas «listas para tomar» o con sabores añadidos, estamos comprando un caballo de Troya para nuestro metabolismo.

Cómo preparar el desayuno perfecto según el experto

¿Significa esto que debemos dejar de tomarla? En absoluto. La solución es mucho más sencilla y barata, aunque requiere que leas bien las etiquetas antes de pasar por caja.

El nutricionista recomienda volver a lo básico: el porridge tradicional. Una preparación sencilla cociendo los copos de avena naturales que te permite controlar exactamente qué entra en tu cuerpo cada mañana.

Puedes combinarla con un poco de leche, frutos secos o incluso yogur natural para potenciar sus beneficios. Es una alternativa equilibrada que realmente aporta la energía estable que tu cuerpo necesita para aguantar toda la jornada.

Truco de experto: Si te resulta sosa, usa canela o fruta fresca en lugar de edulcorantes artificiales o azúcares refinados.

Un cambio necesario para tu bolsillo y tu salud

Elegir la versión natural no solo es mejor para tus arterias, también lo es para tu economía doméstica. Las versiones comerciales procesadas suelen ser significativamente más caras que la bolsa de copos de avena básica de toda la vida.

Estamos ante una cuestión de educación del paladar. Nos hemos acostumbrado a niveles de dulzor tan altos que la comida real nos parece aburrida, y es ahí donde la industria alimentaria aprovecha para ganar terreno.

La próxima vez que estés frente al estante del supermercado, recuerda el consejo de Ojeda. Tu cuerpo te agradecerá que elijas el paquete menos llamativo, pero más honesto con tu salud.

Al final, un buen desayuno no debería ser una bomba de azúcar disfrazada de bienestar. ¿Has revisado ya los ingredientes de la avena que tienes ahora mismo en la cocina?