El mundo del vino acaba de sufrir un terremoto histórico y los radares de los coleccionistas ya están apuntando hacia el mismo lugar de nuestra geografía. Aragón ha entrado oficialmente por la puerta grande en el Olimpo de la viticultura mundial.
No es una forma de hablar (ni una exageración de las nuestras). La biblia global del sector, The World Atlas of Wine de Jancis Robinson, ha decidido incluir a esta comunidad en su próxima edición, desatando una auténtica fiebre por sus botellas antes de que se agoten en las estanterías.

El tesoro oculto de Calatayud que rompe los marcadores
¿El culpable de este revuelo internacional? Un territorio rústico, de viñedos viejos y suelos imposibles que ha dejado con la boca abierta a la crítica más exigente de Londres y Nueva York. La Denominación de Origen Calatayud se ha convertido en el epicentro de las miradas gracias a su joya de la corona: la uva garnacha.
Ha sido el mismísimo Ferran Centelles, el reputado exsumiller de elBulli y catador de referencia en España para el equipo de Robinson, quien ha encendido la mecha del deseo con un artículo titulado de forma demoledora: ‘Zaragoza, land of great Garnacha’.
En este examen milimétrico de la provincia, una bodega que trabaja en un discreto segundo plano ha dado el gran campanazo. Raíces Ibéricas, ubicada en el pequeño municipio de Maluenda, ha conseguido colar dos de sus referencias más identitarias en lo más alto del podio internacional, superando a marcas que doblan su precio en el mercado.
La gran estrella de la cata ha sido Las Pizarras Las Lomas 2021, una botella nacida en Maluenda que ha alcanzado una puntuación estratosférica de 18/20 puntos, un nivel reservado casi en exclusiva para los grandes mitos líquidos del planeta.
Una radiografía líquida de pura tierra y mineral
La crítica internacional no regala los puntos (y menos a estos niveles de exigencia). Centelles ha caído rendido ante el equilibrio salvaje de este vino, destacando unos taninos jugosos y una integración impecable de la madera que define como «una auténtica expresión de carne y hueso de la variedad».
Pero el fenómeno no se queda en una sola etiqueta. La colección se convierte en un viaje por los diferentes pueblos de la zona, demostrando que el suelo de pizarra marca la diferencia de forma radical en cada trago. Su hermano de vitrina, Las Pizarras Viña Acered 2022, se ha alzado con unos impresionantes 17/20 puntos.
Este segundo vino es, de hecho, el que abre el reportaje de la biblia británica con una fotografía de sus espectaculares viñedos en altitud. Un tinto profundo que destaca por sus notas de licor de cereza, matices ferrosos y un aroma a yodo que te transporta directamente al paisaje aragonés más puro.

Para cerrar el círculo de este éxito sin precedentes, Las Pizarras Viña Castejón 2023 ha obtenido 16/20 puntos, consolidando una gama que busca embotellar la identidad de los pueblos locales en lugar de crear productos industriales uniformes.

Te puede interesar
Tres Premios Baco de Plata para la gama Dominio de Baco en el Concurso Nacional de Vinos Jóvenes
La visión del belga que creyó en España antes que nadie
Detrás de este milagro certificado por los mayores expertos del planeta se esconde una historia de intuición y amor por el territorio que comenzó hace décadas. El proyecto está impulsado por Mark Schiettekat, un bodeguero belga que empezó a comercializar vino español en 1983.
Convencido de que las variedades autóctonas aragonesas tenían un potencial descomunal que el resto del mundo ignoraba, Schiettekat decidió empezar a elaborar sus propios vinos en 1992. Hoy, esa apuesta arriesgada por el origen y el paisaje ha colocado a pueblos como Acered o Castejón de Alarba en el mapa mundial de la excelencia.

Desde la dirección de marketing de la bodega, gestionada por Andrea Draper, recuerdan que la entrada en el ‘World Atlas of Wine’ es un premio al trabajo en silencio de un territorio que ha sabido construir su identidad a través del respeto absoluto a la viña vieja y la altitud.
Una tendencia que salta a otras zonas de España
¿Sabías que esta fiebre por recuperar la pureza de las zonas olvidadas está cambiando el consumo actual? El éxito de Raíces Ibéricas en Zaragoza no es un caso aislado, ya que el proyecto aplica esta misma filosofía de mínima intervención en otras zonas calientes del viñedo nacional como la D.O. Utiel-Requena y la D.O. Jumilla, buscando siempre las uvas locales más auténticas.

El mercado está girando con fuerza hacia estos perfiles: vinos con alma, vinculados a un trozo de tierra muy concreto, que huyen de las maderas excesivas para dejar hablar a la fruta y al clima de cada añada.
Cuidado si estás pensando en hacerte con una caja para sorprender en tu próxima cena: la demanda asiática y americana de estos vinos se suele disparar en cuanto se publica el Atlas de Jancis Robinson. El stock en tiendas especializadas es muy limitado.
Si te apasiona descubrir esas botellas con historia antes de que se vuelvan prohibitivas o imposibles de encontrar, seguirle la pista a las garnachas de esta zona de Zaragoza es, ahora mismo, la jugada más inteligente que puedes hacer para tu bodega personal. ¿Has reservado ya tu botella?







