Los mayores de 50 ya compran más del 80% del vino en España: así ha cambiado el consumidor habitual

Publicado: 16/01/2026 • 09:23
Actualizado: 02/03/2026 • 15:42
8 min de lectura

El consumo de vino en España en el canal alimentación ya no se explica solo por precio o promociones. Los datos del Panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación permiten seguir la pista a un mercado que se transforma en silencio, dentro del hogar y, sobre todo, en el supermercado.

El volumen pierde peso año tras año, pero la facturación no se hunde. Ese aparente equilibrio esconde un giro más profundo: el perfil del comprador está cambiando y, con él, las reglas del surtido, la forma de presentar el producto y el tipo de vino que consigue rotación.

El dato que está reordenando el tablero es demográfico. Más del 80% del vino comprado en alimentación corresponde ya a personas mayores de 50 años, y más de la mitad a mayores de 65. Esta concentración no es un matiz: condiciona desde el formato de compra hasta el nivel de precio que se acepta en el lineal.

Un mercado que pierde litros y gana euros

En el canal hogar, el vino ha dejado de ser un producto de gran volumen para convertirse en una categoría donde el valor se defiende a base de precio medio y de una compra más selectiva. Entre 2004 y 2024, las compras de vino en el canal de alimentación bajaron un 29,3% en volumen, desde 457 a 323 millones de litros. En ese mismo periodo, el valor creció cerca de un 50% y el precio medio pasó de 1,68 a 3,56 euros por litro.

La foto más reciente confirma la tendencia. En 2024, el consumo de vino en volumen dentro del canal alimentación cayó un 2,4% hasta 323,3 millones de litros, mientras el gasto subió un 1,3% hasta 1.150,2 millones de euros, según el portal de inteligencia económica de la Organización Interprofesional del Vino de España.

Indicador20042024Evolución
Compras de vino en alimentación457 millones de litros323 millones de litros-29,3% (2004-2024)
Precio medio1,68 €/litro3,56 €/litroMás del doble (2004-2024)
Consumo per cápita en el hogar10,9 litros por persona y año6,9 litros por persona y año-36,6% (2004-2024)
Canal alimentación en 2024323,3 M litros y 1.150,2 M €-2,4% en volumen y +1,3% en gasto vs 2023

La foto de 2024 en el supermercado, en cifras per cápita

Trasladado al consumidor, el retrato es igual de revelador. En 2024, cada español compró en el supermercado casi siete litros de vino, un 3,7% menos que el año anterior, pero mantuvo estable el gasto per cápita en 24,5 euros. El mismo informe sitúa la subida del precio por litro en un 2,9% y vuelve a apuntar a una categoría que protege el valor aunque pierda litros.

También aparece una señal práctica para la distribución: noviembre y diciembre concentraron un repunte de compras que llegó a 42,6 millones de litros, un recordatorio de que la estacionalidad sigue siendo un motor real del lineal.

Quién sostiene el carrito de vino hoy

La transformación del consumo en el hogar tiene un patrón claro: la pérdida de volumen se concentra en los menores de 50 años. En dos décadas, los menores de 35 redujeron su consumo per cápita en un 86% y el grupo de 35 a 49 lo recortó en torno a un 65. En conjunto, el 90% del vino que ha dejado de comprarse en alimentación procede de consumidores menores de 50 años.

En paralelo, el vino se refugia en los tramos de mayor edad. Los mayores de 50 concentran ya más del 80% del vino comprado en alimentación y los mayores de 65 superan la mitad del total. Siguen comprando menos que antes, pero resisten mejor que el resto y sostienen la categoría.

El freno generacional explica la caída de litros

El desplome del consumo per cápita en el hogar, desde 10,9 litros por persona y año en 2004 hasta 6,9 en 2024, no se entiende solo por envejecimiento o por cambios en el tamaño medio del hogar. La pérdida se acelera donde el hábito se rompe primero: en los segmentos jóvenes y en las familias con niños.

Te puede interesar

V Encuentro de la Gastronomía Vasca: la cumbre que llega el lunes 8 de junio y cambiará el sector

Para el canal alimentación, esto tiene una lectura directa. Si la entrada de nuevos consumidores se reduce y la compra se hace más ocasional, la batalla del lineal deja de ser solo precio. Pasa a ser relevancia: que el comprador encuentre, en pocos segundos, un motivo claro para elegir una referencia.

Hogares sin niños y hogares pequeños concentran la compra

La estructura del hogar es el segundo gran filtro. Casi el 90% del vino adquirido en hogares procede de hogares sin niños. Además, las compras se desplazan hacia hogares de una o dos personas, que ya representan cerca de dos tercios del volumen total en alimentación.

La implicación es operativa. Cuando el hogar es pequeño y el consumo es menos frecuente, crece el peso de compras planificadas y de ocasiones concretas. Esto afecta a la rotación por formato, a la visibilidad en el lineal y a la forma de señalizar el producto por uso esperado, no solo por denominación.

Dónde se compra más y qué vinos lideran el carrito

El supermercado y el autoservicio mantienen el papel central: concentran el 52,9% del volumen total de vino vendido, lo que convierte al canal alimentación en un termómetro de hábitos domésticos y de sensibilidad al precio.

En tipos de producto, los vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP) lideran el mercado: suman el 50,85% del volumen y el 73,8% del valor. En segunda posición se sitúan los vinos sin denominación ni indicación geográfica, con el 41,9% del volumen y el 20% del valor. Los vinos con Indicación Geográfica Protegida (IGP) representan el 7% del volumen y el 5,5% del valor.

El norte gana peso y sube el valor medio

La geografía también separa comportamientos. El consumo en el hogar presenta mayor intensidad en el norte y tiende a asociarse a precios medios más altos. En el detalle por territorios, La Rioja destaca con 16,6 litros per cápita, muy por encima de la media nacional, seguida por comunidades como Asturias, Cataluña, Illes Balears o País Vasco.

Estas diferencias territoriales importan para el canal alimentación porque ayudan a priorizar el surtido por tienda. Una estrategia uniforme suele castigar la rotación: el potencial de categorías y rangos de precio cambia de forma significativa según plaza.

Qué cambia para el canal alimentación y las bodegas

Si el comprador se concentra en edades altas, vive en hogares pequeños y compra menos litros, el lineal se evalúa por valor y no por volumen. La subida del precio medio no es solo inflación: refleja que el consumo se desplaza hacia una compra menos cotidiana y más selectiva.

En ese contexto, la gestión de surtido se vuelve más técnica. No basta con sumar referencias. Importa la arquitectura de precio, la claridad por estilos y la coherencia entre DOP, IGP y vinos sin indicación. Los datos muestran que la DOP sostiene la mayor parte del valor, por lo que el equilibrio entre gama, rotación y margen se decide aquí.

Cuatro palancas que se desprenden de los datos

  • Segmentación por comprador real: si el peso está en mayores de 50, la comunicación en lineal debe ser directa, legible y orientada a elección rápida.
  • Diseño por ocasión: el repunte de noviembre y diciembre indica que las ventanas de consumo siguen marcando la compra. La señalización por momentos de consumo gana importancia.
  • Arquitectura de valor: el mercado pierde litros, pero protege facturación con precio medio. Esto exige coherencia de escalones de precio y evitar solapes.
  • Optimización territorial: la intensidad per cápita varía mucho. Ajustar el mix por zona reduce roturas y mejora rotación.

La referencia oficial que explica el trasfondo del mercado

Este giro del consumo doméstico convive con una estabilidad del consumo nacional estimado en los últimos años. En septiembre de 2025, la OIVE estimó el consumo nacional interanual en 9.529.147 hectolitros, con una variación del -1,8%, a partir del sistema INFOVI. Ese sistema es el Sistema de Información de Mercados del Sector Vitivinícola del MAPA, que se alimenta de declaraciones obligatorias del sector y actúa como base para análisis de mercado.

La lectura conjunta es clara: el consumo total no desaparece de golpe, pero el consumo en hogares cambia de manos y de frecuencia. Para el canal alimentación, entender quién compra hoy es el primer paso para decidir qué vender mañana.