Jorge Srougi, director de Coviñas: «El Veterum Tardana es una reinvención basada en la escucha activa del consumidor»

Teresa Navarro Ortega

Teresa Navarro Ortega

Publicado: 27/04/2026 • 13:48
Actualizado: 27/04/2026 • 13:53

A veces, el mayor tesoro no está en lo que viene, sino en lo que casi perdemos para siempre. Imagina una viña vieja, retorcida por el tiempo, cargada de una uva que nadie quería vendimiar porque madura cuando el resto ya descansa.

Hablamos de la Tardana, una variedad que estuvo a un paso del olvido sistemático en los campos de Valencia. (Sí, a nosotras también nos duele pensar que joyas así puedan desaparecer por las modas pasajeras del mercado).

Pero el mundo del vino ha dado un giro de 180 grados y ahora lo que buscamos es identidad pura. El consumidor ya no quiere el mismo blanco de siempre; busca historias, busca raíz y, sobre todo, busca esa frescura que te reinicia el paladar en cada sorbo.

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El milagro de Coviñas: 92 puntos que lo cambian todo

La noticia ha caído como una bomba de prestigio en la comarca de Utiel-Requena. El prestigioso certamen Decanter ha otorgado nada menos que 92 puntos al Veterum Tardana 2024. No es una cifra cualquiera.

Lograr esta puntuación con una uva considerada «secundaria» hace años es un golpe sobre la mesa de la bodega Coviñas. Han demostrado que el patrimonio líquido de nuestras tierras es capaz de competir en la Champions League de la viticultura mundial.

¿Qué tiene de especial este vino para que los jueces británicos se hayan rendido a sus pies? La clave está en su equilibrio casi imposible. No es el típico blanco plano que te sirven en cualquier terraza; es una experiencia con cuerpo y alma.

El Veterum Tardana no solo es un vino, es un acto de rebeldía enológica. Es la prueba de que lo local, bien tratado, es universalmente excelente.

¿A qué sabe el blanco del que todo el mundo habla?

Si descorchas una botella de Veterum Tardana 2024, prepárate para un viaje sensorial inmediato. Lo primero que te golpea es su expresividad aromática. No es tímido, pero tampoco invasivo.

En nariz dominan las notas de fruta blanca y esos matices cítricos que tanto nos gustan cuando aprieta el calor. Pero es en la boca donde ocurre la magia: pera carnosa, manzana verde crujiente y un toque de melón que te deja con ganas de más.

Los expertos de Decanter han destacado algo que nos ha fascinado: un sutil toque ahumado y una salinidad que te transporta directamente a la tierra donde arraigan sus viñas viejas. Es un vino con memoria, que sabe a lo que debe saber.

Su final es limpio, mineral y persistente. Es de esos tragos que te obligan a mirar la etiqueta para recordar el nombre. (Y créenos, vas a querer recordarlo la próxima vez que vayas a la bodega o busques online).

La ingeniería de la uva olvidada

La Tardana se llama así por algo obvio: es la última en llegar. Mientras que otras variedades se recogen en agosto o septiembre, ella espera pacientemente, acumulando sol y carácter sin perder la acidez.

Este ciclo vital más largo es el secreto de su frescura natural. En un contexto de cambio climático donde los vinos tienden a ser más pesados o alcohólicos, la Tardana se mantiene ligera y vibrante. Es la solución que el mercado pedía a gritos.

La bodega Coviñas ha sabido leer esta tendencia a la perfección. Según Jorge Srougi, director general de la entidad, se trata de una reinvención basada en la escucha activa del consumidor. (Bravo por las marcas que no tienen miedo a mirar hacia atrás para avanzar).

Este compromiso con el patrimonio vitivinícola no solo salva una uva; salva un paisaje y un modo de vida en Requena. Es sostenibilidad real, no de esa que solo se escribe en los folletos de marketing.

Maridaje: ¿Con qué me bebo este «top ventas»?

Si tienes la suerte de conseguir una botella (porque con estos puntos va a volar de los estantes), no la desperdicies. Este blanco es un camaleón gastronómico que eleva cualquier comida mediterránea.

Es el aliado definitivo para esos pescados blancos al horno o un marisco fresco que necesite un compañero a su altura. ¿Eres de arroces? Un arroz a banda con el Veterum Tardana es, sencillamente, otro nivel de existencia.

También funciona de maravilla con cocina contemporánea, platos ligeros y ensaladas que busquen algo más que el típico aliño. Su versatilidad es su mayor beneficio: te sirve tanto para un aperitivo improvisado como para una cena de etiqueta.

Truco de experta: Sírvelo bien frío, entre los 8 y 10 grados, para que su mineralidad brille con toda su fuerza.

El cambio de era en el sector del vino

Lo que está ocurriendo con Coviñas y su Tardana es el reflejo de un cambio estructural. Los consumidores actuales, especialmente los más jóvenes, huyen de los tintos pesados y buscan blancos frescos, con menor graduación y una narrativa honesta.

Queremos saber quién está detrás de la botella, qué tierra ha pisado el viticultor y por qué esa uva es especial. El éxito en Decanter confirma que España tiene un arsenal de variedades locales listas para conquistar el mundo.

Entidades como la OCU y otros organismos de consumo ya han señalado que la relación calidad-precio en estos vinos recuperados es, a menudo, superior a las grandes marcas comerciales masivas.

Si no te das prisa, puede que te quedes sin probarlo. La producción de viñas viejas es limitada por definición y el mercado internacional (que no es tonto) ya está poniendo sus ojos en las botellas que quedan en stock.

La ley del mercado es clara: a mayor reconocimiento, menor disponibilidad. No digas que no te avisamos cuando veas el cartel de «agotado» en tu tienda de confianza.

Al final, elegir un vino de 92 puntos por un precio razonable es, posiblemente, una de las decisiones más inteligentes que vas a tomar esta semana. Disfrutar de un trozo de historia recuperada es un lujo que nos merecemos todas.

¿Has probado ya algún vino de uva Tardana o sigues anclada en el Rueda de siempre?