La Merced: el blanco de Montejurra con 93 puntos Peñín por 20 euros

Publicado: 12/02/2026 • 11:10
Actualizado: 26/02/2026 • 15:33
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En las faldas de la montaña sagrada de Montejurra, el tiempo parece haberse detenido para dar paso a una forma de viticultura que muchos creían olvidada. Allí, entre brumas y suelos minerales, nace La Merced, un vino blanco que no solo se bebe, se siente. (Y sí, nosotros también hemos sucumbido a su hipnótico aroma a flores blancas).

No estamos ante el típico blanco de año que se olvida al terminar la copa. Bodegas Emilio Valerio ha creado una pieza de orfebrería líquida que ya ha conquistado a la crítica internacional, logrando unos impresionantes 93 puntos Peñín. ¿Lo mejor? Que este despliegue de elegancia y complejidad solo cuesta 20,00 €.

El secreto de la madera de acacia

Lo que hace que La Merced sea un vino «fuera de sistema» es su paso por madera, pero no de la forma convencional. Mientras el mundo se obsesiona con el roble francés, este vino realiza su fermentación alcohólica espontánea en barricas de acacia y roble de 600 litros.

La acacia aporta una singularidad floral única, con notas de miel y flores blancas que se entrelazan con los recuerdos de membrillo, lichi y caramelo de limón. Es una nariz vibrante, limpia y profundamente compleja que evoluciona en la copa conforme pierde el frío.

Posteriormente, el vino vive una crianza de 10 meses sobre sus lías finas. Este reposo le confiere una textura grasa, estructurada y un paso por boca sabroso que lo aleja de cualquier blanco comercial.

Es un vino de agricultura natural: sin herbicidas, sin pesticidas y tratado con infusiones de plantas silvestres. Pura vida embotellada.

Un «coupage» de altura en las Laderas de Montejurra

La arquitectura de este vino se apoya en tres pilares: Malvasía, Garnacha Blanca y Viura. Estas variedades proceden de pequeñas parcelas ubicadas entre los 450 y 600 metros de altitud, cultivadas bajo certificación ecológica.

La altitud y el clima de la zona permiten una maduración lenta, manteniendo una acidez cítrica que es la columna vertebral de este tinto vestido de blanco. A la vista, su color amarillo brillante con irisaciones verdosas ya anticipa la energía que guarda en su interior.

En boca es donde La Merced muestra su verdadera fuerza. Es un vino largo, con un fino amargor final que le aporta elegancia y un regusto mineral persistente que te recuerda en cada momento el suelo de donde proviene.

Maridaje: de la cocina Thai a la Burrata

Gracias a su complejidad y esa nota de acacia, La Merced es un todoterreno gastronómico. Es el compañero perfecto para la cocina Thai, salsas levemente picantes o pescados al vapor. Pero si buscas algo más mediterráneo, pruébalo con una burrata o aves de corral; su grasa equilibrará perfectamente la cremosidad del plato.

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Los expertos recomiendan servirlo entre 8ºC y 10ºC para apreciar su frescura, aunque dejar que suba un par de grados en la copa permitirá que los aromas a frutos secos y especias salgan a la luz.

Dato para coleccionistas: Al no haber sido sometido a procesos agresivos de síntesis, posee un gran potencial de envejecimiento en botella.

Una apuesta por la viticultura del alma

Comprar una botella de La Merced es apoyar una tradición que se remonta al siglo XVI. La familia Valerio no solo hace vino; protege un ecosistema. El uso de levaduras salvajes y el trabajo con caballos en algunas parcelas son declaraciones de intenciones en un mundo de producción masiva.

Es un blanco para quienes buscan singularidad, para quienes valoran que un vino sea «digestivo» y natural. En definitiva, es un lujo accesible que demuestra que en Navarra se están elaborando algunos de los blancos más emocionantes de España.

¿Vas a dejar pasar la oportunidad de probar el secreto mejor guardado de las Laderas de Montejurra? La Merced no es solo un vino, es la confirmación de que la excelencia ecológica tiene un sabor inolvidable.