Tips para conservar el vino abierto y cómo aprovechar las sobras navideñas

Publicado: 22/10/2024 • 14:10
Actualizado: 22/10/2024 • 14:11
3 min de lectura

La conservación del vino abierto: una cuestión que surge muy a menudo en las celebraciones festivas donde se pueden abrir varias botellas a la vez. Aunque es habitual que todas sean consumidas durante la velada, puede haber ocasiones en las que nos quedemos con alguna a medias. Para estas raras pero posibles situaciones, ofrecemos varios consejos con los que poder mantener el vino una vez abierto en perfecto estado para su posterior consumo.

Factores que determinan la conservación del vino

La duración del vino abierto depende de diferentes factores como el tipo y la edad del mismo. Los vinos tintos, especialmente si han pasado por proceso de crianza en barrica, son los que presentan una mayor resistencia. Los que poseen numerosos matices frutales tienden a perder frescura rápidamente, por lo que los vinos jóvenes suelen ser los menos resistentes. A pesar de que su aroma y sabor pueden desvanecerse con el paso de los días, es posible disfrutarlos durante una semana si se mantienen bien tapados y refrigerados.

En contraste, los vinos blancos y rosados no suelen conservarse más de cuatro días. Los más efímeros son los espumosos, los cuales se recomienda beber el mismo día en que se abre la botella.

Maneras de retrasar la oxidación del vino

El principal problema de los vinos una vez abiertos es su rápida oxidación. La reacción química con el oxígeno puede ser retardada a través de unas medidas muy sencillas. Primero, es crucial tapar la botella para evitar que siga entrando más oxígeno. Es posible hacerlo con el mismo corcho, aunque existen tapones especiales que sellan herméticamente la botella, prolongando así la vida del vino.

Además, es posible trasvasar el contenido a una botella de cristal más pequeña que se pueda cerrar con facilidad. La lógica de esta maniobra es la siguiente: cuánto menos vino haya en la botella, más aire habrá en su interior, por lo que es esencial minimizar la cantidad de oxígeno.

Conservación en condiciones adecuadas

La temperatura juega un papel fundamental en la conservación del vino. El frío ralentiza la oxidación, por lo que mantener el vino en lugares frescos es esencial. Una vinoteca con temperatura constante entre 12 y 16 grados es lo ideal, aunque si no contamos con una, la nevera puede ser un buen aliado. En ausencia de ambos, podemos optar por la antigua táctica de conservarlo en un lugar oscuro y fresco, donde la temperatura ambiente no supere los 22 grados.

Posición de la botella

Aunque pueda parecer una nimiedad, la posición en la que se coloca la botella de vino tiene relevancia. Una vez abierta la botella, es fundamental posicionarla en vertical, de esta forma el oxígeno estará únicamente en contacto con la superficie del vino, evolucionando más lentamente y conservándose mejor.

En conclusión, siguiendo estos pequeños consejos, podremos prolongar la vida del vino una vez abierto, pudiendo disfrutar de una buena copa días después de haberlo abierto.

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