El pueblo más impresionante de Álava no está en la superficie: bajo sus casas se esconde una ciudad del vino

Publicado: 22/07/2026 • 23:52
Actualizado: 22/07/2026 • 23:52
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Hay villas del norte que se entienden mirando al horizonte. Y hay otras que solo se explican cuando bajas unos metros y descubres un segundo trazado urbano, excavado para proteger el vino durante siglos. En la Rioja, esa idea se repite con una precisión casi matemática: calles arriba, galerías abajo. Puedes empezar a contextualizarla en el sitio oficial del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, donde se explica la relevancia histórica y territorial de la denominación.

El detalle más revelador no está en una fachada ni en una plaza. Está en una red de bodegas subterráneas que suma kilómetros de pasillos, une propiedades privadas y condiciona cómo se vive, cómo se conserva el patrimonio y cómo se visita el pueblo. Ese subsuelo no es un complemento turístico: es una infraestructura tradicional.

muralla laguardia
El pueblo más impresionante de Álava no está en la superficie: bajo sus casas se esconde una ciudad del vino 4

La villa es Laguardia, en Rioja Alavesa (Álava). Su casco histórico se asienta sobre un entramado de cuevas familiares y calados que, según la información municipal, llegó a plantearse como un recorrido casi completo bajo tierra. El propio Ayuntamiento lo describe en su apartado de cuevas subterráneas, ligado al auge vitivinícola de la Edad Moderna.

Un pueblo doble: la villa visible y la villa excavada

En Laguardia, la lógica constructiva se invierte. La vivienda no solo se apoya en el terreno: convive con huecos excavados en la roca que nacieron para elaborar y conservar vino. En el relato histórico municipal sobre los siglos XVI y XVII se insiste en una idea clave: cada casa podía disponer de su bodega en el subsuelo y el conjunto de pasillos llegaba a conectar espacios hasta el punto de imaginar una villa recorrible por galerías. Esa explicación puede consultarse en el apartado histórico Siglo XVI y XVII.

La razón práctica era simple. El subsuelo ofrece estabilidad. La temperatura y la humedad varían menos que en el exterior, lo que favorece procesos de conservación y crianza. Por eso, en Rioja Alavesa se repite el mismo patrón: calados excavados, respiraderos y accesos discretos que hoy pueden aparecer en forma de sótano en un bar, una casa o una bodega visitable.

Cómo reconocer un calado sin bajar al interior

El rastro del mundo subterráneo también se ve en superficie. En muchas villas con tradición de calados, el subsuelo “respira” por pequeños conductos de ventilación. En Laguardia, además, hay un elemento menos obvio: algunas decisiones urbanas se toman pensando en lo que hay debajo. El pavimento, las obras de mantenimiento y la gestión del tránsito se planifican con cautela en áreas donde el terreno está perforado por galerías históricas.

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Para el visitante, la primera señal suele ser otra: la sensación de que el vino no está solo en las cartas, sino en la arquitectura. Cuando una localidad se organiza alrededor de bodegas subterráneas, la cultura vitivinícola deja de ser un producto y se convierte en un sistema de vida.

Cuántos calados hay y qué significa hablar de kilómetros

En Laguardia se habla de cientos de calados. En un ejemplo reciente de divulgación local, Cadena SER describió el municipio como un recinto amurallado con “más de 200” calados subterráneos asociados a su historia del vino, en el contexto de unas jornadas turísticas en la comarca. Puede leerse en el artículo sobre Laguardia y sus calados en Cadena SER.

Cuando se dice que hay “kilómetros” bajo la villa, no se trata de un túnel único y lineal, sino de la suma de galerías, tramos conectados y bodegas excavadas a lo largo de generaciones. El Ayuntamiento, al explicar el origen de las cuevas familiares, apunta precisamente a esa idea de red: un entramado de pasillos subterráneos con capacidad para articular gran parte del casco urbano.

ElementoQué esPor qué importa en una visita
CaladoGalería subterránea excavada para vinoExplica la estabilidad del subsuelo y la tradición familiar
Bodega familiarEspacio privado asociado a una casaAyuda a entender la escala: cientos de unidades, no una sola cueva
Pasillo conectadoTramo que enlaza varias bodegasJustifica que se hable de una red que suma kilómetros
Acceso históricoEntrada tradicional desde vivienda o patioMarca la relación directa entre vida doméstica y vino

Qué calados se pueden visitar y cómo se baja al subsuelo

El acceso a calados no es uniforme, porque muchos pertenecen a casas privadas o a bodegas con gestión propia. Aun así, Laguardia tiene una oferta consolidada de visitas subterráneas vinculadas al patrimonio del vino. Una referencia útil es el portal oficial de experiencias del Consejo Regulador, que incluye propuestas centradas en la villa y su tradición de cuevas excavadas, como la visita guiada Entusiastas o recorridos ligados a bodegas con calado histórico.

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Otra experiencia muy asociada al imaginario subterráneo es la bodega ubicada bajo el entorno histórico de la oficina de turismo. En la plataforma turística institucional del Gobierno Vasco se describe la Bodega El Fabulista como un espacio subterráneo ligado a visitas culturales en el corazón de la villa.

  • Visita histórica: enfoque en el origen de la villa, el papel defensivo medieval y la evolución hacia una economía del vino.
  • Visita técnica: explicación de usos del calado, conservación y particularidades de un subsuelo excavado de forma tradicional.
  • Visita cultural: combinación de patrimonio literario, arquitectura y descenso a bodegas emblemáticas.

Qué cambia cuando entras: sonido, luz y escala

La experiencia subterránea en Laguardia no es solo visual. La acústica se amortigua, la luz se controla y la sensación térmica se estabiliza. Por eso muchos recorridos se plantean como una lectura del territorio: arriba se ve la villa amurallada; abajo se entiende la infraestructura que permitió guardar vino durante siglos, incluso cuando las condiciones exteriores eran más variables.

Ese contraste ayuda a comprender por qué Rioja Alavesa ha desarrollado una identidad enoturística que mezcla bodegas contemporáneas con calados históricos. En el mismo entorno conviven la arquitectura defensiva medieval y la ingeniería popular del vino.

Lo que se ve en la superficie cuando vuelves a salir

Laguardia mantiene un perfil monumental reconocible. El recinto amurallado y su sistema de accesos son parte de la identidad del casco histórico. El Consejo Regulador, en su ficha oficial del municipio, destaca la posición estratégica y elevada del núcleo urbano y su vocación defensiva original. Puede consultarse en la página Laguardia en Riojawine.

Para el visitante, el recorrido más coherente suele ser alternar calles estrechas, miradores hacia el valle y uno o dos descensos a calados. Ese patrón permite leer el pueblo como lo que es: una villa diseñada para mirar al exterior, pero también para proteger lo que madura bajo tierra.

Entorno de viñedos y cultura del vino en la comarca

La experiencia no termina en el interior de la muralla. Rioja Alavesa se entiende por su paisaje vitícola. Para contextualizar el territorio dentro de la denominación, es útil la explicación oficial sobre las áreas de la DOCa Rioja publicada por el Consejo Regulador en su blog, disponible en Áreas de la DOCa Rioja.

Ese marco ayuda a situar Laguardia como un punto de conexión entre patrimonio, viticultura y turismo: el vino está en las bodegas, pero también en la estructura económica, en la arquitectura y en el relato histórico local.

Claves prácticas para visitar una villa construida sobre calados

  • Reserva previa: muchas visitas a calados funcionan con aforo y horarios concretos, especialmente en fines de semana.
  • Calzado estable: los suelos pueden ser irregulares y con humedad ambiental.
  • Ropa de abrigo ligera: el subsuelo mantiene condiciones más estables que el exterior.
  • Respeto patrimonial: se trata de espacios históricos, con ventilación y estructura pensadas para uso tradicional.

Por qué este subsuelo es patrimonio y no solo una atracción

El interés de Laguardia no se limita a “tener bodegas”. La singularidad está en cómo el subsuelo y la superficie forman un sistema. La red de cuevas y pasillos es parte del urbanismo histórico y de la memoria económica de la villa. El Ayuntamiento lo resume al vincular su construcción al siglo XVI y a una red capaz de articular el casco urbano por galerías, una idea que sigue definiendo el relato de la localidad y su relación con el vino.