España es uno de los grandes países del vino, con decenas de Denominaciones de Origen reguladas por el Ministerio de Agricultura. Entre ellas destacan Rioja y Ribera del Duero, cuyos consejos reguladores figuran en la ficha oficial de la Denominación de Origen Calificada Rioja del Ministerio de Agricultura como referencia histórica de calidad.
Durante años, la conversación en torno al vino tinto español se ha dividido entre quienes prefieren Rioja y quienes se declaran de Ribera del Duero. Sin embargo, en la última década han surgido proyectos que demuestran que estas dos zonas pueden convivir, complementarse e incluso colaborar en torno a un mismo viñedo, a un mismo proyecto y a un mismo pueblo.
Ese punto de encuentro tiene hoy nombre propio: el primer vino que el grupo riojano Barón de Ley elabora en Ribera del Duero, un tinto de altura que ha situado en el mapa a una pequeña localidad burgalesa hasta ahora mucho menos conocida para el gran público.
Se llama Coto de Caleruega Roble 2024 y nace de un proyecto de 370 hectáreas de viñedo en el término de Caleruega (Burgos), en el extremo noreste de la Denominación de Origen Ribera del Duero. Es la tarjeta de presentación de Barón de Ley en esta zona y, al mismo tiempo, una carta de invitación a descubrir el pueblo que le da nombre.
Un vino que une Rioja y Ribera desde un viñedo de altura
Barón de Ley es uno de los grupos de referencia en la DOCa Rioja, con bodegas como El Coto y Barón de Ley posicionadas tanto en el mercado nacional como en la exportación. Tras consolidar su presencia en Rioja, el grupo ha decidido crecer incorporando a su cartera un proyecto propio en Ribera del Duero, una de las denominaciones más prestigiosas para vinos tintos de valor añadido.

Su aterrizaje en Ribera del Duero no se ha producido comprando una marca ya existente, sino levantando un proyecto integral de viñedo y bodega. La operación se interpreta en el sector como una alianza: Rioja aporta una marca con fuerte proyección internacional y Ribera suma un nuevo actor que refuerza la imagen de calidad de la denominación.
El Consejo Regulador de Ribera del Duero, que certifica los vinos y supervisa la evolución del viñedo en la zona, lleva años reclamando proyectos comprometidos con el territorio y el valor añadido. En un contexto de control de nuevas hectáreas de viñedo para evitar excedentes, cada inversión de esta dimensión se analiza como una apuesta a largo plazo para toda la comarca.
Cómo es Coto de Caleruega Roble 2024
Coto de Caleruega Roble 2024 es un tinto elaborado principalmente con uva Tempranillo, a la que se añade una pequeña proporción de Merlot. Las uvas proceden de viñedos situados entre los 960 y los 1.070 metros de altitud, en un clima continental extremo que favorece una maduración lenta y una acidez natural marcada.
Tras una vinificación con maceraciones suaves en depósitos de acero inoxidable, el vino pasa unos meses en barricas de roble. El resultado es un perfil aromático dominado por las frutas del bosque, acompañado de notas especiadas y toques de regaliz. En boca se muestra suave, goloso y persistente, con esa acidez vibrante que buscan los consumidores que prefieren tintos frescos y fáciles de beber, pero con estructura suficiente para acompañar una comida completa.
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Tipo de vino | Tinto Roble |
| Denominación de Origen | Ribera del Duero |
| Localidad | Caleruega, Burgos |
| Variedades | Tempranillo mayoritaria con aporte de Merlot |
| Viñedo | Parcelas en altitud entre 960 y 1.070 metros |
| Crianza | Aproximadamente tres meses en barricas de roble |
| Estilo | Vino fresco, frutal y elegante, pensado para consumo gastronómico y por copa |
Caleruega, el pueblo que entra en el mapa del enoturismo
Caleruega es un pequeño municipio de la provincia de Burgos, integrado en la comarca de la Ribera del Duero y perteneciente a Castilla y León. Su nombre está ligado desde hace siglos a Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, nacido en la localidad y figura central en su patrimonio religioso.

El pueblo forma parte de la red de Los Pueblos más Bonitos de España, un sello de calidad turística que reconoce aquellos municipios que han mantenido su casco histórico y su entorno en buen estado de conservación. Calles empedradas, arquitectura tradicional y un paisaje de viñedos y campos de cereal convierten esta localidad en una escala natural para quien recorre la Ribera del Duero en clave de enoturismo.
Qué ver más allá de la copa de vino
El visitante que llega atraído por el vino puede dedicar una jornada completa a conocer el pueblo. Entre los puntos de interés destacan el conjunto monumental vinculado a Santo Domingo y varios edificios civiles relacionados con la historia de las familias que marcaron la zona.
- La plaza presidida por la estatua de Santo Domingo de Guzmán, punto de partida ideal para callejear.
- El Monasterio y el Convento de Santo Domingo, corazón espiritual de Caleruega y centro de peregrinación.
- El Torreón de los Guzmanes, antigua torre defensiva que domina parte del casco histórico.
- Las iglesias de Santo Domingo y de San Sebastián, ejemplo del patrimonio religioso de la villa.
- El Mirador Peña de San Jorge, desde el que se aprecian los viñedos en altura y el relieve ondulado de la Ribera del Duero.
- Los campos de lavanda que rodean el término municipal y que, en temporada, añaden un atractivo paisajístico extra.
A ello se suma una pieza clave para entender el vínculo entre la localidad y el proyecto vitivinícola: en una de las fincas vinculadas al nuevo viñedo se conserva una bodega subterránea de época medieval, asociada al reinado de Alfonso VIII y considerada una de las más antiguas documentadas en la Ribera del Duero. Esa herencia se utiliza ahora como argumento para contar la historia del vino a los visitantes.
Un proyecto de 370 hectáreas orientado al futuro
El desembarco de Barón de Ley en Ribera del Duero se articula en torno a 370 hectáreas de viñedo propio en el término de Caleruega. La apuesta por la uva de casa permite controlar desde el origen factores como la selección de clones, el manejo del viñedo o la fecha de vendimia, algo determinante en una zona de tanta altitud.
La bodega definitiva se encuentra en construcción y cuenta con un horizonte temporal de apertura fijado en los próximos años. Mientras tanto, Coto de Caleruega se elabora de forma exclusiva en las instalaciones de una bodega que se dedica íntegramente al proyecto, lo que facilita aplicar protocolos de vinificación adaptados a estas uvas de altura.
Además del viñedo propio, el grupo ha tejido una red de colaboración con viticultores de la zona que aportan uvas con perfiles similares. Para estos agricultores, la llegada de un operador de peso supone estabilidad en las compras y una oportunidad para dar salida a producciones que encajan en un segmento de calidad media y alta.
Impacto en Rioja, en Ribera y en el consumidor
Para Rioja, la presencia de uno de sus grandes grupos en Ribera del Duero refuerza la imagen de dinamismo de la Denominación de Origen Calificada y demuestra que las bodegas de la zona miran más allá de sus fronteras tradicionales. Para Ribera, incorporar a un actor con experiencia exportadora significa ganar visibilidad en mercados internacionales donde su presencia todavía es menor.
En el plano local, el proyecto contribuye a fijar población en un entorno rural gracias a la creación de empleo directo en el viñedo y en la futura bodega, además del empleo indirecto ligado a servicios, hostelería y turismo. La combinación de peregrinación religiosa, turismo rural y enoturismo ofrece a Caleruega una vía de desarrollo adicional más allá de la estacionalidad típica.
- Revaloriza un pueblo pequeño al situarlo en el mapa del vino español.
- Demuestra que Rioja y Ribera del Duero pueden ser rivales en estilo, pero aliadas en proyectos concretos.
- Amplía la oferta de tintos de perfil fresco dentro de Ribera del Duero, en un rango de precio accesible para el consumidor medio.
- Genera un relato de territorio que une patrimonio histórico, paisaje y vino en una misma experiencia.
En conjunto, Coto de Caleruega Roble 2024 se convierte en algo más que un nuevo vino en el lineal. Es el símbolo de una forma distinta de entender las denominaciones de origen: no como compartimentos estancos que compiten entre sí, sino como territorios vecinos que pueden colaborar para ofrecer al consumidor vinos diferentes sin renunciar a su identidad. Y, de paso, es la excusa perfecta para descubrir un rincón de Burgos que une viñedos de altura, historia medieval y calma rural.









