La ciudad donde mejor se come de España, según Karlos Arguiñano: la “joya del Cantábrico” que fue tierra de ballenas

Alexander del Campo Olivera

Alexander del Campo Olivera

Publicado: 17/04/2026 • 13:11
Actualizado: 17/04/2026 • 13:11

No es ningún secreto que en el norte se come de lujo, pero que el cocinero más famoso de la televisión elija un rincón concreto para plantar sus fogones y su vida, dice mucho. Karlos Arguiñano no buscaba solo un lugar donde cocinar; buscaba el salitre, la fuerza del mar y la mejor materia prima del mundo.

Ese lugar existe, se llama Zarautz y es mucho más que un destino de vacaciones. Es una antigua villa marinera que hoy se alza como el epicentro del buen vivir en la costa vasca, a tan solo 30 kilómetros de San Sebastián.

Hablamos de la costa más larga de toda Guipúzcoa. Un escenario donde las olas no solo sirven para el espectáculo visual, sino que dictan el ritmo de una cocina que es, sencillamente, imbatible.

La cocina como hogar: El sello Arguiñano

En pleno centro del Golfo de Vizcaya se levanta un caserío del siglo XIX que es historia viva de nuestra televisión. Allí descansa Kaia Kaipea, el complejo que alberga el hotel, bar y restaurante bajo la firma del chef de Beasain.

Desde sus ventanales acristalados, puedes ver cómo rompe el mar mientras degustas platos que son pura temporada. El menú degustación es un viaje por el Cantábrico: desde el salmón más fresco hasta sus famosos profiteroles rellenos.

Hoy, el legado continúa con sus hijos, Zigor Arguiñano y María Torres, quienes mantienen esa propuesta moderna que jamás olvida la tradición vasca. Es el lujo de comer en casa del maestro, pero con el horizonte del océano como telón de fondo.

El dato clave: El restaurante se ubica frente a más de dos kilómetros de arena dorada, lo que convierte cualquier comida en una experiencia sensorial completa.

Más allá del plato: Un pasado de ballenas y reyes

Pero Zarautz no es solo comer. Esta villa fue el destino de veraneo preferido de la reina Isabel II, y su elegancia aristocrática todavía se respira en el paseo marítimo y en su Conjunto Monumental.

Si miras hacia el horizonte, estarás recorriendo con la vista la antigua «Ruta de Atalayas». Hace siglos, este era el punto estratégico para el avistamiento de ballenas, una tradición que forjó el carácter valiente y trabajador de sus habitantes.

Para los que buscan naturaleza virgen, el Parque Natural de Iñurritza es una parada obligatoria. Es un ecosistema delicado de dunas, marismas y humedales donde el agua dulce de la ría se abraza con el agua salada del mar.

El anillo verde y el oro líquido de la costa

Zarautz está abrazada por un cinturón verde que quita el aliento. Un bosque atlántico lleno de castaños, robles y fresnos que ofrece rutas de senderismo de hasta 12 kilómetros para «bajar» la comida.

Es en estas laderas donde nace otro de los tesoros de la zona: el Txacolí. Los viñedos crecen mirando al mar, recibiendo la humedad del Cantábrico que le da ese punto de acidez único en el mundo.

Puedes recorrer la ruta que une Zarautz con los vecinos pueblos de Getaria y Zumaia, disfrutando de catas en bodegas que parecen colgadas de los acantilados.

Surf y adrenalina en la «Reina de las Playas»

Si por algo es famosa internacionalmente esta localidad, es por sus olas. Zarautz es la meca del surf en España. No importa la época del año; siempre verás siluetas sobre tablas desafiando la espuma.

Si nunca lo has intentado, este es el sitio. La villa cuenta con hasta ocho escuelas de surf donde profesionales te enseñarán a domar el Cantábrico, sea cual sea tu edad.

Y si prefieres mantener los pies secos, siempre puedes visitar la Torre Luzea o el animado Mercado de la villa, donde los productores locales llevan cada mañana lo mejor de la huerta guipuzcoana.

Tip secreto: Sube al Parque de Vista Alegre al atardecer. La panorámica del anillo «verde-azul» con el sol cayendo sobre el mar es la mejor validación de que has elegido bien tu destino.

Zarautz no se visita, se vive. Es esa mezcla de tradición marinera, deporte de élite y una mesa que es envidia del mundo entero.

¿Vas a dejar que te lo cuenten o vas a sentarte tú también a la mesa de los Arguiñano?

La joya de Guipúzcoa te está esperando con el vino frío y la brasa encendida.