Llegas tarde a casa, el frigorífico está tiritando y el cansancio te empuja directamente a pedir comida a domicilio. ¡Error! (Nosotros también hemos caído en esa trampa más veces de las que nos gustaría admitir). La solución no está en el delivery, sino en ese armario de la cocina que tienes olvidado.
El nutricionista Pablo Ojeda ha decidido romper una lanza a favor de las grandes olvidadas: las latas. Existe la falsa creencia de que «comer de bote» es sinónimo de mala alimentación, pero el experto es tajante. Si sabes elegir, tienes ante ti recursos de élite para cuidar tu salud sin gastar tiempo ni dinero.
No es falta de organización, es falta de herramientas. Según Ojeda, el secreto de una dieta imbatible reside en tener buenos básicos a mano. Eso sí, no todas las latas son iguales y hay detalles en la etiqueta que pueden arruinar tus objetivos de salud en un segundo.
Sardinas: el escudo antiinflamatorio que cuesta céntimos
Si hay un producto que emociona a Pablo Ojeda, ese es la sardina en conserva. En su reciente análisis, las ha calificado como «uno de los alimentos más antiinflamatorios que existen». Y la ciencia le da la razón de forma abrumadora.
Estos pequeños pescados son auténticas bombas de Omega-3, proteínas de alta calidad y una fuente de calcio y vitamina D que tus huesos agradecerán. De hecho, estudios realizados en España sugieren que consumir un par de latas a la semana puede reducir drásticamente el riesgo de sufrir diabetes tipo 2. Es medicina preventiva en formato abrefácil.
Pero cuidado, porque el diablo está en los detalles. El nutricionista advierte: huye de las que vienen en salsas extrañas (tomate, americana o escabeches industriales). El secreto para que sean saludables es que el contenido de sal sea bajo y que el aceite sea de oliva de calidad.
CONSEJO DE EXPERTO: Ojo con la etiqueta ‘al natural’. A veces, para compensar la falta de aceite, las marcas añaden un exceso de sodio que dispara la retención de líquidos. Revisa siempre la letra pequeña.
El trío de ases: Atún, Caballa y Salmón
Son los clásicos de la despensa, pero Ojeda los eleva a la categoría de imprescindibles. El atún, la caballa y el salmón en conserva son una fuente rápida de Vitamina B12 y antioxidantes. Son los aliados perfectos para proteger tu corazón y fortalecer el sistema inmunitario en esos días en los que no llegas a todo.
¿Te preocupa el mercurio? Es una duda muy común. Sin embargo, la evidencia científica es clara: en un adulto sano y dentro de una dieta variada, los niveles presentes en estas conservas son seguros y legales. Los beneficios para tu perfil lipídico (el colesterol bueno) superan con creces los riesgos potenciales.
Además, Ojeda destaca otros tesoros del mar como los berberechos, mejillones y almejas. Estos moluscos son «alimentos densos en nutrientes», cargados de hierro y yodo, ideales para combatir la anemia y mejorar la formación de glóbulos rojos sin aportar apenas grasas.
Legumbres de bote: los «infravalorados» que te salvan la vida
No todo es pescado. En el carrusel de recomendaciones de Pablo Ojeda brillan con luz propia los garbanzos de bote, los espárragos y los champiñones. Productos que a menudo despreciamos pero que son «nutricionalmente muy interesantes».
Un bote de garbanzos bien lavado bajo el grifo te aporta la fibra y las vitaminas del grupo B necesarias para un tránsito intestinal perfecto. Ayudan a controlar el peso y mantienen a raya los niveles de glucosa. Es, literalmente, abrir, enjuagar y disfrutar de una cena de diez.
Eso sí, el nutricionista cierra con una advertencia necesaria: «Las latas pueden ser una gran herramienta, pero no deben ser la base de la alimentación». Son el recurso de emergencia perfecto, el «plan B» inteligente que evita que acabes comiendo ultraprocesados de mala calidad.
¿Cómo elegir la lata perfecta hoy mismo?
La próxima vez que vayas al supermercado, mira más allá del precio. Prioriza las conservas que solo contengan el producto, agua o aceite de oliva y la mínima cantidad de sal posible. Tu bolsillo notará el ahorro y tu cuerpo notará la energía.
¿Sabías que tener estos básicos en la despensa reduce el estrés mental de «qué voy a cenar»? Es una decisión inteligente que te permite mantener hábitos saludables incluso en tus peores días. Úsalas para lo que son: salvavidas nutricionales.
Al final, comer bien es mucho más sencillo de lo que la industria nos quiere hacer creer. Solo necesitas un abrelatas y los consejos adecuados. ¿Cuál de estas conservas vas a rescatar hoy de tu despensa?









