Víctor Sanchego, cortador experto: “Si colocas mal la paleta, perderás sabor y rendimiento”

Publicado: 11/03/2026 • 17:24
Actualizado: 11/03/2026 • 17:24
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Abrir una paleta de jamón no empieza con el cuchillo, sino con una decisión previa que condiciona todo el proceso. La orientación inicial determina qué parte se consume primero, cómo envejece la carne expuesta y el grado real de aprovechamiento de la pieza.

La duda es recurrente y genera confusión incluso entre consumidores habituales: ¿pezuña hacia arriba o hacia abajo? La respuesta correcta no es única, pero sí técnica, y depende de factores que rara vez se explican con claridad.

La paleta de jamón es uno de los productos más consumidos en hogares españoles, pero también uno de los que más errores acumula en su manipulación. A diferencia del jamón trasero, su menor tamaño y mayor proporción de hueso obligan a planificar el corte desde el primer momento.

Las recomendaciones sobre conservación, consumo y manipulación de productos cárnicos curados pueden consultarse en organismos oficiales como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que recuerda la importancia de limitar la exposición al aire y mantener condiciones higiénicas durante el corte.

La orientación inicial no es un detalle menor

Colocar la paleta correctamente en el jamonero es una decisión estratégica. De ella depende qué zona se oxida antes, cómo se comporta la grasa y qué dificultad presenta el loncheado con el paso de los días.

Según explica Víctor Sanchego, uno de los errores más comunes es imitar el corte del jamón sin tener en cuenta que la paleta envejece de forma distinta. El especialista señala que la orientación debe elegirse antes de fijar la pieza, ya que una vez empezada no hay margen de corrección.

Pezuña hacia arriba: cuándo es recomendable

Colocar la paleta con la pezuña hacia arriba implica empezar por la maza, la zona más carnosa, jugosa y agradecida al corte. Esta opción es adecuada cuando el consumo será rápido.

Ventajas de comenzar por la maza

La maza tiene mayor infiltración de grasa, lo que protege la carne frente al secado. Por eso ofrece un rendimiento óptimo en los primeros cortes.

  • Lonchas más uniformes desde el inicio.
  • Textura más tierna y jugosa.
  • Menor resistencia al cuchillo.

Víctor Sanchego puntualiza que esta orientación solo es aconsejable cuando la paleta se va a consumir en pocos días, como ocurre en bares o celebraciones. En consumo doméstico prolongado, advierte, la maza puede perder calidad antes de tiempo.

Pezuña hacia abajo: la opción más segura en casa

Colocar la pezuña hacia abajo permite empezar por la babilla, una zona más curada, seca y expuesta de forma natural. Es la opción más recomendada cuando la paleta se consume de forma progresiva.

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Por qué la babilla debe consumirse primero

La babilla es la parte que antes se reseca y oxida. Al cortarla en primer lugar, se evita que pierda calidad mientras se reserva la maza para el final.

  • Mejor conservación global de la pieza.
  • Consumo más equilibrado por zonas.
  • Reducción del desperdicio.

Sanchego subraya que esta orientación es la más lógica en hogares, donde una paleta puede durar varias semanas. Empezar por la babilla protege la parte más valiosa cuando más lo necesita.

Errores habituales al abrir una paleta

Más allá de la orientación, existen fallos frecuentes que afectan directamente al resultado final.

Retirar demasiada grasa al inicio

Eliminar en exceso la corteza y la grasa protectora deja la carne expuesta al aire. Lo correcto es limpiar solo la superficie que se va a cortar en el momento.

Fijación incorrecta en el jamonero

Una paleta mal sujeta es inestable y peligrosa. Debe quedar firme para garantizar seguridad y precisión en el corte.

Diferencias clave entre jamón y paleta

Aunque se corten de forma similar, jamón y paleta no se comportan igual. La paleta concentra más hueso y nervio, lo que exige cambios frecuentes de plano y mayor atención al avance del cuchillo.

Por este motivo, la orientación inicial tiene más impacto en la paleta que en el jamón. Un mal planteamiento se traduce en cortes irregulares y menor aprovechamiento.

Una decisión que condiciona toda la experiencia

Elegir entre pezuña arriba o abajo no es una cuestión de tradición ni de gustos personales. Es una decisión técnica que afecta al sabor, la textura y la vida útil de la paleta.

Entender cómo y por qué hacerlo permite disfrutar del producto en su mejor momento y evitar errores que, una vez cometido el primer corte, ya no tienen solución.