Hay nombres que son instituciones en el mundo del vino, y luego está Bordón. Si buscas un valor seguro para cualquier cena (o para ese autorregalo que tanto te mereces), deja de mirar la estantería: la respuesta está en este Crianza que no para de acumular medallas internacionales.
No es fácil destacar en una región con tanta competencia, pero este tinto ha logrado algo al alcance de muy pocos: poner de acuerdo a los críticos más feroces. (Sí, nosotros también nos sorprendimos al ver tanta unanimidad). La noticia es su consistencia ganadora en los certámenes más prestigiosos del planeta.

Hablamos de un vino que luce con orgullo 92 puntos Decanter, una Medalla de Oro en el Concurso Mundial de Bruselas y otro Oro en Mundus Vini. Cuando expertos de tal calibre coinciden, es que dentro de la botella hay mucho más que fermentado de uva; hay maestría pura.
Estamos ante un Tempranillo que equilibra la tradición del roble americano con la sofisticación del francés, ofreciendo una experiencia que grita «Rioja» en cada gota, pero con una frescura que lo hace peligrosamente fácil de beber.
La «Santísima Trinidad» de Rioja en una sola botella
¿Cuál es el secreto de Bordón Crianza para ser tan completo? Su origen. A diferencia de otros tintos, este se elabora con una selección de viñedos de las tres subzonas de la Denominación: Rioja Alta, Alavesa y Media.
Esta mezcla permite combinar suelos arcillo-calcáreos con laderas orientadas al norte y al sur, logrando una complejidad que sería imposible obtener de una sola parcela. Es la esencia total de la región embotellada tras un suave estrujado y una fermentación meticulosa.
Pero el verdadero carácter se forja en la oscuridad de la bodega. El vino se cría durante 12 meses en barricas de roble francés y americano (procedente de Ohio), con un tostado medio que respeta la fruta pero le otorga esa elegancia balsámica tan buscada.
Cada cuatro meses se realiza un trasiego manual, un proceso tradicional que facilita la clarificación natural y garantiza que el vino llegue a tu copa brillante, atractivo y con ese color rojo cereza con ribetes rubí que hipnotiza.
Con 13.5% de grado alcohólico, Bordón Crianza es el equilibrio perfecto entre potencia y suavidad, diseñado para quienes aprecian un paso de boca elegante y persistente.
Notas de cata: Frutos rojos, bálsamo y especias
Al descorcharlo, la nariz nos regala una sutileza difícil de encontrar en otros crianzas. Aparecen los frutos rojos maduros, seguidos de notas balsámicas y toques especiados que te invitan a cerrar los ojos y disfrutar.

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En boca es donde ocurre la magia: es un tinto muy sabroso, con una acidez bien integrada que le aporta una viveza espectacular. Es equilibrado y termina con un final suave pero intenso, de esos que te dejan con ganas de otra copa.
Para disfrutarlo como un profesional, se recomienda una temperatura de servicio de entre 14 y 16 grados. No lo sirvas demasiado caliente o te perderás los detalles más finos de su crianza en madera de Ohio.
Es el aliado definitivo para una mesa variada: desde las clásicas legumbres hasta carnes blancas, pastas o un buen queso de oveja curado. Si vas a hacer una barbacoa, sus notas tostadas harán que la carne a la brasa sepa a gloria bendita.
¿Por qué es la compra maestra del año?
La razón es sencilla: la relación calidad-puntos. Comprar un vino de 92 puntos Decanter con el aval de Andreas Larsson (91 puntos) es llevarse a casa un valor refugio. Es el vino que nunca te deja mal, ya sea en una comida familiar o en una reunión de negocios.
Su éxito en el Concurso Mundial de Bruselas no es casualidad; responde a una elaboración que mima el Tempranillo hasta sus últimas consecuencias. Es un vino que gusta tanto al neófito como al sumiller más experimentado.
Además, al contener sulfitos de forma controlada y haber pasado por un proceso de clarificación natural, se presenta como un producto estable y redondo, listo para descorchar hoy o guardar un par de años si tienes la paciencia necesaria.
Advertencia de stock: Al ser un «multiganador» de medallas de oro, el Bordón Crianza suele ser el primero en desaparecer de las estanterías cuando se acercan las épocas de celebraciones.
La validación final de un Rioja eterno
Elegir Bordón Crianza es apostar por la historia viva de una denominación de origen que es marca España en todo el mundo. Es llevarse el trabajo de tres subzonas distintas unido por la madera de los mejores bosques del mundo.
No busques experimentos extraños si lo que quieres es placer garantizado. Aprovecha el momento, hazte con unas botellas y descubre por qué los críticos se han rendido ante este Tempranillo tan equilibrado.
Al final, un buen Rioja es aquel que te hace sonreír en el primer sorbo y te hace sentir inteligente por haberlo elegido. ¿Estás listo para servirte una copa de puro oro líquido?







