Todos tenemos esa botella de vino tinto que sobró de la cesta de Navidad o de la última cena familiar. Error común: dejar que se vinagre en la despensa. Existe una forma mucho más inteligente y deliciosa de aprovecharla que está revolucionando las comunidades de cocina saludable.
Olvida las sartenes llenas de aceite hirviendo y el olor a fritanga en toda la casa. La tendencia actual es la «repostería de aire», una técnica que permite conseguir esa textura quebradiza y tradicional de las rosquillas de vino pero con un 80% menos de calorías. (Sí, nosotros también nos hemos sumado a la fiebre de la Airfryer).
El secreto está en el Rioja
El protagonista inesperado de esta receta es un buen vino tinto Rioja. No es solo por el sabor; los taninos del vino tinto interactúan con la harina de una forma única, creando una masa aromática que, al cocinarse con aire caliente, se expande y genera una burbuja de sabor irresistible.
El truco maestro para que no queden duras: no amases en exceso. Solo busca que los ingredientes se integren para mantener la red de gluten relajada y conseguir un bocado que se deshaga.
Según el experto Jose (@cook_1109445), adaptar los clásicos a la freidora de aire no solo es una cuestión de salud, sino de pura eficiencia. En apenas unos minutos, tienes un dulce tradicional listo para el café, sin ensuciar la cocina y aprovechando esos 90 gramos de vino que de otro modo acabarían en el fregadero.
La fórmula del éxito
Para que tus rosquillas parezcan de pastelería artesanal, la arquitectura de la masa es fundamental. Necesitas 280 gramos de harina de trigo y apenas 60 gramos de aceite de oliva, lo que las convierte en una opción mucho más equilibrada que las versiones industriales.
El proceso es matemático: mezcla los líquidos primero (vino y aceite) con el azúcar, y luego incorpora la harina con los 5 gramos de levadura química. Este orden garantiza que la levadura se distribuya uniformemente, evitando que las rosquillas se deformen durante el horneado rápido en la Airfryer.
¿El beneficio estrella? El control total sobre el azúcar. Una vez que salen calientes de la freidora, el rebozado en azúcar y canela es opcional, permitiéndote ajustar el nivel de dulce a tu dieta o capricho personal.
¿Sabías que también puedes usar vino dulce?
Aunque el Rioja aporta una profundidad de color y sabor elegante, esta misma técnica funciona de maravilla con un Pedro Ximénez o un vino Moscatel. Si buscas un toque más «navideño» fuera de temporada, añadir un poco de ralladura de naranja a la masa elevará el plato a otro nivel.
Es el snack perfecto para para cualquier tarde de domingo donde el cuerpo pide algo dulce pero la conciencia pide ligereza.

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La próxima vez que abras una botella, guarda una taza para esta receta. Las freidoras de aire han cambiado las reglas del juego y estas rosquillas son la prueba de que lo tradicional no tiene por qué ser pesado.
¿Tienes 15 minutos y un poco de vino tinto a mano? Es todo lo que necesitas para convertirte en el héroe de la merienda de hoy.





