Vendimia en Calatayud: seis millones de kilos de uva con buena calidad

Publicado: 30/10/2024 • 10:21
Actualizado: 26/02/2026 • 13:33
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La vendimia de este año ha sido un proceso marcado por la adaptación y la selección cuidadosa de las uvas en la Denominación de Origen Protegida (DOP) Calatayud. A pesar de las adversidades climáticas que han afectado la producción, los viticultores han logrado cerrar la campaña con un balance positivo. La recolección ha concluido con alrededor de seis millones de kilos de uva, una cifra menor a la anticipada inicialmente. Este descenso se atribuye principalmente a las fuertes lluvias y granizadas que se registraron en septiembre, las cuales afectaron la maduración y disponibilidad de las variedades.

Condiciones de la cosecha y tipos de uvas

De acuerdo con datos proporcionados por la DOP Calatayud, el proceso de vendimia se ha adelantado entre siete y diez días en comparación con el año anterior. Javier Lázaro, secretario de la DOP, ha explicado que el clima de verano, no excesivamente caluroso, junto con un nivel adecuado de recursos hídricos, permitió que las uvas se desarrollaran adecuadamente. La vendimia comenzó a finales de agosto con las variedades blancas tempranas, como la chardonnay y la macabeo, y continuó en septiembre con la cosecha de las tintas, destacando la tempranillo y la syrah.

Se estima que más del 70% de la producción perteneció a la variedad garnacha tinta, que es la más representativa de esta región. Si bien las inclemencias del tiempo provocaron un ajuste en la producción, la selección de racimos de calidad ha permitido mantener un nivel adecuado para abastecer el mercado. En palabras de Lázaro, se ha realizado una cuidadosa clasificación de las uvas, evaluando factores como la colorimetría y los niveles de taninos, lo que asegura que la calidad de los vinos no se verá comprometida a pesar de la menor producción.

Mirando hacia el futuro

A pesar de las dificultades, la DOP Calatayud se muestra optimista sobre el resultado final. La calidad de los vinos producidos siempre ha sido un pilar importante para esta denominación, y los viticultores han trabajado incansablemente para garantizar que cada botella cumpla con los estándares exigidos por los consumidores. Las lluvias de septiembre han sido un recordatorio del impacto que puede tener el clima en la viticultura, y a la vez, han subrayado la importancia de una gestión cuidadosa y técnicas de producción que favorezcan la calidad sobre la cantidad.

En definitiva, la vendimia 2023 será recordada no solo por los desafíos que enfrentó, sino por la capacidad de adaptación de los viticultores de Calatayud, que han reafirmado su compromiso con la calidad y la tradición vitivinícola. Sin duda, este esfuerzo se verá reflejado en los vinos que llegarán al mercado en los próximos meses.

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