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Athénaïs de Béru transforma propiedad familiar en viñedo orgánico destacado

Athénaïs de Béru, la notable viticultora francesa, está causando revuelo en el mundo del vino con su audaz y apasionada incursión en la viticultura orgánica y biodinámica. A pesar de sus raíces iniciales en el mundo financiero, Athénaïs ha renunciado a su carrera anterior para dedicarse a impulsar la herencia vitivinícola familiar del Château de Béru, enfocándose en producir vinos sin artificios, tan auténticos y únicos como su determinación sin límites.

Château de Béru: Una joya familiar de más de 400 años

Situado en el corazón de la región chablisienne, el viñedo de Béru tiene su origen en el siglo XIII. El prestigioso terreno de la familia Béru se extiende sobre parcelas codiciadas de la denominación Chablis y Chablis Premier Cru. En particular, el exclusivo Clos Béru. Este viñedo, construido alrededor de un muro histórico y extendiéndose a lo largo de cinco hectáreas, es famoso por su terroir excepcional: suelos arcillo-calcáreos, huellas de ostras fosilizadas y un microclima particular que da lugar a exquisitas variedades de Chardonnay.

El Château de Béru ha sido propiedad de la familia Béru durante más de cuatrocientos años, a pesar de haber experimentado numerosos desafíos, como la devastadora crisis del filoxera en el siglo XX. En 1980, con la viña se encontraba en desuso, un lejano predecesor, el Conde Éric de Béru, tomó la decisión de replantar completamente las viñas y revivir la gloria pasada del dominio. Su legado vitivinícola fue trascendental en la formación del espíritu audaz y deteriminado de Athénaïs.

Un giro inesperado: De las finanzas a la viticultura

En 2005, Athénaïs de Béru tomó la valiente decisión de abandonar su exitosa carrera en finanzas y se sumergió en las profundidades de la viticultura, atraída por la rica historia familiar y las tierras ancestrales. A pesar de la falta de experiencia y la curva de aprendizaje empinada, Athénaïs no se desanimó. A través de la experimentación, la adaptación y la capacitación intensiva con otros viticultores, ha conseguido dominar el arte y la ciencia de la viticultura y, lo que es más importante, ha desarrollado un amor profundo e inextinguible por su oficio.

Además de revitalizar las tierras de su familia, Athénaïs tiene una propuesta audaz: llevar a cabo la viticultura orgánica y biodinámica en el viñedo de Béru, respetando y preservando el terroir d’exception, evitando el uso de productos químicos artificiales y resaltando la belleza y diversidad natural de la viña y su entorno.

Además, su ambición no se detiene ahí. Athénaïs ha emprendido un emocionante proyecto de marca de comercio, que lleva su nombre. Su objetivo es expandir la variedad de vinos, seleccionando meticulosamente a viticultores que comparten principios similares a los suyos y que tienen un profundo respeto por la tierra y el terroir bourguignon.

En resumen, la historia de Athénaïs de Béru, y su tenacidad y audacia para producir vinos de calidad, respetuosos con el medio ambiente y arraigados en su patrimonio, es un testimonio de cómo el amor por una causa puede superar todas las barreras y dar origen a productos de indiscutible calidad y excelencia.

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