Si estás cansado de esos tintos de la Ribera del Duero que parecen «masticarse» y que te dejan el paladar seco tras la primera copa, detente. (Sabemos de lo que hablamos, nosotros también buscábamos algo diferente).
Ha llegado a nuestras manos Taruguín 2020, y lo primero que debemos decirte es que rompe todos los esquemas. Sus autores, Nacho León y Julio Romera, han logrado lo imposible: un vino de Soria que prioriza la frescura y la facilidad de trago sin perder ni un ápice de la elegancia de las viñas viejas.
Estamos ante un proyecto que nace en la parte más oriental y salvaje de la Ribera. Un lugar donde las cepas sobreviven a 900 metros de altura para ofrecer una producción limitada de 6.160 botellas que ya están volando de las bodegas especializadas.

¿Qué tiene este vino para que el mismísimo Tim Atkin lo califique como un estilo «excitante»? El secreto está en una mezcla maestra de tradición, altura y una intervención mínima en bodega.
Viñas centenarias de supervivencia a 900 metros
Taruguín no nace en cualquier sitio. Proviene de apenas 1,3 hectáreas repartidas en cinco parcelas estratégicas en municipios como San Esteban de Gormaz o Alcubilla del Marqués.
Hablamos de «viejos majuelos», pequeñas plantaciones de viñas de entre 80 y 100 años. Estas ancianas del campo hunden sus raíces en suelos arenosos sobre roca caliza, produciendo menos de 2.000 kilos por hectárea. Es pura esencia concentrada.
La exposición sur de estas pendientes permite que la uva madure a la perfección a pesar del frío soriano, logrando ese equilibrio de 14 grados que lo hace estructurado pero peligrosamente fácil de beber.
El aporte del 5% de Albillo Mayor, una uva blanca mezclada con la Tinta Fina, es el «truco» de los autores para darle esa luminosidad y frescura que te enamorará.
Menos concentración, más celebración
La filosofía de Nacho y Julio es clara: han buscado menos concentración de la que estamos acostumbrados en la zona. Querían un vino para compartir, para celebrar y, sobre todo, para disfrutar sin que la copa se haga pesada.
La vinificación es un ejercicio de honestidad. Se utilizan depósitos de acero inoxidable, sin levaduras seleccionadas y sin azufre añadido. Es agricultura sostenible llevada al límite de la pureza.

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La crianza de 13 meses en barricas de roble francés usadas es la clave del éxito. Al no usar madera nueva de forma agresiva, el roble solo sirve para redondear el vino, dejando que la fruta sea la verdadera protagonista.
La cata: ¿A qué sabe un vino de 93 puntos?
Visualmente te atrapará con su color rojo picota intenso. Pero es en la nariz donde empieza el espectáculo: una mezcla elegante de frutos negros, pimienta y ese toque dulce de las pasas.
En boca, prepárate para algo envolvente. Críticos como Atkin destacan sus notas de arándanos y granada, con taninos finos y un final largo y sabroso que te invita a dar el siguiente sorbo inmediatamente.
Es un vino con una «facilidad de trago» asombrosa, pero que mantiene la complejidad de un gran Ribera de Soria. Es sabroso, es persistente y, sobre todo, es emocionante.
Para disfrutarlo al 100%, sírvelo a 16 ºC. Es la temperatura mágica para que toda su paleta aromática salte de la copa.
El maridaje: Del torrezno al chocolate
Si eres de los que disfruta de la gastronomía potente, Taruguín es tu compañero de vida. Es el aliado perfecto para unas chuletillas de lechazo o los clásicos asados castellanos.
Pero si quieres vivir la experiencia soriana auténtica, pruébalo con unos torreznos fritos o un buen queso de oveja curado. La acidez del vino cortará la grasa de forma magistral.
Y un consejo final: no lo guardes solo para la carne. Su estructura le permite acompañar postres con toques amargos de café o chocolate negro, creando un cierre de cena épico.
¿Por qué deberías comprarlo hoy?
Taruguín 2020 es lo que los expertos llaman un «vino de descubrimiento». Al ser una bodega nueva en los informes internacionales de prestigio, su precio aún permite disfrutar de una calidad de alta gama sin pagar cifras astronómicas.
Con solo 6.160 botellas en el mercado y una crítica internacional que ya ha puesto sus ojos en él, es muy probable que la añada 2020 desaparezca de las tiendas antes de lo previsto.
Es el vino ideal para regalar a ese amigo que dice que «todos los Riberas saben igual». Le vas a dejar sin palabras.
Al final, la vida es demasiado corta para beber vinos aburridos. ¿Te atreves a probar la cara más fresca y salvaje de Soria?







