El seleccionador nacional de fútbol lo tiene claro. Cuando los focos de la prensa se apagan y la presión de los estadios se vuelve insoportable, existe un rincón en el norte de España donde encuentra la paz absoluta. Un lugar que no solo es su hogar espiritual, sino un auténtico tesoro estatal que esconde secretos que la mayoría de los turistas pasan por alto.

Hablamos de Haro, una pequeña villa riojana de apenas 11.000 habitantes que se ha convertido en el refugio definitivo de Luis de la Fuente.
El entrenador de la selección española confiesa con orgullo su origen rural y cómo este enclave asentado entre los ríos Ebro y Tirón le sirve para recargar las pilas junto a su familia y amigos de toda la vida. (Y no nos extraña en absoluto, porque el lugar rebosa magia en cada esquina).
Un casco histórico que rompe moldes
Pasear por el centro de esta localidad es realizar un viaje directo en el tiempo. Su casco antiguo ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) debido a un patrimonio arquitectónico que quita el aliento. Desde los muros de la iglesia de Santo Tomás, una obra cumbre del maestro Felipe Vigarny, hasta los palacios señoriales que vigilan la emblemática Plaza de la Paz.
La riqueza monumental es de tal calibre que en sus calles se conserva una galería mudéjar del siglo XV única en toda la región de La Rioja. Además, los amantes de la historia militar pueden contemplar la Torre de los Presos, el último vestigio en pie de las imponentes murallas defensivas del siglo XII que rodeaban la población, reconvertida hoy en museo de arte contemporáneo.
La villa ostenta un hito tecnológico histórico: fue la primera ciudad de España, junto con Jerez de la Frontera, en contar con alumbrado eléctrico público en todas las calles de su casco urbano a finales del siglo XIX.
La capital mundial del vino y de la fiesta líquida
Pero si hay algo que define la identidad de este municipio y que atrae a viajeros de todo el planeta, es su vinculación inquebrantable con la cultura vitivinícola. El conocido como Barrio de la Estación es considerado la auténtica milla de oro del sector, al albergar la mayor concentración de bodegas centenarias de todo el mundo en torno a un único eje ferroviario.
Esta pasión por el oro líquido de la tierra se traslada también a sus tradiciones más gamberras y populares. Cada mañana del 29 de junio, coincidiendo con las festividades de San Pedro, los Riscos de Bilibio se convierten en el escenario de la famosa Batalla del Vino, una celebración declarada de Interés Turístico Nacional donde el objetivo es literalmente empapar a los vecinos con miles de litros de vino tinto.
Para los que buscan una experiencia más espiritual, estos mismos riscos ofrecen una panorámica impresionante sobre el río Ebro, siendo un punto de peregrinación clave marcado por la historia del anacoreta Felices de Bilibio. (Un mirador natural perfecto para Instagram, te lo aseguramos).
El destino ideal para tu próxima escapada de fin de semana
La combinación de gastronomía de primer nivel, paisajes de viñedos infinitos y un ambiente vecinal acogedor hacen de esta localidad el destino perfecto para romper con la rutina de la gran ciudad.

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No hace falta cruzar el mapa para encontrar un turismo de calidad que mezcla la sofisticación de las grandes catas con la sencillez de la vida de pueblo.
Si estás planeando tus próximas vacaciones de verano o un viaje exprés de pocos días, apunta este destino en tu agenda antes de que se masifique todavía más gracias al efecto llamada del seleccionador nacional.
¿Te vas a perder la oportunidad de brindar en la capital del vino?







