En el corazón de Rioja Alavesa, entre viñedos históricos y arquitectura contemporánea, hay un proyecto enoturístico que está llamando la atención de jurados internacionales y amantes del vino. Un espacio pensado para disfrutar del paisaje, del vino y de una nueva forma de entender la sostenibilidad en bodega, en plena Denominación de Origen Calificada Rioja, cuya normativa puede consultarse en el Consejo Regulador de la DOCa Rioja.
El reconocimiento que ha recibido este enclave no es un premio local más: lo otorga una red internacional que reúne a algunas de las grandes capitales del vino del planeta y que cada año evalúa proyectos de enoturismo de referencia mundial. La candidatura de Rioja Alavesa se ha impuesto a destinos tan consolidados como Burdeos o Napa Valley gracias a una combinación muy precisa de vino, arquitectura icónica y compromiso ambiental.
El galardón internacional que mira a Rioja Alavesa
El proyecto que ha situado a Rioja Alavesa en el centro del mapa mundial del enoturismo se encuentra en Oyón, muy cerca de otras localidades emblemáticas como Laguardia. Allí se levanta Legado Bodegas Faustino, el espacio enoturístico de Bodegas Faustino que acaba de recibir el Best Of Wine Tourism Internacional 2026 en la Red Global de Grandes Capitales del Vino (Great Wine Capitals), reconocimiento que lo señala como la mejor experiencia enoturística del mundo en la categoría de Arquitectura, Parques y Jardines.
El premio, decidido por un jurado internacional, valora no solo la calidad de la visita y de los vinos, sino también la capacidad del proyecto para integrar paisaje, diseño contemporáneo, innovación y sostenibilidad real. En esta edición, la propuesta alavesa ha competido con destinos de países como Francia, Estados Unidos, Sudáfrica o Australia, situando a Rioja Alavesa en el mismo nivel que los territorios vitivinícolas más consolidados del planeta.
Un “Planeta 1.0” entre viñedos
El corazón de la experiencia es el edificio de visitantes Planeta 1.0, una construcción firmada por el estudio Foster & Partners, liderado por el arquitecto británico Norman Foster. Su diseño se inspira en la idea de “proyectos de un solo planeta”: edificios cuya huella ecológica pueda ser absorbida por el entorno natural que los rodea. La cubierta vegetal actúa como sumidero de carbono, mientras que la estructura se integra visualmente con el mar de viñedos que caracteriza a Rioja Alavesa.
La bodega define este espacio como un proyecto “energy plus”: el edificio genera más energía de la que consume gracias a una amplia superficie de paneles fotovoltaicos. El excedente se destina a abastecer el resto de instalaciones del complejo, lo que permite que el conjunto funcione con un balance energético positivo y afiance su discurso de enoturismo sostenible.
Luz natural, madera y paisaje como protagonistas
La arquitectura de Legado Bodegas Faustino se ha concebido para que el visitante mantenga siempre una conexión visual con el viñedo. Amplias fachadas acristaladas, un gran espacio abovedado sin columnas interiores y una estructura de madera procedente de bosques gestionados de forma responsable envuelven las zonas de cata y de recepción de visitantes. La luz natural entra de forma controlada para reducir el consumo energético y reforzar la sensación de estar literalmente dentro del paisaje.
Esta puesta en escena convierte cada recorrido en un ejercicio inmersivo: paseos entre hileras de viñas, vistas panorámicas desde el edificio y una sucesión de espacios que vinculan la historia de la familia Martínez Zabala —propietaria de Bodegas Faustino— con la evolución de Rioja Alavesa como territorio vitivinícola de referencia internacional.
Qué hace única a la mejor experiencia enoturística del mundo
Más allá del impacto visual de la arquitectura, el jurado ha valorado la forma en que la bodega ha construido un relato completo alrededor del vino. Legado Bodegas Faustino plantea la visita como un viaje por las grandes palabras que definen el proyecto: familia, viñedo, innovación y sostenibilidad. Cada espacio, desde el museo hasta las salas de cata, está diseñado para mostrar cómo estos conceptos se traducen en decisiones concretas en el campo y en la bodega.
El recorrido habitual incluye la historia de la marca, con más de 160 años de tradición, una aproximación a las particularidades de Rioja Alavesa —sus suelos, su clima, su altitud— y una explicación detallada de cómo se gestiona hoy la viña con criterios de respeto ambiental. La idea no es solo degustar vinos, sino comprender la cultura que hay detrás de cada botella.
Catas verticales, galerías de añadas y experiencias a medida
La oferta enoturística se ha diseñado para distintos perfiles de viajero. Hay visitas esenciales que combinan recorrido por las zonas más emblemáticas de la bodega con una cata de varios vinos maridada con aperitivos tradicionales. Para los aficionados avanzados, el complejo ofrece catas verticales —una misma referencia en añadas diferentes— y acceso a espacios reservados como la Martínez Zabala Gallery, donde se conservan ediciones limitadas y vinos singulares de la casa.
Otra de las actividades destacadas son los llamados “duelos de narices”, talleres sensoriales en los que el visitante entrena el olfato para identificar aromas, así como conciertos y eventos culturales que aprovechan la acústica del edificio abovedado. Todo ello se completa con un wine bar abierto diariamente, donde se pueden probar vinos por copas y platos diseñados en colaboración con el equipo de Mahercooks, que trabaja una propuesta de pequeños bocados pensados para realzar cada referencia.
Enoturismo sostenible en clave local
El componente sostenible no se limita a la arquitectura. El proyecto prioriza el uso de proveedores de proximidad, apuesta por una gestión responsable del agua y de los residuos, y promueve una movilidad más limpia dentro de la finca. Estos elementos han sido fundamentales para que la experiencia haya sido considerada un modelo de enoturismo verde en la red Great Wine Capitals.
Además, la ubicación en Oyón permite enlazar la visita con otros recursos de Rioja Alavesa, como la Ruta del Vino de Rioja Alavesa o los cascos históricos amurallados de poblaciones cercanas. El visitante puede combinar la experiencia en la bodega con paseos por pueblos medievales, visitas a dólmenes o rutas senderistas entre viñedos, lo que amplifica el impacto del proyecto en el conjunto del territorio.
Cómo organizar una visita a Legado Bodegas Faustino
Quienes deseen conocer de primera mano la mejor experiencia enoturística del mundo pueden reservar visita con antelación a través de los canales de la bodega y de las plataformas oficiales de enoturismo de la zona. Las propuestas se estructuran por niveles: desde experiencias de unas pocas horas hasta jornadas completas que incluyen paseos por viñedos, catas guiadas y comida en el propio complejo.
Es recomendable comprobar previamente la disponibilidad y los horarios de las actividades, ya que algunas experiencias —como las catas especiales o determinados eventos culturales— se programan en fechas concretas o para grupos reducidos. El calendario de vendimia, los festivos locales y la temporada alta de turismo en Rioja Alavesa también influyen en la oferta.
Consejos prácticos para disfrutar del enoturismo en Rioja Alavesa
- Planificar la visita con tiempo, especialmente en fines de semana de primavera y otoño, cuando la afluencia es mayor.
- Combinar la experiencia en la bodega con la visita a un pueblo histórico cercano, para aprovechar al máximo el viaje.
- Explorar otras bodegas de la zona para entender la diversidad de estilos dentro de la DOCa Rioja.
- Reservar un alojamiento cercano para evitar desplazamientos largos después de las catas.
- Consultar la información oficial de carreteras y meteorología antes del viaje, especialmente en invierno.
Un nuevo estándar para el enoturismo global
El reconocimiento internacional obtenido por Legado Bodegas Faustino sitúa a Rioja Alavesa en una nueva liga dentro del turismo del vino. El modelo combina grandes vinos, arquitectura de autor, eficiencia energética y una narrativa sólida sobre el territorio. Esa suma explica por qué el jurado ha elegido este proyecto como referencia mundial en enoturismo.
Para la región, el premio refuerza una tendencia que ya venía consolidándose: el paso de las visitas clásicas de bodega a experiencias más completas, inmersivas y sostenibles. Para el viajero, significa que en un pequeño municipio de Álava se encuentra hoy una de las formas más avanzadas de vivir el vino, el paisaje y la cultura de Rioja Alavesa en un mismo lugar.









