Pablo Ojeda, nutricionista: «El problema no es qué comes, sino la velocidad; tu cerebro tarda 20 minutos en saciarse»

Publicado: 17/08/2026 • 13:28
Actualizado: 17/08/2026 • 13:28
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Terminas de comer tu ensalada o tu plato saludable y, de repente, ahí está: esa sensación de barriga inflada como un globo que te obliga a desabrocharte el botón del pantalón. Te preguntas qué has hecho mal si apenas has tomado grasas. (No te culpes, nos pasa a casi todos).

El nutricionista Pablo Ojeda ha puesto el dedo en la llaga con una revelación que está cambiando la forma de sentarse a la mesa. Según el experto, el problema no es el contenido de tu plato, sino la velocidad a la que desaparece de él. Si sufres de pesadez, puede que estés «bebiéndote» la comida en lugar de disfrutarla.

En su última intervención en redes sociales, Ojeda ha sido muy claro: «En consulta veo a personas que comen muy sano, pero comen rápido y luego vienen la hinchazón, el hambre y la culpa«. El secreto para un vientre plano no está solo en los ingredientes, sino en un proceso biológico que solemos ignorar.

La trampa del cerebro y la saciedad tardía

Cuando engullimos la comida casi sin masticar, estamos enviando una señal confusa a nuestro organismo. El cerebro necesita tiempo para procesar que el estómago se está llenando. Si vas a toda prisa, la hormona de la saciedad llega con un retraso de hasta veinte minutos.

¿Qué ocurre entonces? Que sigues comiendo porque tu cerebro aún no ha recibido el mensaje de «basta». El resultado es desastroso: te sientes totalmente hinchado, pesado y con un malestar que arruina tu tarde. Es el precio de no practicar lo que los expertos llaman ‘comida consciente’.

Masticar es, literalmente, el primer paso de la digestión. Al hacerlo correctamente, no solo trituras el alimento, sino que activas la saliva y el nervio vago, avisando a tu sistema nervioso de que el proceso de nutrición ha comenzado. Es como pulsar el botón de encendido de tu metabolismo.

DATO CLAVE: Aumentar el número de masticaciones por bocado reduce la ingesta calórica total y mejora los niveles de glucosa después de comer. No es comer menos por control, es comer mejor por biología.

El truco contra la ansiedad por el dulce

¿Te entra un deseo irrefrenable de comer algo dulce a media tarde? Sorprendentemente, esto también está relacionado con cómo has comido al mediodía. Una mala masticación provoca una peor absorción de nutrientes y picos de glucosa inestables.

Pablo Ojeda asegura que masticar bien puede marcar la diferencia entre una tarde productiva y un atracón de azúcar a las cinco de la tarde. Si tu cuerpo se entera a tiempo de que está saciado, esos picos de ansiedad desaparecen casi por completo.

Existen estudios que demuestran que masticar detenidamente no solo mejora la digestión, sino que mantiene el hambre a raya durante mucho más tiempo. Es el truco definitivo para los que siempre sienten que tienen el estómago vacío una hora después de almorzar.

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Cómo empezar a comer de forma consciente hoy mismo

No se trata de contar cada vez que mueves la mandíbula, sino de prestar atención. Ojeda nos invita a saborear las texturas y a no tragar hasta que el alimento esté prácticamente deshecho. Es un cambio de hábito que no cuesta dinero pero que tiene beneficios inmediatos en tu silueta.

Si sufres de hinchazón recurrente, este pequeño gesto puede ser más efectivo que cualquier infusión milagrosa o suplemento detox. Es nutrición real aplicada a la vida moderna. (Sí, dejar el móvil lejos de la mesa también ayuda a que tu cerebro se concentre en masticar).

Recuerda que tu estómago no tiene dientes. Delegar todo el trabajo en el sistema digestivo inferior es lo que provoca esos gases y pesadez tan incómodos. Dale a tu cuerpo el tiempo que necesita y él te lo devolverá con una energía renovada.

¿Vas a seguir engullendo por inercia o vas a probar este método en tu próxima cena? La diferencia entre sentirte ligero o como un globo está a solo unas cuantas masticaciones de distancia.

Al final, la salud empieza en la boca, y tomarse diez minutos extra para comer puede ser la mejor inversión que hagas hoy por tu bienestar. ¿Te habías parado a pensar alguna vez en cómo masticas?