Lia Granell, nutricionista: «No hay evidencia científica de que el agua fría corte la digestión, puedes estar muy tranquila»

Publicado: 13/08/2026 • 22:32
Actualizado: 13/08/2026 • 22:32
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Llega el verano, el termómetro se dispara en España y el cuerpo te pide solo una cosa: un vaso de agua congelada. Pero, justo en ese momento, te viene a la cabeza la frase de tu madre.

Seguro que la has escuchado mil veces. Nos han repetido hasta la saciedad que beber agua muy fría puede provocarnos un corte de digestión fulminante. (Y sí, nosotras también nos lo creímos durante años).

La preocupación inunda las playas y las terrazas cada temporada. El miedo a sufrir un colapso estomacal hace que muchos renuncien al placer de un trago refrescante en pleno julio. Pero la ciencia acaba de hablar claro y ha derribado este mito histórico de golpe.

La verdad científica sobre el agua helada

La encargada de poner orden en todo este asunto ha sido la nutricionista y divulgadora Lía Granell. Su último vídeo en la red social TikTok ha desatado una tormenta de comentarios al destapar lo que realmente ocurre en nuestro organismo.

La experta ha sido tajante: puedes estar completamente tranquila porque no existe evidencia científica de que el agua fría corte la digestión. Así de directo, sin paños calientes ni teorías conspirativas de piscina.

La «letra pequeña» que debes saber: Lo que popularmente llamamos corte de digestión es en realidad un shock termodiferencial o hidrocución. No lo provoca el agua que bebes, sino el contraste brutal de temperatura al meterte de golpe en el mar o la piscina.

Tu cuerpo es una máquina perfecta y termorreguladora. El organismo humano mantiene una temperatura interna constante de unos 37 grados centígrados, independientemente de la temperatura exterior.

Cuando el agua helada llega al estómago, tu sistema interno es totalmente capaz de calentar el líquido en cuestión de minutos. No se paraliza nada, no se bloquea el proceso digestivo y tu vida no corre peligro por usar hielos.

Los falsos mitos que caen con este truco

La intervención de la especialista no solo se ha limitado a salvar los cubitos de hielo de nuestro congelador. Granell ha aprovechado el impacto de su publicación para desmontar otros bulos clásicos que circulan por los gimnasios.

El agua fría no engorda más, ni tampoco ayuda a adelgazar por el esfuerzo térmico, como aseguran algunas dietas milagro. Tampoco altera la absorción de los nutrientes de tus comidas ni penaliza a tu metabolismo.

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Lo único que cambia de forma real y medible es la sensación corporal de quien la consume. Para la gran mayoría de la población, el agua helada resulta mucho más placentera y saciante durante los meses de bochorno.

Este factor psicológico es un gran aliado para nuestro bolsillo y salud, ya que nos empuja a beber más cantidad y nos mantiene correctamente hidratados. Sin embargo, no todo el mundo reacciona de la misma manera ante el frío extremo.

¿Quiénes deben tener cuidado al beber?

Aunque no exista el riesgo de un corte de digestión, el agua del tiempo sigue teniendo sus defensores por motivos médicos. Las personas que padecen patologías digestivas crónicas o sensibilidad gástrica severa suelen sufrir molestias.

En estos casos específicos, el estímulo frío puede generar espasmos leves o sensación de pesadez. Si notas que te sienta mal, la solución es tan fácil como optar por el agua del tiempo durante las comidas principales.

El impacto del vídeo en redes demuestra que las falsas creencias siguen muy vivas en nuestro día a día. En pocas semanas, la publicación ya acumula miles de visualizaciones y cientos de interacciones de usuarios aliviados.

La próxima vez que alguien intente quitarte la jarra fría de la mesa con tono alarmista, ya tienes la respuesta definitiva. Disfrutar del verano sin mitos desactualizados es la mejor forma de cuidar tu bienestar y el de los tuyos.

¿Vas a seguir sufriendo el calor por culpa de una leyenda urbana?