Entrepinares dispara su facturación a 665 millones: así crece el proveedor de queso de Mercadona en plena presión de costes

Publicado: 09/03/2026 • 13:47
Actualizado: 14/07/2026 • 13:56
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El negocio del queso en España se mueve al ritmo de dos fuerzas: la presión sobre el coste de la leche y la capacidad industrial para fabricar a gran escala sin perder regularidad. En ese tablero, los datos públicos del Ministerio de Agricultura sobre el vacuno lechero ayudan a entender por qué cada decisión de compra, cada contrato y cada inversión pesa más que nunca.

En los lineales, esa tensión se traduce en una batalla silenciosa: quién garantiza suministro, quién sostiene volúmenes y quién puede innovar en formatos y referencias sin frenar la eficiencia. Una de las compañías que trabaja para Mercadona en esta categoría acaba de cerrar un ejercicio con varios indicadores al alza, pero hay un dato que está concentrando todas las miradas.

La cifra es esta: Grupo Entrepinares cerró 2024 con una facturación de 665 millones de euros, un 8% más que en 2023, según la información difundida por la compañía y recogida en medios económicos como Europa Press. No es solo un salto contable. Es el resultado de un modelo que combina volumen industrial, reinversión y una salida exterior que gana peso.

Indicador 2024DatoEvolución
Facturación665 millones de euros+8% interanual
Ebitda64 millones de euros+16% interanual
Inversión anual41 millones de eurosMás de 140 millones en 4 años
Producción de queso100 millones de kilos+8,3% interanual
Derivados lácteos35 millones de kilosVolumen relevante en cartera
Alcance internacionalExportaciones a 50 paísesConsolidación exterior

Un proveedor estratégico en el engranaje del lineal

Entrepinares se ha convertido en un actor de referencia por su capacidad de fabricar grandes volúmenes y por su estabilidad industrial. Su papel como proveedor de Mercadona se sostiene, según la propia compañía, en una relación de largo recorrido basada en innovación conjunta y estándares de calidad compartidos, con más de dos décadas de colaboración.

En términos prácticos, esa relación suele exigir tres cosas: previsión de demanda, consistencia en el producto y una logística que responda a picos de consumo sin roturas. En el queso, donde conviven referencias de alta rotación con categorías más especializadas, la eficiencia no se limita a fabricar más. Implica planificar maduraciones, gestionar leche de distinto origen y mantener trazabilidad y controles en todo el proceso.

De empresa familiar a red industrial con varias geografías

La compañía explica en su web corporativa que su historia arranca en 1984 en Valladolid, de la mano de Antonio Martín Castro, y que hoy opera con una estructura repartida entre varias comunidades. En concreto, detalla que dispone de tres centros de producción en Galicia, Castilla y León y Madrid, además de un centro de envasado y logística en Valladolid y dos plantas de producción de derivados lácteos en Lugo y Zamora, según Entrepinares.

Esta capilaridad reduce riesgos: acerca el procesado a zonas productoras, flexibiliza rutas y permite especializar instalaciones. También ayuda a amortiguar la volatilidad, porque el negocio no depende de un único punto de fabricación o de un único mix de productos.

El tamaño ya no es suficiente si no hay reinversión

En 2024, el grupo destinó 41 millones de euros a inversiones en innovación, eficiencia y mejoras ambientales. La cifra acumulada supera los 140 millones en los últimos cuatro años. En la industria alimentaria, ese ritmo de inversión suele traducirse en automatización, mejoras de rendimiento, reducción de consumos y más capacidad para adaptar formatos sin elevar costes unitarios.

La dirección del grupo, con José Manuel García Bejines como consejero delegado, trasladó que 2024 estuvo marcado por un entorno exigente de costes de materias primas y un contexto internacional incierto, pero que el desempeño refleja disciplina de gestión y foco en proteger la cadena láctea y el empleo, según la información publicada por Europa Press.

Las palancas del crecimiento: volumen, exportación y eficiencia

El avance del 8% en facturación no se explica solo por precios o por más referencias en el supermercado. Los datos disponibles apuntan a una combinación de más producción, un margen operativo más alto y un empuje exterior que diversifica la demanda.

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  • Más producción: crecimiento de volúmenes en queso y derivados.
  • Mejor desempeño operativo: subida del Ebitda como indicador de eficiencia y margen industrial.
  • Inversión sostenida: modernización para ganar capacidad y reducir costes.
  • Salida internacional: exportaciones como vía de estabilidad.

100 millones de kilos: la señal que da el volumen

En 2024, la compañía elevó la producción hasta 100 millones de kilos de queso, un 8,3% más que el año anterior, y fabricó 35 millones de kilos de derivados lácteos. En un negocio donde la amortización de instalaciones y la eficiencia energética pesan, este incremento de volumen suele mejorar el reparto de costes fijos y reforzar la capacidad de negociación logística.

El dato también revela otra realidad: cuando un proveedor alcanza este nivel de producción, su ventaja no es solo el tamaño, sino la estandarización de procesos y la capacidad de mantener consistencia en lotes grandes, algo crítico para cadenas con alta rotación.

50 países: la vía para no depender de un solo mercado

Entrepinares informó de exportaciones en 50 países, entre ellos Estados Unidos, China, Japón, Reino Unido o Francia. La internacionalización no siempre es sinónimo de más margen, pero sí aporta resiliencia: permite compensar variaciones de demanda interna y mejorar el aprovechamiento de la capacidad industrial.

Además, vender fuera obliga a cumplir requisitos sanitarios, de etiquetado y de homologaciones que, una vez integrados, pueden elevar el estándar general de la operativa. En un entorno donde los costes y la competencia en marca blanca se ajustan al milímetro, ese aprendizaje se convierte en una ventaja.

Empleo, ganaderías y energía: lo que sostiene el modelo

El crecimiento industrial en alimentación suele tensar dos variables: la relación con el campo y el impacto energético. En ambos frentes, la información difundida por la empresa aporta pistas sobre cómo se está blindando el modelo.

Más de 1.500 empleos y una base de suministro amplia

El grupo declaró contar con más de 1.500 empleos y mantener un ecosistema estable con más de 700 ganaderías y más de 20 cooperativas. Para una industria con grandes necesidades de leche y regularidad en la recogida, esta red es clave: diversifica origen, reduce la dependencia de pocos proveedores y facilita continuidad de suministro.

En el contexto actual del sector, donde las dinámicas de contratos y entregas están bajo seguimiento público, contar con una red amplia también ayuda a gestionar picos estacionales y a estabilizar calidades. Es una pieza estructural para que la producción pueda crecer sin comprometer consistencia.

Autogeneración energética: un dato que marca tendencia

En sostenibilidad, la compañía destacó avances en eficiencia energética, gestión del agua y valorización de residuos. Un punto concreto sobresale: cerca del 12% de la energía consumida es de producción propia, tras casi triplicar su capacidad en solo un año, de acuerdo con la información recogida por Europa Press.

En un sector intensivo en energía por procesos térmicos, frío industrial y logística, este tipo de medidas puede tener un impacto directo en costes y en estabilidad operativa. También se alinea con las exigencias crecientes de distribuidores y consumidores en materia ambiental.

Qué vigilar a partir de ahora

  • Capacidad: si las inversiones se traducen en más flexibilidad de fabricación y nuevos formatos.
  • Exportación: si la diversificación exterior sigue ganando peso sin tensionar márgenes.
  • Cadena de suministro: cómo evoluciona la relación con ganaderías y cooperativas en un mercado sensible a costes.
  • Energía: hasta dónde puede crecer la autogeneración y su efecto real en competitividad.

El salto de Entrepinares en 2024 deja una lectura clara para el sector: en el queso, el crecimiento se decide en fábrica, en la red de aprovisionamiento y en la capacidad de invertir de forma constante. Y cuando ese engranaje funciona, el lineal termina reflejándolo, aunque el dato que más llama la atención llegue en forma de una sola cifra.