ASAJA exige al Gobierno ayudas directas para arrancar viñedos: “Agricultura debe mover ficha ya”

Publicado: 11/12/2025 • 12:40
Actualizado: 26/02/2026 • 13:35
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La organización agraria ARAG-ASAJA ha vuelto a advertir de la gravedad de la crisis del vino en La Rioja y exige al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que se implique económicamente en el arranque voluntario del viñedo autorizado por la Unión Europea.

Con el visto bueno de Bruselas para usar fondos de la Intervención Sectorial Vitivinícola, la entidad reclama que el Estado y las comunidades autónomas asuman su parte y que la DOCa Rioja ponga en marcha cuanto antes un grupo de trabajo que defina cómo aplicar la medida sobre el terreno.

Sobre la mesa, ARAG-ASAJA propone arrancar, al menos, un 5 por ciento de la superficie de viñedo inscrita en la DOCa Rioja —en torno a 3.250 hectáreas repartidas entre La Rioja, País Vasco y Navarra— con posibilidad de ampliar la cifra si las solicitudes de los viticultores superan ese umbral y cumplen los requisitos.

Un sector del vino en situación crítica

Caída del consumo y exceso de vino almacenado

La presión para ajustar la superficie de viñedo llega tras varias campañas marcadas por la caída del consumo de vino, tanto en el mercado interior como en los principales destinos de exportación. A esta tendencia se suma un elevado nivel de existencias en bodegas, que dificulta la salida del producto y hunde los precios.

Las organizaciones agrarias alertan de que, incluso en aquellas zonas donde algunas bodegas han mejorado ligeramente el precio de la uva respecto a la vendimia anterior, los ingresos siguen lejos de cubrir unos costes de producción disparados por la energía, los insumos y la mano de obra. El resultado es una rentabilidad muy ajustada o directamente negativa para muchos pequeños viticultores.

Veinticinco medidas para recuperar la rentabilidad

En este contexto, ARAG-ASAJA recuerda que la Interprofesional del Vino de Rioja aprobó por amplia mayoría un paquete de 25 medidas para recuperar el equilibrio entre oferta y demanda. Entre ellas figuran actuaciones sobre los rendimientos máximos, la regulación de nuevas plantaciones, la promoción exterior o la gestión de excedentes.

La organización considera, sin embargo, que el grueso de estas propuestas solo será realmente efectivo si se acompaña de una reducción ordenada de la superficie productiva. De ahí la insistencia en que el arranque voluntario de viñedo se convierta en una herramienta estructural y no en una ayuda puntual de corto recorrido.

El nuevo marco europeo para el arranque

Qué supone el paquete de medidas para el vino

El acuerdo político alcanzado entre el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisión, conocido en el sector como Wine Package, introduce diversas modificaciones en la regulación vitivinícola comunitaria, en el marco de la política vitivinícola de la Unión Europea. Una de las más relevantes para regiones como Rioja es la posibilidad de utilizar fondos de la Intervención Sectorial Vitivinícola para financiar programas de arranque voluntario de viñedo.

Hasta ahora, los grandes programas de arranque habían estado vinculados a líneas específicas de la política agraria común y a marcos temporales cerrados, como los de 2009 y 2010. El nuevo esquema deja más margen a los Estados miembros para diseñar sus propios instrumentos, pero también les obliga a decidir si destinan parte de sus recursos a retirar viñedo o los orientan a otras prioridades.

ARAG-ASAJA insiste en que esta flexibilidad no puede traducirse en inacción. La organización exige que España active cuanto antes un programa claro, transparente y dotado económicamente, en coordinación con las comunidades autónomas más vitivinícolas y con los consejos reguladores.

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Por qué reclaman que el Ministerio mueva ficha

La preocupación principal de la organización es que otros países productores aprovechen el nuevo marco europeo mientras España retrasa sus decisiones. Francia, recuerdan desde ARAG-ASAJA, ya ha puesto en marcha varios planes de arranque con ayudas que rondan los 4.000 euros por hectárea, lo que permite reducir excedentes y aliviar la presión sobre los precios.

Si el Gobierno central no se implica, advierte la entidad, se generará un agravio comparativo entre viticultores de diferentes países e incluso entre distintas denominaciones de origen dentro del propio Estado. El riesgo es que unas zonas dispongan de herramientas para ajustar su potencial productivo y otras queden bloqueadas por falta de apoyo financiero.

Por ese motivo, ARAG-ASAJA pide al Ministerio de Agricultura que combine los fondos europeos disponibles con aportaciones nacionales y, en su caso, con contribuciones del propio sector, de manera que el programa sea viable y suficientemente atractivo para quienes quieran abandonar la actividad o reducir superficie.

Cómo se plantea el arranque en la DOCa Rioja

Grupo de trabajo y calendario

En el ámbito de la DOCa Rioja, la organización agraria ha conseguido que la presidencia de la Organización Interprofesional del Vino de Rioja convoque un grupo de trabajo específico sobre el arranque. La reunión, prevista para este viernes, deberá sentar las bases técnicas y jurídicas de la medida.

Sobre la mesa estarán cuestiones clave como la superficie total a ofrecer, el calendario de aplicación, la coordinación con otras herramientas de gestión del mercado —como la destilación de crisis o la cosecha en verde— y la compatibilidad con las ayudas ya existentes. El objetivo es llegar a tiempo para que el arranque pueda iniciarse en 2026 si se cierran a tiempo los detalles normativos y presupuestarios.

Condiciones para un ajuste ordenado

ARAG-ASAJA defiende que el proceso de arranque sea plenamente voluntario y que respete las particularidades de cada explotación. La propuesta planteada en el seno de las 25 medidas apuesta por un ajuste individualizado, con posibilidad de que el viticultor opte por una salida definitiva del sector o por una reducción parcial de superficie.

Para evitar tensiones internas, la organización propugna la creación de una comisión de seguimiento que vigile la ejecución del programa y valore el incremento del porcentaje de arranque si las solicitudes superan el mínimo previsto. De este modo, se busca que nadie quede fuera si cumple los requisitos y que el efecto sobre la oferta de vino sea suficientemente significativo.

  • Ajuste voluntario y orientado a explotaciones con problemas de rentabilidad.
  • Prioridad para viticultores que deseen dejar la actividad en condiciones dignas.
  • Compatibilidad con otras medidas como la cosecha en verde o la destilación.
  • Supervisión de una comisión que pueda elevar el porcentaje de superficie afectada.

Qué pide exactamente ARAG-ASAJA

Medidas clave reclamadas al Gobierno

Además del arranque voluntario, la organización agraria reclama al Gobierno que mantenga y refuerce otras herramientas de gestión del mercado. Entre ellas cita la cosecha en verde en campañas de exceso de producción, la destilación para retirar vino del mercado y las líneas de promoción en terceros países financiadas con fondos europeos.

También defiende mantener la restricción de nuevas plantaciones al 0 por ciento en la DOCa Rioja, con el fin de no aumentar la superficie productiva mientras el sector no recupere la rentabilidad. Esta limitación forma parte de las medidas que el acuerdo europeo permite seguir aplicando para controlar el potencial productivo.

MedidaObjetivo principalResponsables reclamados
Arranque voluntario de viñedo (mínimo 5 por ciento)Reducir excedentes y permitir la salida ordenada de viticultoresMinisterio de Agricultura, comunidades autónomas y sector
Destilación de crisisRetirar vino del mercado y aliviar la presión sobre los preciosUnión Europea y Administración central
Cosecha en verdeAjustar la producción en campañas de desequilibrio oferta-demandaMinisterio de Agricultura y gobiernos autonómicos
Restricción de nuevas plantacionesEvitar que el aumento de superficie genere nuevos excedentesInstituciones europeas y Estados miembros

Un debate que marcará el futuro del viñedo

La discusión sobre el arranque voluntario de viñedo en Rioja se ha convertido en uno de los grandes debates de la política agraria en la comunidad. Para ARAG-ASAJA, se trata de una medida incómoda pero necesaria para devolver la rentabilidad a las explotaciones y ofrecer una salida a quienes no ven futuro en el sector.

Las decisiones que adopten en los próximos meses el Ministerio de Agricultura, la Unión Europea y los órganos de gobierno de la DOCa Rioja definirán cuánta superficie de viñedo seguirá en producción, cuántos viticultores podrán continuar y en qué condiciones lo harán. El porcentaje de arranque que finalmente se apruebe será clave para reequilibrar la oferta de vino y determinar el mapa vitivinícola de la próxima década.