El pasado miércoles se marcó una década desde que el rey Felipe VI fuera proclamado monarca de España, y cómo no celebrarlo con un evento regio. En compromisos de esta envergadura, cada detalle cuenta, siendo uno de los más destacados la experiencia culinaria. Los invitados pudieron deleitarse con un menú especialmente diseñado por María José Román, chef al mando del restaurante Monastrell de Alicante.
Un almuerzo con sabor alicantino
María José Román se encargó de que los comensales, incluyendo al rey, se deleitaran con un menú mediterráneo. Los platos incluyeron un entrante de «terciopelo de remolacha con pinzas de tomate y bogavante», un plato principal de «bonito en escabeche al vinagre balsámico de moscatel con algas frescas» y finalmente, un postre de «milhojas de chocolate con turrón de Jijona».
Además de la alta cocina proporcionada por la chef Román, la selección de vinos tampoco dejó a nadie indiferente, destacando el Triga Blanco. Este vino alicantino, producido por Bodegas y viñedos Volver, es reconocido por su color amarillo intenso, y sus aromas tostados, florales y mantequilla, acompañados por una intensa y persistente experiencia en boca.
Más que una celebración, un reconocimiento a la excelencia vitivinícola
El vino, procedente de la comarca del Medio Vinalopó, en Pinoso, fue el protagonista de un brindis solicitado por el propio Felipe VI con las palabras de la princesa Leonor y la infanta Sofía como telón de fondo. Sin duda, la elección de este vino resultó en una publicidad incomparable para las Bodegas Volver, cuyo vino puede adquirirse por un módico precio de 18,56€ en su página web, y también está disponible en diversas plataformas especializadas y supermercados.
La presencia destacada del vino Triga Blanco en el evento real no pasó desapercibida para los residentes de Pinoso, y en particular para su alcalde, Lázaro Azorín. En su declaración pública, destacó que este reconocimiento es un reflejo del esfuerzo y la dedicación de la bodega y un hito para su pueblo.

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