Descubren vino de 2000 años de antigüedad en Sevilla, el más antiguo del mundo

Publicado: 18/06/2024 • 09:55
Actualizado: 28/02/2026 • 12:38
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El Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Córdoba ha determinado que la localidad sevillana de Carmona tiene los honores de ser la cuna del vino más antiguo del mundo. Este notable hallazgo supera al famoso vino de Speyer, un caldo del siglo IV después de Cristo que hasta ahora ostentaba este título.

El hallazgo en la tumba de Carmona

El líquido en cuestión fue descubierto dentro de una tumba romana en Carmona en 2019. La tumba custodiaba los restos de Hispana, Senicio y otras cuatro personas cuyos nombres se desconocen. Entre estos restos, se halló una urna funeraria de vidrio que contenía líquido con un tono rojizo, conservado desde el siglo I d.C.

El color del líquido habría adquirido su tonalidad rojiza con el paso del tiempo. Según Juan Manuel Román, arqueólogo municipal del Ayuntamiento de Carmona, la tumba se ha conservado intacta y bien sellada durante todo este tiempo. La preservación de la tumba permitió que el líquido mantuviera su estado natural, descartándose así cualquier alteración por factores externos como inundaciones, filtraciones o procesos de condensación.

Análisis científico y resultados

Una vez encontrado el líquido, los investigadores del Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Córdoba procedieron a realizar análisis para determinar su naturaleza. Compararon el hallazgo con vinos actuales, estudiaron su PH y las sales minerales presentes, obteniendo los primeros indicios de su origen vitivinícola a través de los polifenoles, que se encuentran presentes en todos los vinos.

Dentro de los polifenoles detectados, se encontraron siete específicos que se hallan en vinos de reconocidas regiones enológicas como Montilla-Moriles, Jerez o Sanlúcar. Deducieron que, aunque el vino tiene en la actualidad un color rojizo, en sus inicios pudo haber sido un vino blanco debido a la ausencia de ácido siríngico, un polifenol asociado a los vinos tintos. No obstante, señalaron que este ausencia podría deberse a una degradación con el paso del tiempo.

Determinar el origen exacto del vino fue una tarea más compleja debido a la inexistencia de vinos contemporáneos para compararlo. A pesar de este desafío, se determinó que sus sales minerales concuerdan con los vinos producidos en la antigua provincia romana Bética, especialmente con los vinos de Montilla-Moriles.

En la cultura romana de la época, era común que los restos óseos de los hombres se sumergieran en vino, una práctica que no se extendía a las mujeres pues éstas tenían prohibido el consumo del caldo. El vino, así como otros objetos personales, formaba parte del ajuar funerario que acompañaba a los difuntos.

Teniendo en cuenta esta práctica y el hallazgo de joyas costosas en la tumba, se postula que la misma pudo pertenecer a una familia con alto poder adquisitivo. El mausoleo en cuestión se ubicaba estratégicamente cerca de la vía que conectaba Carmona con Sevilla, un dato que reafirma la teoría de la alta posición social de los difuntos.

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