Bascoat, el restaurante vasco con una carta secreta de vinos a pocos pasos del Bernabéu

Publicado: 02/12/2025 • 06:00
Actualizado: 01/12/2025 • 16:58
9 min de lectura

A pocos minutos a pie del estadio Santiago Bernabéu, en pleno distrito de Chamartín, el eje gastronómico del norte de Madrid suma una dirección que muchos foodies ya marcan en rojo cuando planifican su visita a la capital. La zona, destacada en el portal de turismo oficial del Ayuntamiento de Madrid, combina estadios, oficinas y hoteles con mesas donde el producto de temporada manda.

En ese paisaje urbano irrumpe Bascoat, el proyecto más personal del cocinero donostiarra Rodrigo Garcia y de la jefa de sala Nagore Irazuegi. Once mesas, cocina vista y una carta que mira al Cantábrico sin renunciar a guiños al resto del país han convertido este restaurante vasco contemporáneo en una de las aperturas más comentadas de la ciudad, también por un detalle menos evidente que muchos clientes tardan unos minutos en descubrir.

Ese detalle no está en la fachada ni en la imponente barra de pizarra que recorre el local, sino en la bodega. Entre cámaras de cristal llenas de botellas y estanterías que ocupan toda una pared, el equipo de sala guarda una pequeña libreta manuscrita que funciona como una segunda carta de vinos. En sus páginas se apuntan, casi en clave privada, las botellas más buscadas, añadas escasas y referencias que solo aparecen para quienes preguntan o se dejan guiar.

Bascoat: cocina vasca de producto en Chamartín

Bascoat se encuentra en el Paseo de la Habana 33, una de las arterias más exclusivas de Madrid, a escasos metros del nuevo Bernabéu y bien comunicada por metro y autobús. La zona se ha consolidado como uno de los polos gastronómicos del norte de la ciudad, donde conviven tabernas clásicas, barras de pinchos y proyectos de alta cocina. En ese entorno, el restaurante de Rodrigo y Nagore apuesta por una experiencia reposada, con servicio muy técnico y un número reducido de comensales por turno.

El interiorismo refuerza la idea de caserío contemporáneo. Madera, piedra, luz cálida y detalles de lana sobre los asientos evocan el paisaje vasco sin caer en clichés folclóricos. La cocina abierta permite seguir el trabajo en los fogones, mientras que una gran barra de pizarra recuerda al rompeolas donostiarra. El resultado es un espacio sobrio, casi teatral, donde el ruido lo ponen los platos y las botellas, no la decoración.

El proyecto personal de Rodrigo y Nagore

Antes de Bascoat, Rodrigo Garcia y Nagore Irazuegi se dieron a conocer en Arima, una taberna vasca de la calle Ponzano que puso en el mapa su estilo directo y honesto. Con su restaurante de Chamartín dan un paso más hacia la alta cocina vasca, con una propuesta más técnica y un formato pensado para el disfrute largo, sea a través del menú degustación o de una carta que permite construir el recorrido al gusto del comensal.

La sala, dirigida por Nagore, juega un papel central. El servicio es cercano pero milimétrico: se explican los pases con lenguaje claro, se ajusta la cantidad al apetito del cliente y la elección de vinos se adapta tanto a paladares curiosos como a quienes buscan etiquetas conocidas. Esa combinación de personalidad vasca, cuidado por el detalle y trato natural explica por qué el restaurante ha escalado rápido en reservas y reconocimientos.

Un menú que viaja del mar a la brasa

La secuencia suele comenzar con bocados que reinterpretan la cultura del pintxo. Una tartaleta de quisquilla de Motril, marinada y ligada con una emulsión elaborada a partir de sus propias cabezas, marca el tono de la casa: producto muy seleccionado, salsas intensas y formatos ligeros. Le sigue un tartar de corvina con raíz fuerte y mayonesa ahumada, donde la acidez y el picante aparecen en capas, sin tapar el sabor del pescado.

No falta la gilda, convertida aquí en un pequeño juego técnico: un pan soplado que encierra crema de aceituna, anchoa y mayonesa de piparra. En pocos bocados se resume el espíritu de las barras de San Sebastián, pero con un lenguaje de restaurante gastronómico. A partir de ahí, el menú se abre a platos de cuchara y elaboraciones más complejas que siguen girando en torno al producto de temporada.

Te puede interesar

La Hermandad del Sushi: el japonés con más arte de Sevilla

Verduras, fondos y memoria vasca

Rodrigo Garcia reivindica las verduras de temporada con platos que cambian con rapidez según la huerta. En otoño pueden aparecer unos esparraguines de Villena salteados al wok con salsa holandesa ahumada, cecina y pequeñas perlas crujientes de masa frita; en otras épocas del año, ñoquis de calabaza mantecados con salvia y mollejas de cordero en tempura que aportan profundidad cárnica a un plato marcadamente otoñal.

bascoat 15
Bascoat, el restaurante vasco con una carta secreta de vinos a pocos pasos del Bernabéu 4

Entre los pases más reconocibles está el puerro confitado con gamba blanca de Huelva, presentado sobre un hojaldre que remite a recuerdos familiares del cocinero. El puerro, meloso y ligeramente ahumado, se cubre con una bechamel enriquecida con las cabezas de la gamba y una duxelle de champiñón. Es un ejemplo de cómo Bascoat combina memoria, técnica francesa y producto español en un mismo plato.

Pescados de lonja y carnes a la brasa

El mar tiene mucho peso en la propuesta. Un delicado ravioli de txangurro con fondo de pescado y toques anisados de hinojo condensa el sabor del Cantábrico en un solo bocado. También destacan los berberechos de Noia, servidos con una salsa cremosa elaborada a base de mantequilla y sidra que potencia su carácter yodado.

En el capítulo de pescados principales, la casa puede proponer una merluza frita en fina tempura con salsa verde de almejas o un mero negro canario madurado, terminado con una vizcaína muy concentrada ligada con fondo de cordero. En este último plato se cruzan mar y tierra en una combinación que se ha convertido en uno de los bocados más comentados de Bascoat.

bascoat 23
Bascoat, el restaurante vasco con una carta secreta de vinos a pocos pasos del Bernabéu 5

La brasa se reserva para piezas nobles de carne. Una gran cámara refrigerada exhibe distintas txuletas de vaca vieja de raza Simmental, procedentes de varios países europeos y afinadas durante semanas. También pasan por el fuego cortes como el cuello de cordero, que se cocina primero a baja temperatura y se termina a la parrilla para lograr una piel muy crujiente, o una royal de corzo de elaboración laboriosa, pensada para los amantes de los guisos de caza.

  • Txuleta de vaca vieja madurada, servida al punto y fileteada en mesa.
  • Cuello de cordero con praliné de ajo asado y queso curado.
  • Royal de corzo con fondo oscuro, trufa y manzana.

Postres frutales y sobremesa larga

La parte dulce mantiene el nivel de exigencia. La manzana se trabaja en varias texturas, jugando con compotas, crujientes y sorbetes artesanos que aligeran el final del menú. Otro cierre habitual es un tatín de temporada con hojaldre laminado muy fino, fruta asada y crema inglesa servida templada. Tras los postres, la experiencia puede continuar en la terraza acristalada, pensada para alargar la sobremesa con un último vino o un cóctel.

La bodega secreta junto al Bernabéu

La bodega de Bascoat está dirigida por el sumiller Alejandro Fernandez y suma en torno a medio millar de referencias. Hay una presencia destacada de champagnes de pequeños productores, además de espumosos de otras zonas europeas, blancos atlánticos, tintos de corte clásico y etiquetas de Alemania, Italia, Portugal o Hungría. No falta una sólida selección de vinos españoles, con atención especial a zonas frescas y proyectos de pequeña escala.

La carta de vinos se plantea como una herramienta flexible. El equipo está acostumbrado a diseñar maridajes a medida en función del recorrido elegido en cocina y del presupuesto del comensal. Quien lo desee puede centrarse en un solo territorio, explorar verticales de una misma bodega o construir el menú líquido a base de copas, gracias a una rotación importante por botella abierta.

La libreta de estraperlo que enamora a los winelovers

El rasgo más singular de la bodega es la mencionada libreta de estraperlo, un cuaderno donde se registran las botellas más especiales que llegan al restaurante. Allí se anotan fecha de entrada, añada, precio y, en muchas ocasiones, quién terminó descorchándolas. No se trata de una carta oculta en sentido estricto, pero sí de un archivo vivo que permite ofrecer joyas puntuales a quienes muestran curiosidad por ir más allá de la carta oficial.

Para el aficionado al vino, esa libreta funciona casi como un diario de la casa. Refleja la evolución de los gustos del equipo, los viajes realizados a zonas productoras y las oportunidades que ofrece el mercado. Para el cliente, supone la posibilidad de acceder a botellas que no figuran en la lista principal y convertir una cena en un recuerdo difícil de repetir.

Precio, reservas y tipo de experiencia

Bascoat es un restaurante de ticket medio alto, acorde con el nivel de producto y el trabajo en cocina y sala. El precio aproximado por persona, en torno a los 150 euros según plataformas de reserva especializadas, puede variar en función de si se opta por carta o por el menú degustación y de la selección de vinos. La sala cuenta con apenas once mesas, por lo que resulta recomendable reservar con antelación, especialmente en fines de semana y fechas de eventos en el estadio.

El servicio se organiza en dos turnos principales, mediodía y noche, con un ritmo pensado para que la experiencia dure en torno a dos horas largas. No es un espacio pensado para público infantil: la casa prioriza el silencio, la comodidad de la sala y la posibilidad de concentrarse en cada pase. A cambio, quien se sienta en sus mesas encuentra una cocina vasca actual, muy centrada en el producto, una bodega tan amplia como personal y un ambiente que invita a celebrar ocasiones especiales o a darse un homenaje gastronómico en plena Madrid futbolera.

  • Ubicación: Paseo de la Habana, junto al estadio Santiago Bernabéu.
  • Tipo de cocina: vasca contemporánea con foco en producto y temporada.
  • Público ideal: parejas, grupos pequeños de aficionados a la gastronomía y al vino.
  • Punto fuerte: la combinación de brasa, mar y una bodega con sorpresas escondidas.