El chef catalán Joan Roca, referente mundial de la alta cocina y alma de El Celler de Can Roca, no solo marca el rumbo de la gastronomía desde sus fogones. Cuando se sienta al otro lado de la mesa, como un cliente más, también lanza señales claras sobre qué restaurantes de Barcelona merecen la atención de los aficionados a la buena mesa.
En una reciente conversación en pódcast, el cocinero de tres estrellas Michelin habló de los locales a los que acude cuando quiere disfrutar sin bata ni chaquetilla. Entre ellos destacó un restaurante barcelonés de cocina contemporánea y gran carta de vinos, al que acude con frecuencia al mediodía y donde asegura que siempre come muy bien, pero sin convertirlo en un templo inaccesible.
Joan Roca, un chef de tres estrellas sentado como cliente
El cocinero catalán Joan Roca, al frente de El Celler de Can Roca en Girona, uno de los restaurantes más influyentes del mundo y reconocido con tres estrellas Michelin, se ha convertido en una referencia para quienes viajan a Cataluña guiados por el paladar. Su prestigio influye de forma directa en la elección de mesas por parte de muchos viajeros que consultan portales oficiales como el portal de turismo de la Generalitat de Catalunya a la hora de organizar una ruta gastronómica.
En una entrevista reciente concedida al pódcast La Pròrroga, Roca habló no solo de la evolución de El Celler y de la importancia de la hospitalidad, sino también de algo que muchos seguidores de la gastronomía se preguntan: dónde come un chef de su nivel cuando no está trabajando. El cocinero detalló varios restaurantes que visita con frecuencia, incluyendo direcciones en la Costa Brava, en París y en Barcelona, pero en los primeros minutos de conversación se reservó el nombre de su local predilecto en la capital catalana.
Cuando finalmente se centró en Barcelona, Roca desveló que uno de los lugares donde suele ir a comer al mediodía, y en el que señala que siempre ha comido muy bien, es el restaurante Gresca
El restaurante de Barcelona que elige Joan Roca
Gresca es un restaurante de tamaño contenido, con barra y comedor que se integran visualmente gracias a una cocina abierta. El local apuesta por una cocina de producto, con platos de sabor directo y elaboraciones que parten de la tradición catalana para actualizarla con técnicas actuales. Su propuesta se basa en raciones y medias raciones que permiten construir el menú a medida, algo que encaja con el perfil de comensal curioso que busca probar varios bocados en una misma visita.
La carta de vinos es uno de los puntos fuertes del restaurante. La selección incluye referencias clásicas y etiquetas de pequeños productores, con especial atención a los vinos de terroir y a propuestas menos evidentes. Para un cocinero como Roca, cuya bodega en Girona es una de las más admiradas del mundo, la manera en que un local trabaja el vino es clave a la hora de recomendarlo. Que elija precisamente este restaurante barcelonés subraya la importancia que da a una experiencia gastronómica equilibrada entre cocina y bodega.
Roca también resaltó que, pese a no contar con estrella Michelin, el nivel culinario y el servicio de Gresca justifican plenamente la visita. Esta apreciación encaja con una tendencia cada vez más marcada entre los amantes de la gastronomía: buscar casas de comidas contemporáneas, con alta exigencia técnica, pero sin el protocolo rígido de los grandes menús degustación. En este contexto, la recomendación de un chef consagrado funciona como un atajo fiable para encontrar mesas con personalidad.
Qué se puede esperar en Gresca
Quien reserve en este restaurante del Eixample se encontrará con una carta dinámica, donde aparecen platos de temporada, elaboraciones de caza y guiños a la casquería, junto a opciones más ligeras. No es extraño que en la oferta convivan mariscos a la brasa, verduras trabajadas con precisión y cortes de carne poco habituales en cartas más convencionales. La idea no es deslumbrar con artificios, sino ofrecer una cocina reconocible y, al mismo tiempo, estimulante.
- Platos pensados para compartir, con opción de medias raciones.
- Gran protagonismo del producto de temporada y de proveedores locales.
- Carta de vinos extensa, con espacio para etiquetas singulares y referencias internacionales.
- Ambiente de bistró contemporáneo, adecuado tanto para comidas de trabajo como para encuentros entre amigos.
Al mediodía, el restaurante suele articular parte de su propuesta en torno a un menú que cambia con frecuencia, una fórmula que atrae a clientela local y a profesionales de la zona. Esa regularidad del público barcelonés, combinada con el respaldo de figuras como Joan Roca, ha consolidado Gresca como una de las paradas obligadas para foodies en Barcelona.

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Las otras direcciones que menciona el chef
Ca la Pepa, un clásico en Platja d’Aro
En la misma entrevista, Roca amplió el mapa más allá de Barcelona. Para la Costa Brava, citó un restaurante de Platja d’Aro que considera especialmente recomendable: Ca la Pepa, una casa de comidas en la avenida de S’Agaró donde se trabaja una cocina mediterránea centrada en productos del mar, guisos de sabor profundo y una selección de vinos pensada para acompañar platos de temporada.
Este local se ha ganado un lugar estable en las agendas de muchos aficionados a la Costa Brava por su combinación de platos tradicionales, algún toque contemporáneo y un servicio cercano. La recomendación de Roca refuerza su imagen de restaurante fiable para quienes buscan una comida reposada en un entorno de playa, lejos de las opciones más turísticas de primera línea.
París y la escena gastronómica de Girona
Roca también aludió a un restaurante en París, ciudad en la que la oferta gastronómica es casi inabarcable, como ejemplo de cómo la cocina de bistró moderna puede seguir sorprendiendo a un cocinero que ha visto prácticamente de todo. Sin entrar en detalles, su comentario sirvió para reforzar la idea de que el chef sigue viajando, observando y aprendiendo de otras mesas europeas.
En cuanto a Girona, el cocinero subrayó que en su entorno inmediato han surgido numerosos locales de jóvenes chefs que están consolidando una escena gastronómica pujante más allá de El Celler de Can Roca. Para el comensal, el mensaje es claro: no hace falta salir de la provincia para encontrar propuestas creativas, desde tabernas modernas hasta establecimientos de menú de mediodía que cuidan con mimo el producto local.
| Restaurante recomendado | Localidad | Tipo de cocina | Motivo destacado por el chef |
|---|---|---|---|
| Gresca | Barcelona | Cocina moderna de producto, con fuerte protagonismo del vino | Lugar al que acude a menudo al mediodía y donde afirma que siempre ha comido muy bien |
| Ca la Pepa | Platja d’Aro | Cocina mediterránea, platos marineros y guisos tradicionales | Ejemplo de restaurante de la Costa Brava donde se come como en casa |
La filosofía de Roca al recomendar restaurantes
Hospitalidad, equipo y territorio
A lo largo de la charla, Joan Roca insistió en que la cocina es solo una parte del conjunto. Cuando habla de los proyectos que han surgido alrededor de El Celler de Can Roca, se refiere a un ecosistema formado por el equipo, la familia y los negocios complementarios que han ido desarrollando con el tiempo. Esa misma mirada se traslada a la hora de recomendar restaurantes: valora la cocina, pero también el ambiente, la coherencia del proyecto y el arraigo al territorio.
De hecho, uno de los mensajes recurrentes del chef es que no ha sido necesario abandonar Girona para alcanzar el reconocimiento internacional. Su ejemplo ilustra cómo una propuesta profundamente ligada al entorno puede acabar atrayendo a comensales de todo el mundo. Cuando señala restaurantes como Gresca o Ca la Pepa, lo hace porque detecta esa misma conexión entre producto, identidad local y vocación de servicio.
Cómo elegir mesa siguiendo el criterio del chef
Las recomendaciones de un cocinero con tres estrellas Michelin ofrecen pistas útiles para cualquier comensal. Siguiendo el retrato que traza Roca, a la hora de elegir restaurante conviene fijarse en varios elementos que van más allá de la fama o de la decoración del local.
- Buscar cocinas que respeten el producto y la temporalidad por encima del artificio.
- Valorar cartas de vino cuidadas, con criterio propio y atención a pequeños productores.
- Prestar atención al servicio y a la hospitalidad, tanto en sala como en barra.
- Observar la presencia de clientela local habitual, buen indicador de consistencia.
- Priorizar proyectos con raíces en el territorio, capaces de explicar su entorno a través del plato.
Para quienes visitan Barcelona o la Costa Brava, apuntar las direcciones que menciona Joan Roca es una forma directa de descubrir restaurantes que combinan autenticidad y ambición. Y para los propios barceloneses y gerundenses, sus palabras sirven como recordatorio de que, muchas veces, las mesas más interesantes están a pocos minutos de casa.







