Cena, acrobacias y cócteles tropicales: el plan completo que triunfa en las noches de Madrid

Publicado: 12/11/2025 • 12:44
Actualizado: 12/11/2025 • 13:17
5 min de lectura
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Papúa Colón no es un restaurante cualquiera. Es un universo paralelo. Una jungla urbana. Un viaje exótico sin salir de Madrid. Y ahora, cumple cinco años como el plan más completo, sabroso y divertido que puedes hacer sin tener que subirte a un avión.

Desde que abrió sus puertas hace cinco años, Papúa Colón ha revolucionado la forma de salir a cenar en Madrid. No es solo por su cocina de autor. No es solo por sus cócteles únicos. No es solo por su local impresionante con más de 600 metros cuadrados de vegetación salvaje y esculturas de animales. Es por todo eso… y más. Porque aquí, la noche no termina con el postre: empieza con él.

Un dinner show que ha cambiado las noches madrileñas

Si aún no has vivido un viernes o un sábado en Papúa Colón, no sabes lo que es disfrutar de una cena con espectáculo sin perder la conversación ni tener que irte a otro sitio para seguir la noche. Aquí todo ocurre sin moverse de la mesa. Desde las 21:00, el DJ residente marca el compás de una velada que se transforma poco a poco: luces tenues, risas, música en directo con saxofón, acrobacias en el aire, destellos de flamenco… Un cóctel explosivo que convierte cualquier cena en un recuerdo imborrable.

Y lo mejor de todo: no es un show que molesta, es un show que envuelve. Puedes seguir hablando, riendo, brindando, mientras a tu alrededor ocurre algo mágico. Algo que no pasa en ningún otro sitio. Porque en Papúa, todo está pensado para sorprenderte… pero sin robarte el protagonismo.

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El sabor que viaja y sorprende: así se come en Papúa

Al frente de los fogones está Wilmar Soto, un chef que no cocina, crea. Su propuesta es tan reconocible como viajera. Tan castiza como tropical. Tan técnica como emocional. Aquí, los sabores tradicionales se reinterpretan con guiños exóticos, sin perder nunca el respeto al producto.

Papua Colon 2 1

¿Un ejemplo? Su ensalada César al estilo ssäm coreano, que se come con la mano. O el steak tartar «Jules Verne» de vaca rubia gallega, servido sobre brioche tostado que se derrite en la boca. ¿Más? Txangurro escabechado, tartar de bonito con coco y huevas de trucha, socarrat de gamba roja, arroz bomba con picanha madurada 180 días, aguacate braseado con langostino, lubina al carbón con apionabo y limón glaseado… y podríamos seguir, pero mejor que lo pruebes tú.

Todo sabe a viaje. Todo huele a brasa de encina. Todo se sirve para compartir. Porque en Papúa Colón no se viene a comer, se viene a vivir una experiencia.

Postres que no se saltan ni los que “no toman dulce”

¿Eres de los que dicen “yo no soy de postres”? Eso cambia aquí. Porque nadie se resiste a la tarta entre algodones, al mini-cake de chocolate 70%, o a esa torrija caramelizada de pan brioche con helado de vainilla que provoca suspiros y ojos cerrados tras el primer bocado. Puro placer.

Y si quieres probarlo todo, existe un menú gastronómico de 10 pasos por 80 € que te lleva de viaje sin escalas por lo mejor de la carta. Una experiencia perfecta para sorprender o dejarte sorprender.

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Cócteles con pasaporte: la barra también viaja

¿Y la bebida? Aquí la coctelería no acompaña, lidera. Al mando está Daniel Regajo, uno de los grandes nombres del sector, que ha creado una carta de cócteles tan exótica como sofisticada. Cada trago cuenta una historia. Cada copa es un país. Cada ingrediente tiene un porqué.

Desde el Perro Verde (mezcal, pisco, manzana y jalapeño), pasando por el sensual Pasión Pop (ron blanco, chocolate blanco y fruta de la pasión) hasta el brillante Papúa Spritz, con vodka, St Germain, hierbabuena y champagne. Aquí no se bebe, se explora.

“Queremos representar una coctelería viajera, con mucho sabor y un tanto exótica”, explica Regajo. Y lo consigue. Porque hasta la vajilla y los nombres de los cócteles están pensados para que recorras el mundo sin moverte de la barra.

El plan que siempre funciona

Papúa Colón se ha convertido en el plan que nunca falla. Cenas con amigos, afterworks animados, citas especiales, despedidas, eventos de empresa, celebraciones íntimas o escapadas gastronómicas a la capital. Da igual la excusa, aquí siempre se acierta.

Y lo mejor es que no tienes que correr de un sitio a otro. Aquí cenas, bailas, bebes, disfrutas, charlas, y si quieres, te quedas hasta que se acabe la noche. Porque Papúa Colón no es un sitio de paso, es un destino. Uno que lleva cinco años conquistando paladares y corazones en el corazón de Madrid.

Así que ya lo sabes: si aún no lo conoces, es hora de descubrirlo. Y si ya has estado, sabes que siempre hay una buena excusa para volver.

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