La Denominación de Origen Ribeiro está tomando medidas significativas para reforzar la identidad de sus vinos. En una reciente sesión plenaria, el Consejo Regulador ha decidido modificar su pliego de condiciones, limitando drásticamente la inscripción de variedades de uva secundarias en su registro de viñas. Este cambio es un esfuerzo decidido por realzar las uvas autóctonas, reafirmando la singularidad de la producción vitivinícola en la región.
MODIFICACIONES EN EL PLIEGO DE CONDICIONES
A partir de esta nueva normativa, los viticultores ya no podrán inscribir nuevas plantaciones, replantaciones parciales ni injertos en viñas existentes que utilicen variedades de uva secundarias. El nuevo pliego abarcará un total de 18 variedades de uva principales y tres secundarias:
- Variedades blancas principales: Treixadura, Godello, Albariño, Loureira, Lado, Torrontés, Caíño Branco, Albilla do Avia y Branco Lexítimo (esta última recientemente añadida).
- Variedad blanca secundaria: Palomino.
- Variedades tintas principales: Caíño longo, Caíño bravo, Caíño tinto, Ferrón, Sousón, Mencía, Brancellao, Espadeiro y Merenzao (añadidas recientemente).
- Variedades tintas secundarias: Garnacha Tintorera y Tempranillo.
Este enfoque en las variedades autóctonas busca no solo preservar la herencia vitivinícola de Ribeiro, sino también asegurar que, tras el trabajo esforzado de viticultores y bodegas, se produzcan vinos de alta calidad que sean reconocidos en concursos tanto nacionales como internacionales.
En la última década, el interés por los vinos autóctonos ha aumentado notablemente, tanto a nivel local como global, con consumidores cada vez más interesados en aprehender la historia y el carácter de los productos que consumen. Esta decisión, por tanto, no solo responde a una dirección estratégica del Consejo Regulador, sino que también es una respuesta a la demanda del mercado por productos que ofrezcan autenticidad y personalidad.
Además, la revisión del pliego de condiciones refuerza el compromiso del Consejo con la calidad, permitiendo que los viñedos se concentren en el desarrollo de vinos más elegantes y multifacéticos, que seguramente seguirán ganando galardones y elogiados en las mesas de gastrónomos exigentes. Con este cambio, Ribeiro se posiciona, aún más, como un referente en la producción vitivinícola de España, rescatando la esencia de una tradición que ha perdurado a lo largo del tiempo.

Te puede interesar







