Descenso perceptible en la superficie de viñedos y producción vinícola en Véneto, Italia
Según el informe 2023 sobre la situación del sector agrícola regional elaborado por Veneto Agricultura en base a datos del Istat, tras años de crecimiento constante, la superficie de viñedos ya en producción disminuyó durante el año pasado, situándose en 93.061 hectáreas, un -1,7% menos que en 2022.
Producción vitícola de Véneto en 2023
La producción total de uva recolectada también sufrió una disminución, remontándose a unos 13,7 millones de quintales, mostrando un declive del -9,12% respecto a 2022. Paralelamente a la reducción de rendimientos (138 q/ha, -2,9%) y a la producción, se ha constatado igualmente un descenso generalizado de las cotizaciones medias de las uvas (0,68 €/kg, -6,8% respecto a 2022).
Además, la producción total de vino se estima alrededor de 10,6 millones de hectolitros, experimentando una disminusión del -10,5% con respecto a 2022. De este vino, cerca del 75% (8 millones de hectolitros) está conformado por vinos DOC, del cual el 86,7% es de uva blanca.
A pesar del declive mencionado, el informe señala que también en 2023, Véneto se consagra como la región líder italiana para la exportación de vino, con una cuota del 36% sobre el total exportado por el sector a nivel nacional. Sin embargo, los 2.82 miles de millones de euros de exportaciones representan una variación negativa respecto a 2022 (-0,7%) tras tantos años de aumentos consecutivos.
Finalmente, es relevante mencionar que también se ha visto afectado el valor total de la producción agrícola bruta de Véneto en 2023. Esta se estima en 7,7 miles de millones de euros, experimentando un leve descenso del -2,3% en comparación con 2022. Esta disminución se debió a la reducción de las cantidades producidas por numerosos cultivos, junto con una tendencia general a la baja de los precios. Cabe destacar que esta situación se vio agravada por el clima, caracterizado por altas temperaturas estivales y otoñales, por la escasez de lluvia durante los meses de invierno y por las heladas tardías de principios de abril, que dañaron significativamente los cultivos de frutas. Un hecho relevante a tener en cuenta, en comparación con la sequía del año 2022, fueron las excesivas lluvias de mayo, que causaron daños importantes a varios cultivos en diferentes áreas de producción.

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